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La Gran Decepción

QUÉ: Concierto de Kylie Minogue

DÓNDE: M.E.N. Arena de Manchester (Reino Unido)

CUÁNDO: 13 de enero de 2007

 

A las puertas del MEN Arena experimenté algo que jamás había podido vivir. Ver en un mismo concierto y bajo un mismo techo a un grupo de mujeres como si estuviesen en plena despedida de solteras, a familias con niños de 5 años y sesentonas, todos ellos bajo un mismo techo.

Allí dentro se formó un amalgama de individuos de lo más variopinto. Entre toda esa fauna, tan sólo se podían sacar dos cosas en común: su adoración por Kylie y el desconocimiento del significado de la palabra “classy”. Viendo a las mancunianas, todas ellas, independientemente de la edad, lucían micro faldas y escotes de vértigo. La elegancia a la hora de andar o hablar tampoco era su punto fuerte y me atrevo a generalizar y a afirmar que Manchester es una fábrica de garrulos. Y puede que ahí resida el encanto de la ciudad.

Lo que realmente me conmocionaba es imaginarme a toda esa gente comprando las entradas del concierto histérica. Cabe recordar que las entradas de esta gira Showgirl Homecomming se habían agotado en internet en 20 minutos y la verdad es que no podía imaginarme a una mujer de sesenta y tantos volviéndose loca del coño con el ordenador para adquirir su ticket.

Estando ya dentro, nos dirigimos a los puestos de merchandising para adquirir algún recuerdo. Nos costó bastante para decidir cuál souvenir escoger. Pero ese gran esfuerzo para decidirte decidirse se debía a lo feos que eran los productos. Las camisetas eran como de cursillo de diseño gráfico para bakalas de periferia. Horrorosas. Pero las pegatinas, posters y chapas no lo eran menos. Tan sólo se salvaba el tourbook por la bolsa que te regalaban, porque, a excepción de la portada, las fotos eran de muy mal gusto. Vamos, que se habían montado unos tenderetes para sajar sin escrúpulos a los talifanes, así, sin más.

Una vez sentados experimentamos qué es sentirse europeo de verdad. Supongo que si algún día perdiera la cabeza y fuese a un concierto de la Gordeja de Van Gogh, probablemente, hubiese sido torturado en la espera con canciones de Bisbal, Bebe o cualquier otro engendro de la industria discográfica nacional.

Afortunamente, la mierda patria no ha sobrepasado demasiado las fronteras y allí había unas macro pantallas que ponían vídeos de Nelly Furtado, Snow Patrol, Destiny's Child, Gnarls Barkley… Un lujo, vamos. Escuchando a estas joyas del mainstream mantuvo distraido al personal a la vez que bombardeaban con anuncios de la película de Dreamgirls, protagonizada por Beyoncé “Pégame-La-Peluca” Knowles

La única pega que encontré es que todo el público debería permanecer sentado. El Arena estaba lleno de asientos -la pista incluída- y parecía que no se podría estar de pié y bailando durante el concierto.

 

Tres, dos, uno, acción

 

Pasados veinte minutos de la hora esperada, se apagaron las luces y la lona desveló el escenario. No era demasiado grande pero las grandes pantallas y las escaleras muy Norma Duval le daban una cierta amplitud al montaje. A la vez que se sintonizaba una melodía de espectáculo de revista, se proyectaban las palabras Showgirl Homecoming con muchos brillos, como les gusta a las maricas. Claro está, a éstas les faltó tiempo para desgañitarse cada vez que aparecía algo nuevo. Y es esa sensación de entusiasmo que se contagia de unos a otros en décimas de segundo lo que hace grande a un conciertos. Vale que me haya quedado una frase de anuncio de compresas, pero es puta la verdad.

Después de salir en las imágenes “Starring Kylie”, emergió del centro del escenario un a especie de avestruz. Era la Enana. El modelito era para giñarse viva: un sombrero con unas plumas en forma de cresta y más plumas que salían del hombro. El atuendo iba acompañado de un corsé lleno de piedras incrustadas, del que colgaban boas blancas. El micro no era menos rococó y forrado de brillantitos que emitían destellos por doquier.

Daba una imagen de decadencia recalcitrante. Y, chica, no sé pero si le hubiese quedado bien el estilismo, pues todavía se le podía perdonar algo pero es que el vestido le hacía un culo de Chenoa que me dejó muerta! Pero ella parecía sentirse guapa y así lo hacía transmitir. No paraba de estirar el cuello y sonreía como si le costara hacerlo. Ella había nacido para ser diva y tenía que comportarse como tal.

A pesar de esa imagen fría y distante, la Gnomo de Australia saludó a los presentes y se mantuvo quieta esperando los aplausos. Tras unos segundos de ovaciones, empezaron a sonar los beats de Better The Devil You Know. La verdad es que no había forma mejor de arrancar el concierto que con este temazo. Las maricas ya se enajenaron, se levantaron para bailar y aquello se convirtió en una verdadera dancefloor.

Fue entonces cuando Kylie enseñó la dentadura. Y en mala hora que sonrió porque vaya dientes más horrorosos que tiene la japuta. Yo no puedo hablar mucho porque no he sido dotado de una piñata Profident, pero ella, que caga petrodólares, podría ir a Corporación Dermoestética y ponerse unas fundas o algo, que tampoco creo que le cuesten mucho.

Su rictus tampoco se quedaba atrás. El brillo facial provocado por el bótox dejaban ciegos al personal. Sin embargo, con todo lo que se había inyectado no podía borrar los surcos nasogenianos (¡soy esperta en temas de cosmética!), que son los que realmente indican la edad de una persona. Lo jevi es que la Milonga esté vieja con 39 y Madonna parezca más joven con una década más a sus espaldas.

Mientras me hallaba yo intentado despejar esta duda existencial, subieron por las escaleras laterales los bailarines. Tanto los hombres como las mujeres portaban unos atuendos a sus espaldas de las que salían plumas. Todos ellos no paraban de levantar las piernas de un lado cual vedettes en celo. Eran como pavos reales y aquello parecía el Carnaval de Tenerife.

A pesar del espectáculo, todo dejaba a la Sra. Martínez en evidencia. Iba como de glamorosa pero la cabrona estaba estática. Hacía ademanes de bailar aunque realmente no se movía. Y eso, que lo hagan las momias como Cher, se entiende. pero ella, que aún está en edad de merecer, es de juzgado de guardia.

Al final comprendí que lo de estar tan estática tenía su motivo: sonar decentemente. La muchacha cantaba en directo y hay que reconocer lo hacía bastante bien. Pero, claro, una va a ver a Kylie para ver espectáculo y verla bailar y sudar como una perra para disfrutar cómo se ganaba los más de 85 euros de cada entrada; porque está claro que si quiero escuchar grandes voces, no me voy a un concierto de una mamarracha, sino que voy a la ópera y listo.

Al acabar, a la no tan joven le dio un ataque de verborrea y se puso a rajar durante 5 minutos. Hizo un par de coñas y el público se las rió (pero sólo para hacerla feliz, no porque tuviesen gracia). Luego habló de lo típico, que si me hace ilusión estar en Manchester, que os lo agradezco mucho, que si esto significa mucho para mí... Hacía referencias a su salud pero sin usar la palabra prohibida, que eso le da más de morbo al asunto.

La siguiente canción fue “In Your Eyes“. Aquí la chica se soltó un poco, pero tampoco fue como para tirar cohetes. Pero lo que sí que era de traca eran los bailarines. Eran todos como vigoréxicas de la Cool. Aunque daban un poco de grima, lucían unos tangas que insinuaban sus genitalias. Y menudos paquetazos. Si es que cuando se ponían de lado parecían lomos embuchados! Anda que no es lista la Milonga, ni nada

Terminado el jit, la chica dijo que tenía sed. Salió entonces un hombretón musculazo con fardahuevos plateado y pajarita y llevaba una bandeja con un vaso con un líquido transparente. Bebió y volvió a hablar y a saludar a los asistentes. Fue uno de los momentos más totales de la noche.

Tras humedecerse los labios, Kylie presentó un nuevo tema que había compuesto junto a las Scissor Sisters. La canción no era otra que White Diamond, un corte muy “I Believe In You” aunque no se pone a la altura de sus últimos singles. Vamos, que queda muy bien como rareza, pero para sacarlo como single es algo flojo. En el tema, la Enana dejó de cantar en varias ocasiones, aunque las coristas suplían el espectro auditivo sin que se notase nada. Algo ocurría aunque el público estaba cegado por los bailarines.

“On a Night Like This” fue la siguiente del repertorio. Comenzó de forma muy lenta, con pianos y con un aire retro. Gracias a Dios, el arreglo derivó en la versión original, la bailonga. Sin embargo, la australiana seguía estando sosa y se resistía a mover el trasero. En su lugar, se limitaba a extender los brazos y a sentirse reinona. La verdad es que tanto divinismo estaba comenzando a cansar. Al final de la canción, una plataforma descendía haciendo que la cantante desapareciese del escenario..

Después de que las coristas estuviesen cantando un rato, el tema acabó y se apagaron las luces. Pasaron los segundos y no sucedía nada. Ni se proyectaban vídeos en pantallas, ni aparecieron bailarines, ni había algo que entretuviese al personal. “Qué raro”, dijo Misternny “Si hubiese habido estos parones, Carlosh -que había ido al concierto de Londres hacía una semana- me lo habría contado”. La verdad es q estar ahí viendo al escenario sin que hubiese nada, no era muy normal, pero habría que esperar un buen rato para descubrir lo que nos depararía la noche.

 

Un poco más

 

Al cabo de unos minutos de inactividad total, volvieron a encenderse las luces. Kylie salió vestida de sambera: llevaba un traje abombado lleno de metales dorados con unos shorts. Muy sambera. La peluca que lucía tampoco tenía desperdicio. Y no me vale la excusa de la quimio, que en estas fechas, la moza ya puede hacerse algo con su propio pelo.

Pero lo peor de todo eran los bailarines. Aparecieron vestidos como de Pierrots y de inspiración circense. Los estilismos eran ES-PAN-TO-SOS. Estaba claro que Dolce & Gabbana le había tongado a la Enana y, en vez de diseñarle los atuendos, habían ido a un rastrillo de un pueblo de la Toscana y se lo habían mandado por correo.

Con este panorama, la cantate hizo un medley formado por “Shocked”, What Do I Have To Do” y “Spinning Around”. Fue entonces cuando la Minogue decidió a mover el culo, aunque no creas que se hernió demasiado. En cualquier caso y a pesar de los trajes, comenzaba el espectáculo que todos estábamos esperando.

Pero poco nos duró a todos el gozo porque al acabar el popurrí, volvieron a dejar el escenario vacío y sin luces. La cosa tenía delito. Tener ahí a diez bailarines y no usarlos para entretener era indignante.

Después de unos minutos, se dignó a salir un bailarín a hacer un espectáculo urbano que, todo hay que decirlo, recordaba bastante al Confessions de Madonna. Mucha capoeira, mucho salto y breakdance, como si fuese de la crew de la Rubia Hija de Puta. Pero en el de Caili, sólo había uno… ¡Qué cutre!

Y después de esta demostración de acrobacias al ritmo de la melodía de “Butterfly“, llegó el numerito de la noche: Cinco fibrados jovencitos descendieron por una plataforma que incluían duchas, con simulación de enjabonado incluido. Pero no te pongas cochina, so puta, que no estaban en pelotas. A pesar de no mostrar rabos, el show homófilo puso cachonda a más de una. No pararon de escucharse gritos, de cuyo contenido no pude entender. Aunque, vamos, no había que saber mucho inglés para saber que las cuatro guarras desenfrenadas se estaban poniendo verracas.

Cuando ya nadie la echaba de menos, la Princesa del Pop irrumpió de nuevo en el escenario y lo hizo vestida de leoparda, con diadema de orejas de minino incluida, y acompañadas con atuendos de boxeo. La indumentaria, conformada por transparencias felinas y un corsé, podía haber tenido su puntito, pero es que la verdad es que no le quedaba nada bien. El chal que llevaba en las caderas se las expandía haciéndole más culona que una negra de Cincinatti.

Kylie se subió a un potro, se puso los guantes y se decidió a interprer “Red Blooded Woman“, uno de sus últimos singles y que podría ser haberse olvidado para siempre. Sin embargo, era un tema que podía dar juego con el baile. A pesar de las ilusiones, la australiana seguía sin moverse menos que Ramón San Pedro.

Los que sí que entretenían al público de verdad eran los mocetones, que iban vestidos de sport con marcapaquetes. No hace falta decir que todas las miradas se clavaron en esos poderíos de la masculinidad. Además, el hecho de que de vez en cuando diesen puñetazos a unos sacos de entrenamiento le daban un puntito muy chulo.

En un momento de la “Red Blooded Woman“, la Enana incluyó unos versos del “Where The Wild Roses Grow“, el tema que cantó en su día con Nick Cave, cuando la Minogue hacía sus flirteos con el indie.

La siguiente canción fue “Slow“, una de mis favoritas. La interpretación del single continuó el aire deportivo y Caily y los suyos jugaron con unas pesas de corcho. A mí el numerito me decepcionó bastante. Nada tenía que ver con el que hizo en la presentación del Body Language , en la que jugaba con barras de neón. A pesar de todo, la parte vocal fue bastante aceptable y más, si se compara con el resto de mamarrachas.

Al acabar, la Enana se situó en la pasarela para agradecer una vez más apoyo durante sus ya superados momentos. Continuó con una parrafada de la que poco pude entender. Sólo logré traducir el instante en el que la cantante pidió sugerencias para esa noche. Sí, la Kylie hacía realidad los deseos de cualquier fan.

No se oyeron demasiadas peticiones, por lo que Mrs Martínez no lo tuvo difícil. La elección de un tarifan fue “Got To Be Certain”, uno de sus primeros jits de la etapa SAW. La australiana lo hizo prácticamente a capellla, con un leve acompañamiento musical. A mí me dio bastante igual, pero considero que para un seguidor de verdad es algo realmente cojonudo. No se suele dar la ocasión que alguien pida una canción y que su idolatrada artista la cante sin ensayar. Bravo por ella.

 

Dos sorpresas

 

De nuevo, otro parón. Era el tercero de la noche y ya olía. A pesar de todo, esta vez la espera mereció la pena. Tal y como se había filtrado en la red, Kylie saltaba al escenario junto a Dannii. La verdad es que la mayor de las Minogue eclipsó a la Princesa del Pop: Iba más guapa, más zorra y se movía más. Claro que la Hermanísima tenía que aprovechar la ocasión para ganarse al público después del hostión que se ha dado con el Hits & Beyond .

Ambas cantaron a dúo “Kids”, como ya hicieron en Londres y Sidney días atrás. Y el numerito fue lo más del concierto. Tanto por la canción como por los intentos de la fracasada por comerse a su hermana pequeña. Lo mejor sucedió al final de la canción, cuando las dos se agarraron las manos en la pasarela y se dirigieron juntas hacia el escenario. Dannii comenzó a correr como una gacela y Kylie, que no podía ni con su cuerpo, era arrastrada como una segundona. G.E.N.I.A.L.I.S.I.M.O.

Volvieron a apagarse las pantallas y a quedar el escenario vacío. Sin embargo, nadie saldría de nuevo al escenario. Al poco tiempo, los megáfonos anunciaban algo inesperado: la australiana daba por finalizado el show a causa de una gripe. Nada de “I Should Be So Lucky”, ni “Can't Get You Out Of My Head”, ni “I Believe In You”, ni “Love At First Sight”, ni otras tantas que tenían que haber sido tocadas esa noche…

Imagínate con el jeto con el que nos quedamos. Unas maricas que van a Manchester a ver un concierto y, después de menos de una hora, se cierra el chirringuito a la mitad. Ahora se entiende que la pobre estuviese tan desganada, que no bailase tanto, pero, hija de la gran puta, si vas a tocar parte del repertorio, canta los jitazos!!

Pudo suceder lo que Dannii siempre había soñado. Ponerse una peluca rubia y salir a sustituir a su oncológica hermana. Pero ni una, ni otra, a la puta calle y rápidamente, que no veas cómo se las gastan los seguratas allí.

Nosotras estábamos indignadísimas, pero los mancunianos recogieron los bártulos y se fueron sin rechistar. Manda cojones. Con lo salvajes que son estos ingleses y luego dan clases de civismo. Sin embargo, cuando se encendieron las luces del Arena, se descubrió el pastel. Había unas cuantas féminas tiradas en las gradas vomitando. Vamos, que el concierto es la excusa para pillarse el pedo.

Una vez fuera, un grupo de juliganescas esperaban a su diva en una salida de camiones. Misternny les transmitió su indignación a las talifanas y por casi le agreden!! “She's not well” gritaban con intenciones increpadoras. Ver para creer.

 

Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com

Los Mentideros 2005-2006

13 Enero 2007

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