Por qué soy fan de "The O.C."
Por Jota Ele

No, no me gusta The O.C. por lo obvio: porque salen un montón de chulazos con aire adolescente aunque hayan abandonado esta época de su vida hace algunos años. Me gusta porque me parece una serie narrativamente muy elaborada, porque lo que quizá es su mayor logro ha sido también su condena. Y es que O.C. es una serie muy del siglo XXI, esto es, capaz de congregar a un montón de fans y seguidores de distintos rincones del mundo a través de la red, pero incapaz de lograr una audiencia un día de la semana en un lugar concreto suficiente como para que alguna cadena considerase rentable seguirla emitiendo. Me atrevo a vaticinar que cada vez veremos más casos como éste y llegará un momento en el que las series se harán y emitirán para internet (véase el caso de Lo que surja de la que algún día próximo me ocuparé).
The O.C. es clásica y moderna a la vez.
Clásica en su estructura narrativa. No son una serie de capítulos que se puedan ver independientemente, sino que la trama se va siguiendo capítulo a capítulo en una línea que además va in crescendo dentro de cada temporada. De hecho, el final de cada una de ellas nos dejaba a los fans con ganas de más y las cosas más espectaculares cerraron cada una de las tres primeras temporadas.
Clásica en su estructura narrativa porque ésta no era en absoluto simple. Los personajes son grises y hay una elaborada evolución psicológica en cada uno de ellos. Desde Julie Cooper, que es quizá el mejor de todos, que comienza siendo la malo para terminar ganando el cariño del público, hasta Summer una típica pija americana que terminará haciéndose activista del ecologismo lo que le costará su presencia en una de las más prestigiosas universidades norteamericanas.
Clásica porque no se limita a mostrarnos cómo pueden vivir los ricos en un idílico lugar de la costa oeste, sino porque eso se contrapone al humilde origen de Ryan Atwood (interpretado por el estupendo Ben Mackenzie que, por decirlo sin adornos literarios, está como un tren y se va poniendo mejor temporada tras temporada. Por favor, que alguien me diga qué marca de proteínas toma este chico y qué rutina sigue en el gimnasio...).
Moderna por lo que he dicho antes, porque difícilmente ha conseguido sobrevivir en un mundo demasiado ancho, porque trata temas como las drogas, el alcohol, el sexo (temas al fin y al cabo que encantan a todos los jóvenes y a los que ya no somos tan jóvenes) sin complejos ni escándalo.
Los personajes.

Ryan Atwood (Ben Mackenzie). Ryan, ya lo he dicho, está como un tren y se va poniendo más cachas del primer al último episodio. Ryan es un tipo complicado que rara vez dice lo que siente y del que nunca terminamos de saber qué es lo que en realidad piensa. Que levanta la ceja, pone morritos, pero más bien dice poco. Es el sexsymbol que le sirve a Sandy Cohen para calmar su conciencia. Ryan sabe que es un traidor de su clase social, que ha descubierto lo bien que se vive en New Port Beach y aunque a veces quiera volver a llevar una vida de proletario que por cosas del origen familiar tendría que llevar en Chino, nunca regresará. Cuando se prueba el lujo es imposible renunciar a él y si no que se lo pregunten a Julie Cooper. Realmente, si uno se para a pensarlo, Ryan es el personaje más simple y lineal de la serie, lo que pasa es que está bueno.

Seth Cohen (Adam Brody) es el típico niño sin hermanos, freak, que de pequeño estaba marginado en el colegio, pero que de adolescente gracias a Ryan se redime y se convierte en todo un personaje. Ryan es irónico y sarcástico y en eso reside gran parte de su encanto. Además es idealista, enamoradizo, soñador y físicamente, aunque no esté tan bueno como Ryan, pues no está mal. Bueno, todos los chicos que aparecen en esta serie están tremendos, cosas de la tele, ya se sabe. Seth ya no es judío porque su madre es católica y por eso cae tan simpático a todo el mundo. Si fuera judío nos caería mal.

Marissa Cooper (Misha Barton) es un poco boba. Bueno, en realidad es boba de remate, pero con la familia que tiene se entiende que la pobre se dé a las bebidas alcohólicas. Marissa es la típica niña pija que sufre una familia desestructurada que encuentra en Ryan su tabla de salvación y se aferra a sus bíceps casi tanto como a la petaca de ginebra que lleva en el bolso. Su episodio lésbico con una de las exnovias de Seth es uno de los momentos álgidos de la serie, pero como Marissa es tan femenina los entendidos nunca nos creímos que fuera bollera. Se lió con Alex (Olivia Wilde) porque ésta regentaba el bar.

Summer Roberts (Rachel Bilson) es algo bajita y siempre lleva los labios pintados. Su personaje es el que sufre la evolución más espectacular porque de niña pija que sólo se preocupa de los modelos de ropa se convierte en ecologista luchadora. A mí en la primera temporada me caía mal, pero al final de la serie es uno de los personajes que más se quieren. Lo que no sé yo es si lo de activista se puede compatibilizar con todos esas marcas pijas.

Sandy Cohen (Peter Gallagher) es un abogado de causas perdidas a las que se puede dedicar por la fortuna que tiene su mujer. Sandy es un buen hombre que no sirve para los negocios, enamorado de su esposa, que todavía no ha sabido resolver la contradicción entre vivir con todo lujo de detalles y defender la justicia social. Esto es algo muy americano así que supongo que muchos en aquel país se sentirán identificados con él.

Kirsten Cohen (Kelly Rowan), la madre de Seth, es una mujer trabajadora de costumbres ordenadas pero ella nos enseña que detrás de todo orden aparente hay siempre un pequeño desorden. En su caso es la bebida. Desde el principio la vemos con una copa de vino en la mano, así como quien no quiere la cosa, pero en un momento aquello se le desparrama y tiene que internarse en una clínica de desintoxicación ante la perplejidad de su familia. La sombra de su padre, que pesa mucho.

Julie Cooper (Melinda Clarke) es una superviviente. Ha ido medrando en la escala social y no está dispuesta a tener que volver a hacer cine porno. Sus sucesivas bodas y relaciones en el fondo lo que buscan es la estabilidad económica porque realmente a esta guapa mujer no se le conoce oficio. Es de destacar cómo se trata en la serie la muerte de su hija Marissa. Aunque Julie al principio parece egoísta y mala, en el fondo es una buena persona que lo único que intenta es salir adelante. Yo tengo una foto de Julie en mi cuarto porque me parece un icono y ya está.

Taylor Townsend (Autumn Reeser) es al final la que se lleva el gato al agua y termina con Ryan. A mí este personaje es el que peor me cae porque me parece una pedante insoportable y no entiendo cómo Ryan, tan preocupado por sus abdominales, se puede divertir con ella. Soprende, eso sí, descubrir que debe ser una fiera en la cama. A lo mejor es por esto.
A lo largo de las cuatro temporadas hay otros muchos personajes, algunos de los cuales inolvidables como Volchok, pero claro, una serie con tantas historias no se puede resumir, lo que hay que hacer es verla.

Mis trece momentos favoritos de The O.C.
1) El coma etílico que se pilla Marissa de marcha en México.
2) La pelea de los dos hermanos Atwood por Marissa y cómo ésta se decanta por Ryan salvándolo de su hermano. La segunda temporada termina de forma espectacular con esta escena.
3) El ingreso en una clínica de desintoxicación por parte de Kirsten para superar los problemas de alcoholismo y como una compañera la intenta timar.
4) El descubrimiento de que Julie Cooper había sido actriz porno en su juventud.
5) La relación lésbica de Alex y Marissa.
6) La vida de las Cooper en una caravana cuando muere el abuelo de Seth y no deja nada en herencia a Julie.
7) Los polvos de Marissa con Volchok en los últimos capítulos de la tercera temporada. Son, sin duda, lo más caliente de la serie.
8) La muerte de Marissa en los brazos de Ryan. Aquí la serie alcanza el nivel del melodrama.
9) La relación entre el padre de Ryan y Julie. Está marcada por la ausencia de recursos pero nunca habíamos visto a Julie tan enomarada.
10) El paso de Marissa por la escuela pública.
11) La publicación de los comics de Seth.
12) La expulsión de la Universidad de Brown de Summer por activista política. Quien nos iba a decir que esta
chica se iba a alinear con Al Gore.
13) Ryan como boxeador. Es algo accidental a la serie pero es donde más enseña el torso. Porque la verdad es que lo podía haber enseñado un poco más.
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