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Películas Malditas:
Un homenaje al VHS
Por Jimina Sabadú, Naxo Fiol, Victor Olid,
Julio Prieto, Popy Blasco y Misternny

 

Hemos reunido en este artículo una docena de películas casi imposibles de encontrar hoy en día. Apenas hay rastro de ellas en la IMDB. Los videoclubs de los 80 fueron los sitios donde casi todas estas películas tuvieron un hueco para que fueran encontradas por las mentes enfermas de las seis personas que han escrito este artículo para ustedes.


ESTE ARTÍCULO ES CONDENADAMENTE LARGO PERO MERECE MUCHO MUCHO LA PENA


Cuando hablamos de películas malditas nunca se trata, por desgracia, de cintas cuyo visionado rompa el delicado equilibrio entre el mundo de los vivos y el de los muertos, o de diálogos que, al ser recitados una vez más gracias al proyector, rasguen el tejido espacio-temporal. No hay nada tan poético en el cine. Una película maldita es, como vosotros bien sabéis, un filme mal recibido, vilipendiado, inencontrable, o que acarreó alguna desgracia – profesional – sobre sus artífices. Pero hoy día, con el Emule, el bit torrent, y todos esos festivales de provincias, ensayos del éxito para pequeños ególatras del cortometraje, una película maldita siempre lo es menos. Alguien la tendrá. Maldito era el film constructivista ruso “Aelita”, y ahora está en DVD. Maldito era “Arrebato”, y El País lo sacó en su colección de cine español.  Muchas películas malditas pierden su encanto cuando las ves. Dejan de ser un secreto bien guardado para convertirse en una película fallida, una cosa bonita, pero aburrida, o quién sabe qué. Es cuando te explicas por qué se convirtieron en malditas. Aunque casi siempre es más divertido ver una película mal hecha, pero con alma, a una pieza correcta. Las primeras nos hacen respirar.


Jimina Sabadú

 


Un dos tres, al escondite inglés

Por Jimina Sabadú

Diez años antes de “Arrebato”, Iván Zulueta recibió la oferta de su profesor de guión, José Luis Borau, de dirigir una película. Era el año de Eurovisión y, como dicen en los cuentos, soñar aún servía de algo.  Habían coincidido en la EOC (ahora ECAM) con Antonio Drove, Pilar Miró, Antonio Gasset, Jaime Chavarri, y otros que hoy día están en los diccionarios. Algunos han hecho películas muy pesadas, pero en esa época tenían algo que los directores suelen perder por el camino y que no se muy bien cómo llamar.

Con el triunfo de Massiel – que según dijo Francisco Umbral cuando lo de Rosa, no fue triunfo sino apaño – a Borau le pareció bien hacer una película contra Eurovisión, y así, sobre la marcha, fueron pariendo entre Zulueta, Chavarri, y el propio Borau, la historia de seis muchachos que, desde una tienda de discos, dinamitaban Mundocanal, evitando que ningún grupo bueno tocase allí. La película, que aparecía bajo la fórmula “una película de José Luis Borau dirigida por Iván Zulueta”, era crítica con la música melódica, con Eurovisión (mucho antes de ser considerada casposa y desde luego, mucho antes de el extraño revival del siglo XXI), y con los usos sociales .Todo ello, eso sí, desde la perspectiva pop más saltarina, pero sin ser idiota como hubiera sido si se hubieran encargado de ello las nueces secas aquellas del nocilla pop.

En la película, de argumento facilito, se encadenaban números musicales y pequeños sketches llenos de encanto y de grandes ideas visuales que, para la época, eran muy innovadoras. No olvidemos que hablamos de una época en la que Massiel arrasaba, los programas los presentaban Laura Valenzuela y Joaquín Prats, y todo lo que podía hacer una pareja de novios es dar una vuelta con la rebeca en los hombros y volverse a casa para cenar.  El hecho de que “Un, dos, tres, al escondite inglés” fuera vanguardista no se debe solo a que los artífices fueran los niños bien que estudian cine, sino también a que estaban enterados de las tendencias de fuera, y supieron aplicarlas. Años más tarde, algunos de ellos renunciaron del vocablo “yeye”, porque les sonaba como a niño franquista, a pop de palo.  Pero en el momento, en 1969,  ellos fueron los primeros en hablar del pop, en reflejar el pop, y en contar “otra cosa”.

 

Dirty Guilt

Por Naxo Fiol


Los 70 fueron una década única para el cine Americano. La contra-cultura caló hondo en todo el país, e incluso Hollywood dejó atrás su mojigatería para abrirse a un cine mucho más crudo, realista y amoral que ha terminado produciendo más de un clásico, títulos como "Deliverance" o "French Connection" vendrían a ser una prueba más que evidente. Tal liberación no solo afectó a las grandes compañías, también a las pequeñas, y a los independientes, que comenzaron a producir films de lo más atrevidos. Los dos géneros "extremos" por excelencia fueron los que más supieron sacarle partido, el terror (ahí tenemos cosas como "La última casa a la izquierda") o el porno (caso de "Forced Entry", la truculenta historia de un veterano del Vietnam que tras violar explícitamente a sus víctimas, goza asesinándolas). En definitiva, un cine que hoy nadie osaría llevar adelante.

Ante semejante panorama, el subgénero de los “vigilantes” era inevitable que extendiera sus garras e incrementara su dudosa ideología. "Harry Callahan" y "Paul Kersey" contribuyeron a ello de modo más que sobrado, pero hubieron otros que, con el fin de atraer culos a las butacas, decidieron ir un poco más allá.
"Dirty Guilt" es una ignota producción del 77 que se mete de lleno en el terreno del cine de justicieros. La típica historia del poli asesinado por macarras, y de cómo su compañero decide saltarse las reglas para vengarse no tiene nada de nuevo... lo que hace distinta a "Dirty Guilt" es su desvergonzada falta de moral y ética. El agente de la ley protagonista, totalmente ido y obsesionado en su cruzada, pierde los papeles y no discierne entre culpables o inocentes. Así, para lograr información le da una paliza a una prostituta, hasta matarla. En otro momento célebre, el policía vengativo no duda en disparar sobre sus propios compañeros con el fin de evitar ser detenido. Los tiroteos entre buenos y malos se adelantaron a su época (caso de "Ronin"), pues en ellos las balas que no alcanzan al blanco deseado se estrellan en el cuerpo de los peatones inocentes que tienen la mala suerte de pasar por ahí, sin importar edad, raza o condición.

En "De espaldas a la justicia", Jack Palance ya interpretaba a un policía que se convertía en despiadado verdugo, aunque al final pagaba por sus actos muriendo de un disparo. En "Dirty Guilt" eso no pasa, aquí el poli es elevado a la categoría de héroe a pesar de sus actos reprochables, logra vengarse, y logra sobrevivir a ello, alejándose del escenario de la matanza final con los créditos apareciendo y una música heroica ensalzando el momento.
Ríase usted de "Teniente Corrupto". El dire de esta cosa, Stephen J. Christian, nunca volvió a rodar ningún largo más, perdiéndose por completo en el mediocre mundo de la televisión.

 

 

Frogs

Por Julio Prieto

Dirigida por George McCowan

Un viejo millonario reune a su familia en su particular isla para celebrar su cumpleaños, con caseron incluido. Estos pobres insulsos desconocen que en la isla de su papa los anfibios y otros seres asquerosos tienen ganas de hacer la vida imposible a quien ose pisar su fango.
Maravillosa estética, planos fijos, pésimo montaje, muertes lentas y aburridas, huidas increibles de los tortolitos que no son perseguidos, afros, mechas, pañoletas ensangrentadas. Una joya psicotrónica, technicolor, donde unos seres viscosos con muy mala baba acosan, persiguen, maltratan psicologicamente al grupo de gente, obligandoles a suicidárse, provocando accidentes, acosandoles con la mirada, espias verdes, cocodrilos vengativos, arañas, ranas, salamandras, y otros bichitos chorreantes que te pondran muy nervioso...
Recomendadísima película, psicodelia por un tubo, selva, malos actores, viejas chungas, planos repetidos, ojos de rana observadores y otros encantos que hacen de este film una reliquia de culto.

 

Evil TV

Por Popy Blasco

Para mi los noventa son este telefilm de terror dirigido por un jovencísimo M Night Shyamalan, acerca de los peligros de la televisión por cable (una cosa que aquí en España no sabemos lo que es). Cuatro musas como son Mayim Bialik (Blossom), Shannen Doherty , Paula Abdul (haciendo de chica de 17 cuando ya tenía 40) y Erika Eleniak interpretando magistralmente a cuatro amiguitas que hacen una fiesta pijama-maratón de películas de Rob Lowe. El pijama de la Abdul no tiene desperdicio. Lo que ellas no saben es que un espíritu malvado salido de la ouija de los chicos populares de la casa de al lado se ha metido por el cable de la antena y va a salir por su televisión haciéndoselas pasar putas. M. Night Shyamalan reniega de esta película y eso que es la mejor que tiene. Cada vez que alguien dice “ah, ¿del director de “El sexto sentido”?” yo siempre respondo “querrás decir, del director de “Evil TV”. Vamos, sólo faltaba.

Zombies gone wild

Por Victor Olid

Película tan genuinamente amateur, como cochambrosa, grabada con una videocámara casera y un trípode que usan hasta para planos en los que no hace falta, muy mal escrita y filmada a modo de comunión o bautizo por un director que solo firma con sus iniciales, G.R.

Una comedia sobre zombies, en la que tres jovencitos bastante border line,  que salen de viaje en furgoneta con la intención de encontrar chicas para desvirgarse y finalmente las encuentran, pero son de una secta de zombies ( aunque eso de convertirse en zombies a antojo, es mas propio de vampiros que de zombies)que se comportan como personas normales ( andan hablan y usan armas) y que preparan un festín con los tres incautos.

Está pésimamente montada, no metiendo un plano contraplano hasta llegada la hora y veinte de metraje, que es además, cuando hacen aparición los zombies, que ya no salen de plano hasta la hora cuarenta. Hora cuarenta de aburrimiento en una supuesta comedia de horror, en la que te ríes poco, la verdad.
Hay en la peli, un tal Juan Fablio que hace la friolera de 10 papeles en la película.
Es espantosa y carece de todo interés, pero siempre es interesante ver lo que hace la peña con una videocámara por esos lares de dios. Y la decepción es grandiosa, y mas si tenemos en cuenta, que al igual que ocurre en España, en los USA, el grueso de cineastas amateur, se dedica a hacer gore, con lo que es arrolladora la mente cuadriculada del cineasta amateur. Pero es que además, esta película no vale ni para el aficionado al genero, ya que los zombies están maquillado con unas porciones de látex ínfimas, y la sangre, escasa no llega hasta la hora y media de película.

Un verdadero espanto. Ver como los tres protagonistas tienen diálogos absolutamente idiotas durante una hora y pico hasta que llega la chicha, y luego ver lo poca que hay, no merece la pena. El caso es que esta peli, debe tener sus fans, sino no se explica que por la red circule una copia en prefectas condiciones, que alguien se ha molestado en traducir y subtitular al castellano.

 

Moon Street

Por Misternny

A principios de los 80 el slasher, ese tipo de cine protagonizado por adolescentes que son asesinados por un psicópata, ya estaba un poco quemado. Por eso hubo directores y productores que decidieron que era hora de darle una vuelta al género. Muchos creen que fue Wes Craven con “Pesadilla en Elm street” el que lo consiguió primero, pero están equivocados.

“Moon Street” es una modestísima producción que se estrenó en 1983 y que en principio es una puesta al día de los crímenes de Jack el Destripador. Pero en realidad es mucho más. La película toma el nombre de una calle que se sitúa en una ciudad norteamericana no identificada, en la que hay bastante animación de prostitutas y camellos y cosas de esas. En menos de una semana aparece una docena de putas asesinadas macabramente con arma blanca y abundancia de sangre. La policia y la justicia miran para otro lado y tendrá que ser Susan, una joven prostituta y su amiga Amy, ex -compañera de colegio, las que se enfrenten al peligroso psicópata que utiliza un método infalible para matar sin dejar pruebas.

Las chicas protagonistas llevan a cabo un duro trabajo de investigación, menos mal que la madre de Amy es bruja en sus ratos libres y va guiando los pasos de las chicas, hasta que consiguen desvelar la terrible verdad.

Nunca vemos la cara del psicópata de esta película, siempre sale de espaldas y con poca luz, pero sabemos que es un tipo con poderes mentales que simplemente se echa a dormir en su cama y asesina a las desafortunadas prostitutas a través de sus sueños. Él se introduce en las pesadillas de las chicas mientas éstas duermen y las mata, por eso luego aparecen muertas sin ninguna pista que identifique al asesino. Y sí, han supuesto bien, este criminal tiene un guante con cuchillas.

Estéticamente es una película maravillosa. La ambientación de la calle recuerda a las calles de Blade runner, y las prostitutas van todas modernisimas, rollo Liquid Sky. En cuanto al gore los chorros de sangre manan abundantemente pero los asesinatos no son demasiado realistas y el conjunto chirría bastante.

Esta película apenas se estrenó en una docena de cines en algunas pequeñas capitales de los USA. Al parecer el director decidió firmar la película como Alan Smithee porque no le gustó el resultado del film (Alan Smithee es el nombre que usan muchos directores para ocultar su identidad cuando reniegan de su obra).

Lo sorprendente son las dos teorías que existen sobre este film: Según algunas fuentes Wes Craven compró los derechos de la película nada más verla y decidió borrar todo rastro de su existencia para poder realizar impunemente “Pesadilla en Elm Street” sin que nadie se diera cuenta del plagio. En otros medios se asegura que fue el propio Craven el que dirigió esta película, pero que de repente apareció New Line Cinema ofreciéndole mucho dinero por hacer algo parecido con mejores medios. Para evitar confusiones y pulir mejor el planteamiento de esta fallida película, decidió parar su distribución y destruir todas las copias que quedan.

Algunas copias se salvaron y durante varios años recorrieron el mercado negro del VHS, incluso se llegó a vender como la primera película snuff con argumento y dirección artística. En España la editó Kalender Video con el título de “Los nuevos crímenes de Jack el destripador”.

 

Mentors: The fuck movie!

Por Naxo Fiol


Los "Mentors" eran un grupo de heavy-rock-punk que a finales de los setenta rompieron moldes creando el llamado "shock rock" del que tanta buena cuenta tomarían años después peña como G.G.Allin y sus acólitos. Se trataba de escribir las letras más ofensivas posible, con especial fijación en reivindicar la violación. Los tíos salían al escenario (y a todas partes) con capuchas negras con el fin de no ser reconocidos. De hecho, su líder, conocido como El Duce, durante un tiempo fue contertuliano en un popular programa del "prime time" de la tele yankee. Allí soltaba sus incongruencias políticamente incorrectas para mayor placer de una audiencia que le abucheaba. Siempre con su inconfundible capucha, El Duce no se cortó un pelo en insistir en los "placeres" de la violación, incluso aunque en una ocasión le sentaran delante a una víctima de dichos abusos que, entre lágrimas, le recriminó al cantante de que no estaba bien tomarse a guasa aquello, ya que ella había sido vejada a los 12 años por un grupo de indeseables. ¿Cual fue la reacción del impresentable -y alcohólico, por cierto- músico?: "Alguna vez hay que empezar". Una joya. Posteriormente, y tras el suicidio de Kurt Cobain, El Duce proclamó que Courtney Love intentó comprarle para que él se encargara de quitarle la vida al líder de "Nirvana". Después de aquello, el tipo comenzó a recibir amenazas y un día se anunció que había muerto atropellado por un tren. Todavía hay quien cree que se trató de un montaje del propio Duce para desaparecer del mapa.

Entre todo esto, los "Mentors" tuvieron tiempo de protagonizar una película titulada "The Fuck Movie". Algo así como los vehículos para los "Beatles" pero en bestia. En los escasos 45 minutos de duración, y bajo un continuo y rayante sonido de guitarras distorsionadas, el grupo se pone las botas rodeado de toda suerte de voluptuosas hembras haciendo toda clase de actos perversos. Es decir, los "Mentors" jamás mojan o son lamidos de verdad, lo suyo es cuento. Pero ellas, sí que enseñan todo lo enseñable sin cortarse un pelo. En un momento, incluso El Duce le saca el tampax bien mojadito a una de las churris y se lo mete en la boca. La peli no tiene ninguna clase de trama argumental, solo absurdas imágenes para alegría de camioneros pajeros y, de vez en cuando, el grupo tocando en directo su macarra jevi metal... y todo esto, claro está, sin quitarse las puñeteras capuchas negras. Una auténtica rareza de look genuinamente costroso recomendada únicamente para viciosos pacientes y fans de "The Mentors" (que los hay, y muchísimos).

Monster Dog

Por Popy Blasco

El mundo del show business de vez en cuando ofrece regalos tan maravillosos como dejarnos ver a Victoria Vera y a Alice Cooper juntos, mano a mano, en una película de serie B de terror. Caspa italo-española dirigida por un tal Claudio Fragasso. Victoria Vera, musa intelectual del destape y de la transición española, nuestra Nicole Kidman particular, puede presumir de haber compartido plano con el primer Marilyn Manson de la historia, y viceversa. De hecho, esto en su día fue como si ahora Elsa Pataky y Marilyn Manson van y protagonizan una película… Ojala. En “Monster dog”, que también se comercializó bajo el asqueroso título de “Leviatán”, Cooper hace de una estrella del rock (me encantan las estrellas de rock que hacen de estrellas de rock) que es invitada a un pueblo donde hay hombres lobo. Él mismo es un hombre lobo aunque no lo sepa. Sangre, Rock, traumas y hombres lobo. Una joya.

¡Ahora, por las baldosas!

Por Jimina Sabadú

Este cortometraje, también dentro de la estela de los alumnos de Borau en la EOC, se debe a las prácticas de fin de curso que no siempre se pudieron hacer. Algunas de ellas han pasado a los manuales de cine (no muchas, eso es verdad, y en la mayoría de las ocasiones como nota a pie de página en la obra de tal o cual director). En el caso de “Ahora, por las baldosas”, se debe a méritos propios. La historia de un beatnik obligado a vagar entre la vida y la muerte durante toda una noche, en Madrid, guiado por un cocodrilo hábilmente representado en planos fijos de una ilustración a tinta, nos enseñó que Antonio Gasset podía haber seguido en el cine, aparte de dedicarse en las madrugadas de La2 a contar cómo le ha ido con los canapés de Sitges. Aunque el trabajo tuvo de cámara a Iván Zulueta (papel que repitió en el corto de Almodóvar “La Estrella”), dicen los estudiosos que se puede achacar por completo a la torturada personalidad de Gasset. Y no es que Zulueta fuera la alegría de la huerta precisamente. Durante veinte minutos, el beatnik, interpretado por Ramón Pons, ha de decidir si le merece la pena seguir viviendo en un estado somámbulo en el que sólo tiene una indicación: caminar por las baldosas de luz (que no son más que marcas luminosas en el suelo). Hasta llegar al momento en el que, enfrente de Cibeles (correos), descubre que las baldosas no son más que el cordón umbilical que le lleva hasta una vida basada en repetir una y otra vez, durante toda la eternidad, los mismos pasos. Y no digo en plan metafórico, sino literal. Entra en bucle, vamos. Pese a que por momentos parece un remedo pobre del Bergman más existencialista, hay momentos de cine de terror increíblemente buenos. Casi como los números musicales de “Un, dos, tres, al escondite inglés”. Lástima que todo ese mundo haya desparecido y ahora solo hablen de negocios, industria, y taquilla.

 

The undertaker (a.k.a. El enterrador)

Por Julio Prieto

De Anthony Dawson

El enterrador del cementerio de un pueblecito de Inglaterra es testigo impotente de como su amante es atropellada por un coche de unos turistas, y despedazada por las ruedas, teniendo dias después que enterrar personalmente a la muerta. Este traumado empieza una terrible y salvaje carnicería de todo aquel despistado que va solo al cementerio.

Cabezas arrancadas de cuajo, litros de sangre, amputaciones, golpes, gore gratuito y este tiarrón con ganas de carne a golpe de pala.

Con la aparición de la actriz de culto Lorena Tower en este Body Count que te dejará perplejo.
Secuencias oscuras, atmosfera inquietante, estética setentona, sombras, niebla a lo Ossorio, liquido rojo, gritos, musica machacona que magistralmente acompaña a unas secuencias brutas, miembros volando, melenas rubias, niños cascados y kilos de carnaza saltando por todas partes, este patilargo de culto disfrutando sin piedad de su macabra aficción con una pala que tiene muy mala leche...

Buen cine splatter y película de culto fuera de nuestras fronteras.

El camión

Por Misternny

Esta película es tan maldita que ni siquiera la he visto. Sólo sé de su existencia por un comentario sobre ella que hizo John Waters en su libro “Majareta”.

Por eso copio y pego lo que dice John Waters en su genial libro:

Marguerite Duras hace el tipo de películas que hasta tu mejor amigo te daría en los morros si se las recomendaras. Si existe algo que pueda considerarse cine bueno de vanguardia, es esto. Es la excentricidad extrema. Sus películas son desesperadamente aburridas, pero bastante hermosas. Tras ver su obra creo que me puedo imaginar lo que se siente tras ser hipnotizado.
Quizás su obra más imposible sea El Camión. Toda la película consiste en el director sentado en una habitación indescriptible con Gerard Depardieu mientras leen el guión del filme y cada diez minutos, más o menos, la monotonía es rota por otros planos no menos monótonos de un camión azul atravesando la campiña francesa sin prisas pero sin pausas. Si Andy Warhol lo hizo con el Empire State Building, ¿Por qué no iba a poder hacerlo Marguerite Duras con los camiones franceses?

El grito de la muerte

Por Victor Olid

Dirigida por Juan José Méndez-Isaías.
Con Juan José Méndez-Isaías, José Llanuras, Mirita Gómez, Sara Balbuche y Jonás Estepota.( 1975)

La historia negra de nuestro país, a veces nos sorprende con una o dos películas malditas, que arrastran consigo una historia excepcional. Claro que hay tipos y tipos de películas. Están las que son inofensivas, como la recientemente editada en dvd  EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI, y están las que de inofensivas nada, como las de Sergio Belmonte, o la que nos ocupa, EL GRITO DE LA MUERTE, película que he tenido el dudoso placer de ver. Y créanme, mejor que no hubiera visto esa barbaridad de película.
Hace años, leyendo un articulo sobre la crónica negra de nuestro país, leí que rulaban por ahí directores de cine que en realidad eran asesinos, psicópatas sedientos de sangre, que rodaban brutalidades, como las que mas abajo pasaré a comentarles.
En dicho articulo, mencionaban que existió, y salido de una escuela de cine, un individuo llamado Juan José Méndez-Isaías, que  consiguió convencer a un montón de inversores para hacer una película, una producción de un presupuesto infinitamente mayor a lo que estamos acostumbrados en la industria de nuestro país y mas en los años 70. La sinopsis, es mas o menos esta :
Dios, desde el cielo, charla con uno de sus hijos mas directos, Osimos, se hace llamar, y le cuenta, que la carne está podrida, que planea un exterminio sobre la faz de la Tierra y que para ello, necesita su ayuda. Osimos, atormentado por estas palabras, procura defender a los humanos, alegando que el mundo puede cambiar. Díos, enojado, deja caer sobre el su ira, siendo Osimos brutalmente violado por un enorme hombre de raza gitana, y picado por 1000 alacranes. En su lecho de muerte, Osimos pide perdón a su padre, pidiéndole que por favor se apiade de el. Dios opta por perdonarle la vida, solo si este actúa como brazo ejecutor de su exterminio; Osimos, tendrá que acabar con la vida de todo ser vivo que pueda, hasta el día del Apocalipsis.
De entrada, la película empieza flojita. Unos títulos de crédito de lo mas chabacano, nos muestran hojas de cuaderno con los nombres del equipo escritos con sangre, para luego dar paso a la primera conversación que tienen Osimos, interpretado por el propio Méndez-Isaías, con Dios, que es una luz cegadora que se ilumina desde el cielo. El manejo de la cámara en esta secuencia, en la que dando vueltas alrededor del protagonista, se eleva hacia la luz, cada vez que Dios habla, y vuelve a bajar, cuando es Osimos quien lo hace, nos deja claro que estamos ante un producto muy bien rodado, que se aleja mucho de las maneras de hacer de las películas de la época.
La película, continúa blanca, con Osimos, charlando en un bar con unos amigos, jugando al dominó o bailando en la discoteca, hasta que llegamos a una escena, en la que el director, seduce a una chica con apariencia de menor de edad (Sara Balbuche) y se acuesta con ella. Una escena soft, sin mas trascendencia. Justo después del orgasmo, esta chica es sustituida, casi por arte de magia, y tan bien filmado, que no nos damos cuenta en ningún momento, por un gitano que viola a Osimos, en lo que pasa a ser una escena súper chabacana en la que el gitano, nunca se desprende de sus calzoncillos y en plano secuencia, hace ver que penetra analmente a nuestro protagonista y director. Te echas unas risas, y empiezas a creer que estás viendo una película graciosa de esas chungas.
Una vez violado, y sin abandonar el plano secuencia, vemos como 1000 alacranes ¡de juguete!, son arrojados desde el lado derecho del encuadre, a puñados, sobre el director de la peli, que se retuerce y aúlla de dolor, totalmente sobre actuado. Mas risas. Parece que hay una especial atención en unas secuencias y mucho descuido en otras.
Después pasamos a otra conversación de Osimos con Dios, rodada exactamente igual que la anterior, y después, se funde la pantalla en negro. Acto seguido, vemos como Osimos entra en una habitación en la que hay un bebe. El bebé llora muchísimo, es un sonido insoportable. Osimos, toma al bebé en sus brazos, y se mete una de sus manitas en la boca. Vemos, en el mismo plano, como arranca la piel de esa mano con los dientes, el niño llora con mas fuerza, hasta que cae desmayado, Osimos, continúa comiendo la mano del bebé, mastica, vomita, arranca los dedos con los dientes... lo mas desagradable que he visto en mi vida.
Acto seguido, arroja al bebé al suelo y de un pisotón, le arranca la cabeza.
A partir de aquí la peli ya ha perdido toda la coherencia narrativa que tenia al principio.
Después, y siempre en plano secuencia, la película se transforma en una sucesión de imágenes, donde unos encapuchados, violan jovencitas vestidas con sotana, donde se ponen una serie de hombres vestidos de mujer en fila y son decapitados en una guillotina, donde se devoran cadáveres putrefactos, donde se prende fuego a una mujer... y siempre con Méndez- Isaías a la cabeza de las escenas.
Una película repugnante que deja a uno muy, muy muy mal cuerpo.
Mientras la veía, pensaba que que bien hechos estaban los efectos especiales, ya que su realismo superaba con creces todas las películas que yo había visto ( y créanme cuando les digo que yo he visto montones de películas desagradables), era una película terrorífica, que no me podía quitar de la cabeza. Aun hoy, estoy traumatizado tras su visionado.
¿Qué como la conseguí?, años después de leer el articulo que mencionaba al principio, me quedé con los nombres de esos dos directores que dije antes, Sergio Belmonte ( cuya leyenda es para mear y no echar gota) y este José Luis Méndez- Isaías. Yendo un domingo al rastro, en la plaza de Cascorro, había un trapero que vendía, entre otras cosas unas cintas de video a 50 pesetas cada una. Una de ellas era esta. Me llamó la atención que era una carátula de aquellas regordetas, totalmente verde, en la que no había ni sinopsis, ni nada, solo la carátula verde con el titulo de la película y del director impresas en negro. Con desconfianza, porque no me podía creer que hubiera encontrado la película de semejante espécimen, la compre, llena de polvo y en casa, pude comprobar, que efectivamente, se trataba de la película.
En un libro escrito por un experto en criminología, uno muy parecido al Paco Pérez Abellán, investigué sobre el director y en ese libro, se contaba toda la historia que gira en torno a esta película. Se trata de un snuff autentico. No es que los efectos especiales fueran  buenos ¡¡¡es que son reales!!!
Por lo visto, el tal Méndez- Isaías, era el líder del KROMNM, una secta religiosa, con el asesinato, el canibalismo y la auto inmolación por bandera, que en los años 70, contaba con mas de 5000 adeptos en Castellón. Su lema era “Déjate devorar, a los ojos de tus semejantes y Díos te dará maná en su palacio”.
Tal secta, se cobró 52 victimas, 10 de las cuales, murieron en el rodaje de la cinta, a voluntad propia. Practicaban el canibalismo y se comían a sus crías. El bebé que Méndez- Isaías devoraba en la peli, era en realidad su hijo. Su mujer Mirita Gómez, fiel creyente de la doctrina que impartía su esposo, fue quemada viva en la película.
Lo curioso de todo esto, es que el caso no se descubrió hasta que se estrenó la película,  así que esta, se estrenó en cines de toda España en abril de 1976, pero solo duró en cartel un día, el Viernes del estreno, ya que ese día se descubrió todo el pastel y al día siguiente, obviamente se retiró de todos los cines  en los que se exhibía, destruyendo todas las copias existentes. El caso se tapó de cara al publico.
De todas formas, el éxito no acompañaba a la cinta, ya que en su primer y unico dia de exhibición, tan solo recaudó 46.725 pesetas, una cifra paupérrima, incluso para aquellos días.
Una vez en prisión, Méndez- Isaías, se suicidó a los pocos días, no sin antes haberle arrancado la cara a mordiscos a uno de los presos.
En teoría, no quedan negativos de esta película, se destruyeron todos, pero no debe ser así, porque de algún sitio tiene que venir la copia en vhs que yo compré. Pero este es un dato que no quiero saber. Pero, ¿de donde la sacaría el trapero que me la vendió?.
 Ahí tengo la cinta, reposando junto a los demás vhs de mi colección. Pero igual la destruyo.

 

 

 

 

25 de Abril 2008

 

 

 
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