
Pop de peso
Puede parecer muy placentero copar las listas de éxitos, aparecer en todas las portadas y que todo el mundo desee follarte. Sin embargo, convertirte en un ídolo de masas parece tener consecuencias letales: la fama siempre viene acompañada de sobrepeso. A continuación, analizamos las diez popstars que han sido víctimas de tales efectos secundarios:
10. Kelly Osbourne: El drama infantil
Muchos nos hartamos de ver cómo se inflaba a nachos en el reality de su padre. Lo cierto es que sus problemas con la báscula han sido una constante en su vida. De hecho, cuando se mudó de Londres a Beverlly Hills con 12 años, solían llamarla en el colegio “fucking fat immigrant”.
La crueldad escolar le provocó una grave crisis y se hizo alcohólica y yonki con tan sólo 13 añitos. Una joya, vamos. Lo jevi fue que la Mtv le propuso el papel de una adolescente con kilitos de más en la serie Life As We Know It. Ella, toda indignada, rechazó el papel. “No estoy gorda”, afirmaba. A pesar de todo, reconoció no estar delgada.
La pobre tocó fondo. Llegó a declarar que “la presión por estar delgada estuvo a punto de matarme”. Finalmente, decidió tomar cartas en el asunto y en la primavera pasada reapareció con 12 kgs menos. No estaba como una sílfide, pero se encontraba más sepsi. El problema es que la chica está más ocupada con sus problemas capilares (ha estado apuntito de quedarse calva por la ansiedad que padece)
9. Missy Elliot y la gran decepción
Missy siempre ha sido un icono para todas las morsas norteamericanas. Siempre hasta un día de 2004 en el que se dejó ver con una figura más tallada. La mujer había perdido 71 libras, algo más que 32 kgs. No tenía tipazo, pero sus carnes no estaban tan colgantes como las de antaño. Sus fans, que veían en ella alguien a reivindicar, se le echaron a la yugular y vieron que se había vendido, que había cedido frente los cánones estéticos.
La pobre, ante tantos ataques, no tuvo más remedio que hacer declaraciones. Fue en el foro de su web oficial y aclaró que el motivo de su bajada de número de michelines no era otro que su salud. Por lo visto, la Elliot es hipertensa y tiene más probabilidades para sufrir problemas cardiovasculares que el resto de los mortales. De hecho, lo que le llevó a dejar de devorar fue el ataque al corazón que por casi lleva al otro barrio a su madre.
Pero parece que su bajada de volumen no le ha dejado satisfecho. Por eso, la mujer utiliza montajes de los más cutres, poniendo su cara a cuerpos más estilizados cuando tienen que salir planos largos de ella. Y si no, mira los segundos 00:19, 00:34 y 03:51 del vídeo de “Lose Control” ( http://www.youtube.com/watch?v=SUhFxwvbcxo )
8. Kylie Minogue. Más vale prevenir antes que lamentar

No esperes que haga una coña con la quimo. Ésta es la única persona de la lista que no ha estado rellenita jamás. Por algo será. Aunque parezca mentira, Kylie sigue un revolucionario tratamiento: la dieta de Mortignac. Al menos, es lo que aseguran los que anuncian el método de adelgazamiento.
El magnífico régimen ideado por un médico francés consiste en que puedes hincharte a comer lo que quieras menos catar cualquier alimento que lleve azúcar y harina, además de eliminar de las comidas los frutos secos, patatas, uvas y plátanos. Así conseguirás tener el tipín de Kylie sin pasar hambre
7. Dannii. La más lista
Está claro que si quieres lucir una figura que haga quitar el hipo, no hace falta pasar hambre, ni matarse en el gimnasio 20 horas al día. El remedio más rápido es la cirugía, que para eso se ha inventado, para ser utilizada. Dannii Minogue lo sabe y ha recurrido al bisturí para cambiarse todo aquello que no le gustaba.
Durante su pubertad, la hermanísima aumentó algo más que su estatura. La cosa es que Kylie se mantenía como una sílfide y eso hacía que acentuara aún más su expansión corporal. Al final, Dannii encontró la solución a todos sus problemas: pasar por el quirófano. Y ya que se metía en quirófano, aprovechó para hacerse algunos retoques más: se puso pómulos, tetas, se cambió la nariz... Toda una mutación hacia Paloma Lago!!! Muy fuerte.
6. Robbie Williams. “El bailarín gordo de Take That”
Dicen las malas lenguas que Robbie Williams dejó Take That porque Gary Barlow y compañía no paraban de reirse de su panza. Sumido en un gran bajón emocional, el cantante de “Angels” abandonó la boyband y se puso aún más ceporro. Sólo hay que ver el vídeo de “Freedom” que grabó en 1997 para comprobar que las causas de su emancipación eran más serias de lo que se podría aventurar.
Robbie declaró que tuvo que someterse a un duro tratamiento de adelgazamiento tras consumir pastillas antidepresivas, algo que le derivó en problemas de sobrepeso. Es más, llegó a confesar que le encantaban las drogas pero que dejó de alienarse porque le hacían engordar. Muy chungo el chaval.
Hace cuatro años, su amigo Elton John le echó una mano (que él de eso sabe mucho) y le metió en una clínica para recomponer su línea. Pero la sombra del lípido aún le persigue. Si hasta los hermanos Gallagher se refieren a él como el “fat dancer from Take That”. Hace unos meses, Williams manifestó de nuevo su preocupación por su alarmante aumento de talla y decidió alimentarse sólo de sushi y pescado.
5. Christina Aguilera. La defensora del “I'm loving it”
Nadie se podía imaginar que esta enana escuálida apareciese de la noche a la mañana como una auténtica Cabbage Patchkid. Ocurrió en mayo de 2003. La Aguilera, que siempre se ha definido como “una devoradora de fast food”, acudió a la gala de los GLAAD Awards para recoger su galardón por el vídeo “Beautiful”. Las mofas, como puedes imaginar, fueron pardas.
Christina, entonces, reclamó la ayuda de Ashley Bordem, el llamado entrenador de las estrellas. Se puso una dura dieta y, de paso, aprovechó para meterse en el quirófano y ponerse tetas. Meses más tarde, llegó a reconocer haber padecido bulimia en los años atrás. Actualmente, la cantante vigila mucho su peso porque su afición a las hamburguesas le pasa factura con demasiada rapidez. Y si no, mira esta imagen
4. Mel C. De Sporty Spice a Fatty Spice

Después del lanzamiento del segundo disco de las Spice Girls, la deportista descuidó sus hábitos y se metió de lleno en la fabulosa vida sedentaria. La joven comenzó a engordar y a engordar sin que nada ni nadie pudiese remediarlo. Limitaba su ingestión de alimentos y, sin embargo, seguía expandiéndose. “Sólo comía fruta y verduras. No había ni grasa, ni proteínas, ni carbohidratos en mi dieta. Incluso dejé de tomar patatas y alcohol”. Reconoce que la mayoría de los días corría “más de seis millas e iba seis horas al gimnasio”. Incluso, en aquellos que no hacía ejercicio, no probaba bocado.
El hecho de que la gente se refiriese a ella como la Fatty Spice le hizo caer en una grave depresión y a atiborrarse a Prozacs. Actualmente, la Puta Ama de Europa y de Alemania ha controlado su metabolismo y, aunque siga sin lucir la fibrosa figura de antaño, ha conseguido reconciliarse consigo misma.
3. Beyoncé y sus remedios
Ser un pibón no es fácil y si no, que se lo pregunten a Beyoncé. La nueva diosa de ébano libra dura batalla contra la grasa. Y no, no es que sea la nueva imagen de Fairy. La pobre es de tendencia robusta y para lograr tener ese cuerpazo que Dios no ha querido darle, tiene que pasar más hambre que los ratones de una iglesia.
En la presentación del último disco de las Destiny's Child afirmó que sólo comía seis rodajas de tomate y cuatro de pepino... ¡al día! Obviamente, los dietistas se le echaron encima. Lo mejor de todo es que durante esas declaraciones, ella era imagen de McDonalds!
El problema se agudizó cuando se metió a rodar Dreamgirls, la película basada en las Supremes que verá la luz estas Navidades. Por exigencias del guión, tenía que perder más peso. Por eso, no dudó en ponerse en bajo un durísimo régimen en el que sólo podía comer un mejunje elaborado con agua, cayena (una especia picante), sirope de arce y unas gotas de limón. Eso fue lo que comió durante 14 días. Pero el sufrimiento dio resultados: logró adelgazar 9 kgs.
La fórmula de Beyoncé ha causado furor y las ventas de Madal Bal Natural Tree Syrup, marca que comercializa el compuesto ya elaborado, se han multiplicado en el Reino Unido en los dos últimos meses. Y eso, que cuesta 40 libras el bote!
2. Mariah Carey aka la Morsel
De todas las divas, la Carey es la que más problemas ha tenido con la báscula. Tras romper con Luis Miguel, la chica se aficionó a los antidepresivos y las pastillas le aumentaron su ya esbelta figura. Sin embargo, ella es como Cartman: se ha atrevido a decir que ella “no esta gorda sino musculosa” y que “la gente no lo entiende”. Toma ya
A pesar de todo, la mujerzuela decidió reducir su “músculo” y para aparecer mona en su último vídeo, “Say Something”. Lo consiguió gracias a un tratamiento ideado por ella misma, la “Morsel Diet”. Y no seas puta, que no tiene que ver nada con morsas. La “dieta del bocado”, que es así cómo se traduce, sólo permite comer sopa y pescado y sólo cuando tienes más hambre que un nigeriano puedes darle un bocado a lo que desees. Así logró librarse de 14, 5 kgs en tan sólo cuatro meses.
No satisfecha con su delgadez, continuó haciendo ejercicios de aerobic todos los días. Perdió entonces otros 2,5 kgs. De hecho, tan satisfactorios los resultados que la diva firmó un contrato multimillonario con Gillette para ser su imagen.
Y la cosa no queda ahí. En un ataque de ingenio, se inventó otro régimen, ésta vez para combatir las arrugas. Su sistema consiste en hacer tres comidas sólo con vegetales morados, como ciruelas, lombarda y uvas. Estos alimentos ricos en Vitamina C (¿no eran las naranjas y las fresas?) tienen un efecto antioxidante que previene los síntomas de la vejez.
1. Janet Jackson. El caso más járcor
Era evidente que sólo ella se merece este número uno. En el país de la grasa, Janet es la reina. A todos nos cogió de sorpresa cuando salieron a la luz unas fotografías en las que parecía Queen Lattifah, Oprah Winfrey y Missy Elliot... todas ellas, pero juntas en una! En esas imágenes se la podía ver cómo sobrepasaba los 70 kilos después de “haber comido durante meses todo lo que le llegaba a sus manos”.
El problema llegó cuando, después de grabar el disco, tenía que promocionarlo. ¿Cómo iba a salir ella en la portada como una búfala? La discográfica decidió retrasar la fecha de lanzamiento. En vez de noviembre de 2005, que era cuando se preveía sacarlo al mercado, se pospuso a la primavera de 2006. Sin embargo, Virgin le dijo que si no bajaba su peso, no sólo anulaba su publicación para siempre, sino que la echaban de la compañía.
La Jackson se puso manos a la obra y contrató a un entrenador personal. Estuvo día y noche matándose en el gimnasio y recibió una estricta dieta a base de ensalada, fruta y agua embotellada. Viendo que el proceso era más lento de lo que se pensaba, la discográfica prorrogó su ultimátum y fijó en junio la fecha límite.
Al final, Janet ganó la batalla y, como recompensa, su nuevo disco ha visto la luz finalmente este mes de septiembre. Lo jevi es que es malísimo y sus ventas van como el ano... ¿Se refugiará la hermana de Jacko otra vez en la nevera?
Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com
Los Mentideros 2005-2006 |