
Scissor Sisters:
Del armario a la Riviera
QUÉ? Concierto de Scissor Sisters
CUÁNDO? Jueves 26 de abril
DÓNDE? Sala La Riviera (Madrid)
Algo está cambiando en España. No es normal que un grupo tan explícitamente marica como es Scissor Sisters llene dos salas con un aforo más que aceptable (2.500 personas cada una) en un país tan de pachanga. Y el asunto resulta aún más extraño cuando dicha banda ofrece otros dos conciertos dentro de tres meses.
Una de dos, o la Zerola ha conseguido invertir a todos los jóvenes de la península o por fin podemos decir bien alto que formamos parte de la Unión Europea. Ante la repulsa que provoca el hombre que más bodas acude al año –debe ser que el Cogam impone su asistencia en cualquier enlace gay-, nos decantamos por la segunda hipótesis.
La teoría toma base científica una vez dentro de La Riviera. La sala estaba L.L.E.N.A. de mujeres. Como lo oyes. Cientos de zagalas se concentraban en un evento a priori para marilycreras, osas y maricultas. El misterio se dilucidaba cuando caías en que esa semana Fangoria ofrecía una serie de conciertos en la capital para las talifanas madrileñas. ¿Es que todas las bujarrillas habían perdido el norte definitivamente al acudir a cinco conciertos seguidos de la Pelirroja? Parece ser que sí.
El shock al entrar no se debía a la baja de sarasas sino al engendro que ocupaba el escenario: Dj Sammy Jo. Nadie estaba preparado para ver aquello. No venía anunciada la actuación del tirillas de pelo largo a lo afro rollo Krusty el payaso. La cosa se ponía más destroyer en el momento que te imaginabas su vello púbico, una repugnancia de cotas insospechadas a juzgar por la frondosidad del pelo que poblaba su cabeza.
El sujeto en cuestión daba pena y de la de verdad. Su música era rollo Scissors –estilo baile de disco setentera-, pero, al estar él sólo en el escenario, resultaba lamentable. Hizo intentos fallidos por hacer la espera algo amena. Su única arma, hacer el bufón. El pobre hizo lo que pudo: bailar, hacer coñas, ponerle pelucas a unos micrófonos intentándolos hacer pasar por coristas... Muy triste.
Al acabar, Dj Sammy Jo tomó los platos. Realizó una sesión revival en la que tan pronto sonaban Jackson Five o Diana Ross como Queen o Kylie. Todo muy plumífero a la par que entretenido. Fue entonces cuando comenzaron a aflorar las maricas, cual vampiros en la noche. Aquellos sujetos que deambulaban por la sala buscando a sus presas.
La putada era que, de vez en cuando, se dejaba ver algún maromo que llamaba la atención. Le seguías la pista durante unos minutos y... el cabrón terminaba dándose el lote con la parienta!! Era como una forma de calentar al colectivo en su propio biotopo. Para más INRI, no eran pocas las mujeres que lucían pelucas, sombreros y boas en una actitud de “a que soy la más guay cuando vengo a un concierto de música alternativa?”. (Y recalcamos “alternativa” como término completamente demodé, que es usado en este tipo de situaciones).
Al fin salieron los Scissors Sisters. Arrancaron con dos de sus singles, “She's My Man” y “Laura” en lo que supuso una catarsis hormonal. El 75% de los sujetos allí congregados, apoyado por el sector femenino, enfocaba su mirada en el cuerpo de Jake Shears, vocalista principal del grupo. El otro 25% del sector andrógeno, entre los que yo me sitúo, se derretía ante la presencia de ese monumento a la naturaleza que es Baby Daddy, aka El Gordo. No es que esté bueno el maromo, es que está ultraviolable!!
El comienzo del show fue fuerte pero a los Scissors Sisters se les veía cansados. A pesar de sus esfuerzos, no lograban esconder el cansancio y la desidia de estar un día sí y otro también tocando en directo las mismas canciones. Y es que motivos no les falta, que después de llevar 10 meses con una agenda repleta de conciertos, cualquiera acaba hasta el coño. Afortunadamente, a medida que fue adentrándose el show, Shears fue despegando y sus performances se mostraban menos forzadas y más espontáneas.
La única pega la puso la similitud de los temas en el repertorio. Durante la primera mitad de la noche, la homogeneidad de los ritmos iba conformando un espectáculo verdaderamente lineal. Eso sí, la voz era impecable y la corrección no se perdió en ningún momento.
Sólo Ana Matronic, la segunda cantante, consiguió romper un poco la dinámica cuando ejercía el papel de maestra de ceremonias. En las múltiples ocasiones que tomó el micro, se decantó con una exposición de chapurreos en castellano. Y no, no eran las típicas dos frases que se aprenden en el backstage antes de salir. La muchacha se explayó bien con enunciados del tipo “Me gusta una polla” y cosas con las que se ganó a los presentes.
Era la única forma que tenía la chica para salirse del discreto segundo plano al que estaba condenada, al ser totalmente eclipsada por Shears. En los momentos que no hablaba, hacía lipsynch. Vamos, que hacía que cantaba pero su voz no se escuchaba nada. Aún así, la mujer pudo demostrar sus aptitudes vocales en dos de los quince temas que conformaron el repertorio, entre ellas, las maravillosa “Kiss You Off”.
La noche avanzaba y todo resultaba demasiado correcto. De vez en cuando iban apareciendo estratégicamente dosificados los verdaderos jits. El primero en caer, el “Filthy/Gorgeous”, provocó una eclosión popular. Mientras, el cantante y el guitarrista se crecían e iban perdiendo más aceite que el pelo de una francesa.
“Land Of The Thousand Words” supuso el único descanso para la banda en una noche que el público denegaba cualquier tipo de tregua. Y es que era un tiempo necesario para reponer el aliento. La bajada de ritmo desembocó en el instante que todo el mundo ansiaba: el de escuchar de una puta vez “Confortably Numb”, la versión de Pink Floyd que les consolidó. El tema fue uno de los dos puntos álgidos del concierto.
Al finalizar la canción, llegó el descanso y, con él, el típico “oé, oé, oé, oé” futbolero que se manifestaba como el poso garrulero que aún persiste en España.
Después de unos minutos de descanso, el quinteto tomó de nuevo el escenario con nuevos estilismos. Jake Shears sustituyó su conjunto negro ajustado de pantalón y camisa por un ceñidísimo traje dorado de lo más glitter. Ana Matronic también se cambió de vestuario, ¿pero a alguien le importa? El que de verdad interesa, el macizorro de Baby Daddy, seguía igual de guapo con los mismos atuendos.
La recta final llegó como un tsunami. “Take Your Mama” y “I Don't Feel Like Dancing” desataron a un público que ya había perdido el control hacía tiempo. Fueron coreados los dos temazos de principio a fin, demostrando que los libretos de los cds sirven algo más que para decorar un disco. Pero por si alguno había logrado aguantar la compostura, el cantante se despojó de la parte de arriba del traje, dejando su torso desnudo a la vista de todos. Ese alarde de descaro dio sus frutos en “I Don't Feel Like Dancing”, que fue la debacle total.
La despedida definitiva llegó con “Music Is The Víctim” y, para ello, Shears se quitó la única prenda que llevaba, quedándose sólo con un ajustadísimo slip de lentejuelas. El showman dejaba bastante claro cuáles eran las cualidades que le habían llevado a ganarse los duros como stripper, antes de conocer el dulce sabor de la fama.
Ni que decir tiene que su cuerpo fibrado y su paquetón se convirtió el foco de las miradas de todos los asistentes. Y es que más de uno no pestañeaba y tenía preparada la cámara de fotos al conocer que en más de un show el artista le ha obsequiado a su entregado público con un desnudo integral. Pero esta vez, más de uno se tuvo que ir caliente para la cama. Es lo que tiene intentar no ser tan, tan previsible.
Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com Los Mentideros 2005-2006 |