¿QUÉ? Fiesta de presentación del libro El Último Baile
¿CUÁNDO? En la sala Cool (Madrid).
¿DÓNDE? Viernes 2 de marzo
¿Qué es eso de la Removida? ¿Realmente existe? Ésas son las dos preguntas que más de uno se ha preguntado alguna vez. La palabra en sí no es más que la forma de llamar a cuatro petardas borrachas y a otras tantas yonkis que se mueven por ciertos ambientes de la noche madrileña. Todas estas personas tienen un máximo común denominador: resucitar el mamarracherío que afloró en los 80. Aunque las condiciones políticas son distintas y los protagonistas son muy distintos, hay una cosa que les une y ésa es la ausencia, en términos generales, de talento.
Aclarado esto, veamos la importancia del movimiento que no existe. Obviamente, el término es una pretenciosidad pero, lejos de buscar una relevancia, resulta útil para referirse a un ámbito nocturno de la capital. Impepinable es que la trascendencia sociocultural de estas mamarrachas va a ser igual a la que aporta Julián Contreras Jr. con su Querida Mamá a la Historia de la Literatura. Es decir, nula.
Los editores de Odisea reunieron a unos cuantos sujetos que se movían por estos ámbitos y adosaron a otros -que no se entiende por qué- bajo un mismo libro, El último baile . Lo cierto es que, por una cosa u otra, la obra póstuma de ese contexto no cuenta con muchas de las caras más visibles de la Removida.
Ahora la cosa es preguntarse si realmente el libro merece la pena. Pero no, no voy a entrar en detalles sobre la calidad de los relatos. Tan sólo aclarar que yo recomendaría alguna lectura más confortante para el intelecto, pero si Sarah Ferguson revela al mundo cómo se desprendió de sus michelines o si Vicky Beckham se atreve a contar los secretos de su elegancia, cualquiera puede ya contribuir al campo de las Letras.
El sarao
Para promocionar el libro, Odisea organizó una fiesta de lo más sugerente: Yurena, Roberta Marrero, Diego Cosío, La Prohibida... Un flamante elenco que se convertiría en el mejor reclamo para aquellos que echaban de menos al En Plan Travesti. Y la cosa fue así, porque muchas caras conocidas de la difunta celebración se movieron hasta el Cool para ver qué se cocería. Desde Rebeca y su madre Francisca hasta Locking Shocking, pasando por Juan Flahn, Javi Giner y otros incondicionales del underground castizo... ¡todos ellos bajo un mismo techo! Eso sí, debemos señalar la ausencia en el acto de Popy Blasco.
A pesar de las ilusiones puestas, el evento comenzaba de mal pie. Las actuaciones debían adelantarse por petición expresa de los artistas. El motivo, la compaginación de sus horarios con los de sus trabajos alejados del mundo de la farándula. Yurena pidió salir cuanto antes porque debía cumplir sus labores como DJ de su bar, el Glam Street. Por su parte, uno de los bailarines de Diego Cosío rogaba actuar antes de las 00:30 porque tenía que irse a trabajar a un local getafense. Afortunadamente, los nervios de Misternny no se contagiaron y se pudo poner finalmente un poco de orden a ese lío de horarios.
Lo mejor de todo era lo que se vivía en el backstage. Ver arreglarse a las estrellas fue lo mejor de toda la noche. Mientras que Nubetía era maquillada por dos mujeres, Diego Cosío se alisaba el pelo y su crew se ponían los postizos y recubrían sus torsos con pieles. Muy total todo. Ajenas a todo lo que se cocía, estaban Yurena y Margarita Seisdedos en otro camerino. Allí, una que escribe le entregó una copia con el segundo disco que Marimar jamás llegó a sacar al mercado. Este memorable álbum cuenta con producciones distintas de algunos de sus jits y un puñado de nuevas canciones, entre las que se esconcen una versión de Yuri y otra demoledora de Village People.
A las 00:15 el webmaster de LMC y Miguel G. -autor de otro relato del libro en cuestión- daban la bienvenida a los asistentes y, de paso, a vender un poco el libro, que para ello se había organizado todo el tinglado. Después del momento teletienda, dieron paso a Diego Cosío. Éste inauguró la noche con una versión del “Satellites“, de September. . ¡Qué estilismos! ¡qué atrezzos! ¡qué coreografías! De la poquita gente que había llegado a la sala, sólo unos pocos conocían el arte de este aspirante a representante de Eurovisión . Todos se quedaron boquiabiertos ante tal derroche de arte y de ilusión.
Rápidamente, tomó el relevo la cantante anteriormente conocida como Tamara. Salió a la palestra acompañada de su madre, quien se quedó en los platos, para vigilar la situación. Yurena iba con una ropa muy casual y con el pelo recogido. Saludó a los asistentes y se dispuso a hacer un playback de “Tú Vas A Ser Mi Hombre”, que en palabras de la propia cantante es “su canción favorita“. El técnico no cerró el micro y la vasca cantó sobre el tema, como si lo hace Vaqueriza en sus conciertos. El público, agolpado en las primeras filas, arropaba a la diva y bailaba como si fuese el fin del mundo.
El segundo y último corte a interpretar fue “Vuelvo“. El que es probablemente el mejor single de toda su carrera no fue todo lo cálido que debería haber sido recibido. Quizás, aquellas decenas de jovenzuelos hubiesen preferido un “A por ti” o un temazo parecido, pero es lo que quiso la estrella. Lo cierto es, a parte de su brevedad, la actuación fue tremendamente intensa. La anécdota fue que, en el escenario había un ventilador, que le levantaba la camisa. Incluso hubo un par de ocasiones que la diva enseño la tripa. A pesar de todo, Yurena no se dejó vencer por los nervios y ofreció una actuación impresionante, tal y como nos tiene acostumbrados.
Un cuarto de hora después, Diego Cosío volvía a tomar el escenario y, esta vez con, nuevos estilismos. Para la ocasión, llucía esas muñequeras con colgajos que lucía en Misión: Eurovisión. A esas horas ya había más gente y el aspirante a representante comenzaba a crecerse. Por ello, decidió cantar su tema estrella, la cover del “Invincible” de su admirada Carola. La interpretación fue excelente a pesar de los bailes que le hacían necesitar más oxígeno en más de una ocasión.
Con tantas emociones vividas, llegaba el momento de hacer un alto en el camino. Empezaba así una sesión de música que incluía temas de hoy y de siempre. Obviamente, no voy a calificarla puesto que la que ponía las canciones era una servidora junto a Misternny y quedaría muy feo. Sólo decir que abundaron clásicos de Stock, Aitken & Waterman (Jason Donovan, Samantha Fox, Rick Astley, Kylie), que no faltaron jits obvios (Madonna, Pet Shop Boys, Roxette…) ni intérpretes más actuales (Paris Hilton, Dannii, Hillary Duff, Britney). Vamos, todo lo que se esperaba de esta mierda de web. Lo único que rompió la tónica fue el “Plegarias Atendidas”, de Fangoria, que fue radiado en homenaje al defensor de la del pelo rojo que visita los foros de esta web.
Show must go on
Después de chuzarse un poquito, el pueblo demandaba más espectáculo y Nubetía estaba dispuesta a ofrecérselo. La tarraconense debutaba esa noche en el mundo de la canción y quería hacerlo por todo lo alto. Por eso, arrancó fuerte con un playback suyo del “Bette Davis Eyes”. La travelo supo ofrecer la voz rasgada que ya le dio en su día Kim Carnes, aunque, eso sí, con un tono bastante más grave. La pobre estaba algo acojonada y el público, que estaba muy sieso, tampoco la ayudaba en nada. Finalmente, fue con la presentación de un tema propio en vivo cuando Nubetía se desmelenó e hizo disfrutar a los presentes.
Bésametonto sería el siguiente en desfilar y no lo haría solo. Apareció junto al cantante de Les Olé, ambos en calzoncillos, para cantar en riguroso directo el “Confide In Me”, de Kylie Minogue, junto a una performance subidita de tono. La cosa empezó con que a Bésametonto le raparían la cabeza pero pronto la actuación se fue por otros derroteros y la pareja comenzó a darse el filete delante de todos.
A mí no me parecía algo de lo más trasgresor pero sí que hubo gente que estaba algo escandalizada. Incluso, uno de los de la sala que estaba al lado mío -que hasta el momento se había abstenido a comentar nada- me dijo “se van a empalmar, ya verás”. El pobre ni pestañeaba. Yo le contesté “hijo, tranquilo, que éstas son demasiado putas y se tienen muy sobadas la una a la otra”. Y así fue. Nada de erecciones, que ahí había gente muy decente. Lo que sí que agradecí es que Bésametonto no enseñara el nardo, porque eso sí que hubiese sido totalmente previsible.
Tal y como iba transcurriendo el evento, Diego Cosío no iba a permitir que ni nada, ni nadie le eclipsase. Así que retomó el escenario. Fue presentado por el siempre entrañable JL, quien se deshizo en halagos con los músculos de los bailarines. En esta ocasión, el oxigenado artista se decantó por una revisión del “Diva” de la también euro visiva Dana Internacional. El público fue pillando el truco al artista y pronto surgió una química especial. Al final, toda la sala acabó cantando los estribillos del jit israelí.
A pesar de que se había puesto mucha carne en el asador, el show no había hecho más que empezar. Y así lo hizo saber Aviador Deluxe. Ya se decía de Lola Flores que “no canta, no baila, pero no se la pierdan”. Pues como pasa con la Farahona, Aviador Deluxe es un derroche de poderío.
El componente de MJ y las Sacerdotisas del Baal apareció solo y lo hizo con un estilismo de lo más peculiar. Vestía chaleco marrón de piel muy rollo guerrero vikingo, atuendo aderezado con una falda de cuadros de colegio de la que salía una especie de bata de cola. Aviador estaba algo cortado puesto que sabía que había alumnos suyos entre el público pero, gracias al alcohol, supo superar los obstáculos y se lanzó al coso.
Abrió su miniconcierto con “Pandemia” y ya, desde el comienzo, las masas quedaron rendidas ante tal despliegue de alaridos. Simplemente, sublime. El show siguió con “Basura”, un himno diogenesiano que ofrece la solución a todos los problemas. El tema en sí recordaba un poco a la Bruja Lola por los gritos, pero lejos de achantar al personal, ayudó a caldear aún más el ambiente. De esta forma, se pudieron ver bien desatados a David Delfin, V y La Toyota.
Aviador decidió despedirse con dos versiones. La primera fue el “Dame, Dame, Dame”, de Abba, que fue hilada magistralmente con “Travesti Cubano”, de Putilatex. La segunda fue una disparatada interpretación del “Palomitas de Maiz”, que todos ustedes conocen. Un absoluto delirio. A esas horas, Aviador se coronaba como la reina absoluta de la noche.
Aún así, quedaban aún otro de los platos fuertes de la fiesta. La Prohibida presentaba una vez más en la capital los temas de su álbum de debut. Comenzó con “Amor Eléctrico”, el que creo que es su mejor canción. Le siguió “No Busques Compañía”, un tema que hacía recordar inevitablemente al desaparecido EPT. Para cerrar, como no, la starlette eligió “Flash”. El himno indiscutible de la Removida fue coreada por unos fans completamente entregados.
Cierto es que se echó de menos algún que otro tema (“Sin Tu Amor”) o el anticipo de algún corte del próximo disco -que sale este año-, pero es que, tal y como apuntaba la propia cantante, es mejor quedarse corto que pasarse. Aún así, La Prohibida estuvo pletórica y de lo más profesional. Yo, que me encargaba un poco de poner la música, viví en primera persona su dominio de las tablas. Sabía cómo debían ir las canciones y el tiempo de duración entre una y otra. Si es que el que es artista, lo demuestra.
La serie de actuaciones fue clausurada por Diego Cosío. El artista quiso salir de nuevo para cantar “Satellites” por segunda vez. Al parecer, el euro visivo no quedó muy satisfecho con su primera interpretación y decidió repetir la jugada. Puede ser también que en ese momento, la sala ya estaba totalmente abarrotada y debía aprovechar su minuto de gloria. Lo cierto es que no dejó a nadie indiferente. A muchos les gustó y a otros tantos les espantó. Lo cierto es que Cosío fue una gran apuesta por ser totalmente distinto a lo que se suelen ver en los saraos madrileños.
Al acabar siguió la sesión de un servidor hasta que le tomó el relevo Agnes La Sucia. La organizadora del EPT quiso aportar su granito y demostró, una vez más, su saber estar frente a los platos. La que no estuvo, tal y como se había anunciado, fue Roberta Marrero. La cantante, actriz y escritora canceló su aparición después de los altercados que se vivieron tan sólo un día antes durante la entrevista para el periódico El Mundo . Tan sólo espero que tuviese un gran día puesto que, ese mismo viernes, celebraba su cumpleaños.