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Gracias, Trent

¿QUÉ? Concierto de Nine Inch Nails

¿CUÁNDO? Jueves 15 de febrero

¿DÓNDE? Sala La Riviera (Madrid)

Sorpresas las que dan ahora Nine Inch Nails. La banda saca discos cada dos años -y no cada cinco, como era costumbre-, visita nuestro país y, en vez de hacerlo para un único concierto, ofrece cinco citas.

Nos situamos en la segunda de esas cinco. La noche anterior a ese jueves, NIN habían provocado la debacle. Y la ciudad se preparaba para una secuela. Aquella noche, otros 2000 feligreses se congregaban a las puertas de La Riviera para entregarse cuerpo y alma a su reverendo. Dos fechas, dos llenos absolutos.

Trent Reznor está que se sale. Lástima que ya no sea el mismo. Que haya subido de peso, no está nada mal -ahora está bien bueno, la verdad. Pero eso de que haya dejado las drogas no le ha hecho ningún bien. Las letras de sus canciones son más predecibles y la producción de las mismas apenas logra retransmitir el eco de sus temas de antaño. Como a otros tantos, el “no more than Three Inch Nails”, tal y como se refirió Courtney Love después de pasárselo por la piedra, decía adiós caballo y, con él, al talento.

A pesar de todo, nada ni nadie puede quitarle el mérito al chaval. Posee el repertorio más depresivo jamás escrito y ha firmado uno de los mejores discos de la Historia, The Downward Spiral. Y eso, les aseguro, no es moco de pavo. Si añadimos también a su curriculum el descubrimiento de Marilyn Manson y ser el mentor de sus tres primeros álbums, no podemos hacer otra cosa que arrodillarnos ante este caballero.

A las 22:00 llegaba la hora de hacerlo. Las luces se apagaron y una espesa preparaba el ambiente para la misa. Comenzaba el momento de sacar todo el odio de los cuerpos, de decir al mundo apesta y de compartir el dolor. La tensión era cada vez más asfixiante y más de uno comenzaba a gritar cual alma exorcizada.

Primero apareció su séquito de clones. Todo el grupo iba vestido de la misma forma y apenas se lograba distinguir a Twiggy Ramirez del resto. Finalmente, dejó verse el señor Reznor. Estaba cambiado, entrado en carnes, con el pelo rapado y dispuesto a comerse Madrid por segunda vez. Y Madrid se preparaba para dejarse conquistar de nuevo .

Trent cogió el micro y las luces formaban espectros rojos realmente inquietantes. La sala adoptó el clima del sótano de la Matanza de Texas y el grupo se disponía a preparar la carnicería. Abrieron con “Mr Self Destruct” y se desató la histeria colectiva. Cientos de enajenados se lanzaban los unos a los otros como rebecos y agitaban las cabezas al tiempo que levantaban sus brazos para adorar a su efigie.

Reznor permitió que el respetable tomara aliento con “Piggy“. Pero la calma no duraría mucho. Los syntes de “Heresy” preparaban psicológicamente al público para la hecatombe que se avecinaba. Y así fue. “March Of The Pigs” y “Closer“, dos de sus himnos, aparecían en cadena como un verdadero bombardeo acústico. La gente, totalmente alienada, se desgañitaba con eso de “I wanna fuck you like an animal” mientras que un apático Trent divisaba a sus corderos con aparente desinterés. Tan sólo se inmutó para coger un cañón de luz y jugar con él dejando ciegos a sus seguidores.

Después de este devastador arranque, ¿qué era lo siguiente? La verdad es que Nine Inch Nails lo tenía bastante jodido. El grupo trató mantener el listón, aunque falló en su intento. Dejó para el ecuador de concierto temas más pausados y entremezcló “La Mer” y “The Becoming” con algunos aciertos (Eraser, No You Don't, Reptile). Fueron instantes en los que se estaba a la espera de un nuevo contraataque

Se hizo de rogar, pero NIN parecía retomar la situación. “Into The Void” -ese remake de “Closer” incluido en el Fragile - recuperó la energía y más de uno comenzó a agitarse al tiempo que exclamaba “ Tried to save myself/but myself keeps slipping away”.

La recta final aguardaba aún bastantes sorpresas: la densa y envolvente “The Day The World Went Away” dio paso a “Dead Souls”, la versión de Joy Division que fue incluida en la bso de El Cuervo . Aunque el tema era un regalo para los seguidores de verdad, la canción pasó bastante desapercibida.

Trent se quedó sólo en el escenario. Él únicamente con su teclado. Sus dedos comenzaron a tocar las notas de “Hurt“ y llegaba así el momento más esperado de la noche. La mejor canción que se haya escrito desde el odio y el rencor dejó desalentado a toda la sala. Realmente acojonante. Cinco minutos en los que sólo ellos merecían la pena haber desembolsado los 40 € de la entrada.

NIN no quería irse así, apagado y extinto, y encendió sus últimos petardos. “The Hands That Feeds” recibió una asombrosa acogida, aun siendo un corte del peor trabajo de toda su carrera, With Teeth .

Llegaba la hora de despedida y Trent dedicaba unas palabras a Madrid por su gran acogida. Si la primera había sido calificada como “Fucking Night”, el americano agradecía su recibida con “Amazing Show, even better than yesterday”.Era hora de despedirse. Comenzaron las cábalas para adivinar con qué canción se cerraría aquello. Al final, la elegida fue “Head Like A Hole”. Nada de “Starfuckers Inc.”, ni “The Perfect Drug”, ni siquiera de ”We're In This Together”, pero el primer jitazo de los americanos ponía la guinda a una noche de las que hacía tiempo no que no se vivían.

 

 

Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com

Los Mentideros 2005-2006

26 Enero 2007

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