
El mejor espectáculo que jamás he visto
¿QUÉ? Madonna: Confessions Tour
¿DÓNDE? Amsterdam Arena (Amsterdam)
¿CUÁNDO? 4 de septiembre
Miles y miles de maricas chillando viendo a su diva. Estaba seguro que ése sería el mejor espectáculo dentro de un concierto de Madonna. Pero una vez en la cola cuál fue mi sorpresa al comprobar que el público predominante que era femenino. Eso sí, España había exportado hordas de locazas para adorar a quien no las visitaba.
Aunque no éramos muchas, había un importante sector nacido en nuestra patria cañí. Identificar a los miembros era fácil. Todas las bujarrillas ibéricas portaban gafas macropantalla. Da igual que fuese de día o de noche, que estuviese nublado o el sol achicharrase las nucas. Las D&G son caras y hay que lucirlas.
Las locas de la patria se hacían notar. Todas ellas, surtidas con todo el merchandising -shorts rosas incluidos-, no paraban de correr de un lado a otro de la cola y de berrear las canciones que en unas horas iban a escuchar. Está claro que la mamarracha española es muy jarcor.
Con ese panorama te encuéntras esperando en el segundo concierto que Madonna ofrecía en Ámsterdam. Misternny y yo llegamos a las 16:30 horas. No queríamos pasar todo un día en la cola soportando tal cuadro. Pero mira, llegamos a una hora y media de abrir las puertas y en nuestra cola apenas había gente. Por lo visto todas las talifanas que habían ido pronto se congregaban en unas pocas colas. Nosotros nos pusimos en otra cola que no nos correspondía (lo marcaba la entrada) pero le comí la oreja al de seguridad y nos garantizó que nos dejaría entrar.
De repente, un joven con las cejas más retocadas que Yurena, se puso a repartir panfletos a la gente de la cola. Yo, que soy una maruja nata, fui a cucear. Mi sorpresa llegó cuando pude leer en la nota “Madonna, Jesus loves you”. En un arrebato de chunguismo de periferia, me acerqué al sujeto y sin mediar palabra le cogí la hoja y se la rompí.
Sin dejarle abrir la boca, le dije que perdiese el tiempo, que había mucha marica y que todas, incluida yo, íbamos a ir al infierno. Que las invertidas no tienen la salvación de su Dios y que, por tanto, no iban a perder el tiempo en rezar. Le añadí que si había que ir al Infierno, que lo haría por la puerta grande. Y le dije que si quería rezar por mi alma, que lo hiciera (el aseguró que lo haría), pero que ya no tenía remedio. Fue todo muy surrealista pero ahora me siento un poco más unida a Sinnead O'Connor.
El pobre se quedó un poco estupefacto ante el enajenamiento de la supuesta talifana, que era yo. Eso sí, pensé que mi integridad física pudo haber peligrado en un momento de la acalorada charla, cuando se acercó el cabecilla del grupo, un señor adulto, para arrimar la oreja. Pero los cristianos son tan majos, que insultan pero nunca agraden.
La prehisteria
Se abrieron las distintas puertas de acceso y aquello fue como una verdadera estampida de ñúes. La gente dejaba las cazadoras y mochilas en el suelo, con tal de ver a su Reina bien cerca.
No sé cómo ocurrió, pero la nuestra iba con mayor fluidez y, a pesar de que llegamos a las 16:30, conseguimos entrar en el exclusivo Golden Circle. Con este divinismo se nombraba al cerco que se había reservado para las seguidoras más acérrimas, aquellas que llevaban haciendo cola desde las ocho de la mañana. ¡Y nosotros dentro! ¿Pero quién dijo que la vida fuese justa?
Comenzó Paul Oakenfold. Había que ponerse a tono y recurrimos, como buenas alcohólicas, a las cervezas. Misternny y yo nos volvimos locas del coño y nos compramos unas cuantas tarjetas monedero de 10 €, la unidad. Dentro del recinto, había jovenzuelos deambulando con mochilas que llevaban surtidores de todo, desde pizza y pasta hasta copazos. Tú ibas, comprabas, pasabas la tarjeta y chimpún. Es entonces cuándo llegas a la conclusión de que África comienza en los Pirineos.
La sesión de la Paulina no fue para tirar cohetes. Una sesión simplona con jits demasiado obvios: remixes de Beautiful Day; de U2; Song 2, de Blur.... Mientras tanto, nosotras íbamos de un lado para otro a golpe de alcohol, viviendo cual Paris lo que se siente cuando una se está en una zona realmente VIP.
Dentro del Golden Circle, podías toparte con bailarines de la gira o con el manager, Guy Oseary, que se dedicaba a hacer fotos a los fans para luego alimentarle el ego a la Puta Vieja. Nosotras mantuvimos una distendida charla con el muchacho. Es más, le pedimos que le dijese que no se echara más bótox y, la Mentero le suplicó que cambiase todo el discurso que ya estaba todo muy visto en el YouTube.
Oseary nos dijo que éramos malas pero se lo estaba pasando como los indios. Al final nos hizo una foto con una mini pancarta que había hecho la Mentero que decía “Come To Spain, You Bitch”. Sólo Yaveh sabe si esa foto la ha visto la Sra. Ritchie. Eso sí, nadie nos podrá negar que hicimos todo lo posible por transmitir los pensamientos de todos los camilleros a su detestada diva.
Luces y acción
Cuando el estadio estaba bien oscuro, comenzaron a sonar los primeros acordes de Future lovers. ¡Y nosotros en quinta fila! Las pantallas empezaron a proyectar imágenes de Madonna en caballo. La histeria inundó todo el estadio y los gritos hubiesen echo temblar a un ejército de Bjorks
De repente, una bola gigante descendió lentamente del cielo hasta situarse en la pasarela salía del centro del escenario. Tras unos cuantos momentos de incertidumbre, la esfera se abrió y salieron de su interior unas luces que te dejaban como a Joaquín Zubiri en décimas de segundo.
“Está más joven que nunca”. Ésas fueron las reveladoras palabras de Carlosh después de ver el primer concierto en Ámsterdam. Yo no daba crédito y hasta no comprobarlo con mis propios ojos, no cambiaría de opinión. Y efectivamente. Estaba como una quinceañera. ¡Menudo tipazo que tiene la cabrona! Nada tiene que ver con el aspecto musculado con el que aparecía en “Beautiful Stranger”. ¡Y qué culín!
Quizá, lo que más me llamó la atención lo poquita cosa que es. Pero ahí estaba ella, vestida como amazona. Un modelito perfecto si no fuese por una ridícula coleta que sale de arriba de la chistera.
Madonna se decidió con lo que mejor se le da hacer: el playback. Mientras simulaba cantar, escenificaba el final del mundo según la Cábala, en el que las bestias toman la tierra. Aquellas fieras eran los bailarines y, cómo no, la Reina del Pop lograba domarlas. Una vez domadas, la Peliteñida siguió interpretando el “I Feel Love”, de Donna Summer.
Todo aquello era realmente desbordante. Un espectáculo tremendo. ¿Pero original? Claro que no, querida. No hay que olvidar que la idea de la bola gigante ya la utilizó U2 durante su gira Pop Mart. En cuanto a la parte musical, cuatro años atrás, Kylie ya había realizado un medley con el himno de la Summer durante su Fever Tour. ¿Pero qué se puede esperar de una mujer que tiene más demandas de plagio que citas con la peluquería?
Madonna miró a Stuart Price y comenzó a cantar Get Together y de verdad. No había duda de ello. Los gritos de urraca eran realmente atronadores. En ese instante , la Reina del Pop perdió la pose rígida y optó por desmelenarse. Era realmente llamativo cómo se movían los bailarines. Estaba claro que había que sudar mucho la camiseta para ganarse el pan.
Durante los primeros acordes de “Like a Virgin”, se iluminó la parte derecha del escenario donde había situado con una especie de toro de feria sujetado por un gran mástil metálico. Allí se subió de pie para mover el cucu , abrirse de piernas... era como de barra americana, aunque ligeramente más refinado.
Al tiempo que la Viejuna se contorneaba como la puta que en su día fue, las pantallas proyectaban radiografías que de huesos rotos. El hecho de que Madonna se ría de su propio desencuentro equino no hacía otra cosa que se ganara más y más puntos.
Lo más sorpréndete era que la cantante estaba demasiado sobreexpuesta al peligro. No tenía ni cinturón, ni arnés, ni mosquetones, ni ningún otro sistema de seguridad. Un mal paso hubiese acabado en tragedia. Hubiese sido muy jevi haber sido testigo de ver en primera persona cómo Madonna se moría desnucada!
Compromissos on the dancefloor
En “Jump”, apareció en la pasarela y repentinamente una estructura metálica. Los bailarines saltaban entre barras separadas a dos metros, que se encontraban suspensas en el aire. Yo temía por ellos, porque un mal salto podía acabar con la dentadura de aquellas criaturas. Afortunadamente, no hubo ningún incidente
Con tanto espectáculo, la cosa necesitaba un respiro y así fue. Sin embargo, aquel parón fue aprovechado para meter el típico mensaje de qué mal está el planeta , que si las guerras... Y es que parece que ahora Madonna es una santa, la iluminada para enseñar el mundo los problemas del mundo. Pero hay que tener muy poca vergüenza para dar imágenes de hambre cuando pide 100 euros por entrada, en una gira con la que se ha embolsado 193 millones de dólares.
Se encendió un marcador rollo Telemaratón por el que pasaban números a gran velocidad. Estaba seguro que aquello era el contador de su cuenta bancaria para ver cómo iban sus los ingresos por discos, entradas, merchandising... Realmente, aquellos números señalaban los niños huérfanos por el sida. Santa Madonna...
Después de la lección de bondad, comenzó a sonar un organillo. De fondo, apenas se podían distinguir los acordes de “Live To Tell”. Del suelo se levantó una cruz en la que estaba situada Madonna cual Jesucrista, vestida de con blusa rosa y con corona de pinchos. Con tanto bombo que se le había dado al numerito, me pareció una giña. La cruz era pequeña y ese teclado de iglesia jodía totalmente la canción.
“Forbidden Love” (cuyo intro se parecía misteriosamente a la banda sonora de Braveheart) continuó el rollo teológico. Madonna hacía un alegato de la paz utilizando la simbología de las distintas creencias. Algo parecido hizo U2 en su última gira, pero hay que reconocer que a la Ritchie le quedó mejor. Pero la mierda aunque sea bien hecha, siempre será mierda.
Al finalizar el tema, salió un moro que tomó el lado derecho del escenario y se puso a soplar un cuerno. Después de un par de minutos, se arrancó con el “Imininalú” ese que da comienzo a “Isaac”. Tomó el escenario la jaula del vídeo de “Sorry” y, mientras Madonna cantaba, dentro de la estructura se encontraba un bailarín dando vueltas con una capa.
La verdad es que tanto como “Forbidden Love” como “Isaac” se las podía haber ahorrado porque ambas canciones son dos truños monumentales.
Como era de esperar, la siguiente era “Sorry”. Madonna salió vestida de un mayotte para desmelenarse un poco. Y ya que había que bailar, mejor recurrir al lipsynch, por segunda vez.
Después de un “Like or not” aceptable, hubo otro descanso en el que pusieron un vídeo con un remix de “Sorry” que incluían imágenes desechadas del clip. Aprovechando que la Viejuna se cambiaba de ropa, en las pantallas se intercalaban escenas de guerras con imágenes de Bush y Blair con otros tiranos (Hitler, Saddam Hussein, Nixon, Mao y Bin Laden). Durante todo ese tiempo, se repetía una y otra vez “Don't say you're sorry” una y otra vez. Hay que ver lo comprometida que es esta chica...
Después de la chapa política, la Peliteñida retomó el escenario vestida de roquera con guitarra eléctrica incluida. Lucía unos pantalones y una cazadora de cuero de cuyo cuello salían una especie de plumas que le daban un aire glam muy chulo. Era evidente que era el turno de “I love New York” (donde se le pudo escuchar algún “Fuck Bush”), y de “Ray of Light”, que se convirtió en una de las cúspides del concierto, y eso que la mitad estaba en playback.
Con un remix “Let it will be” volvieron los bailes y también los gallos. La verdad es que la versión resultó bastante más animada que la del disco.
Al acabar la canción, Madonna se sentó para tomar un poco de aire y para establecer un poco de contacto con su público, que hasta el momento no había dado ni un mísero “Thank you”. La artista preguntaba a los de las primeras filas de dónde eran. Respondían de Francia, de Grecia, de Alemania, de España... La japuta sonreía comprobando cómo les sacaba los cuartos a las maricas de medio mundo.
Durante este descanso también recuperó, de nuevo, el discursito pseudopolítico, repetía el ataque a Bush y restregó su culo contra la cámara viéndolo bien grande en las pantallas. La verdad es que la desgraciada terminaba cansando. ¿Pretende que implicarse con la causa le va a dar más credibilidad como cantante? ¿Realmente pensaba que una panda de locas iba a predicar su palabra contra Busch? Ay, Vero, que las maricas sólo se manifiestan si se cierran las tiendas de D&G!!!
Aprovechando el momento intimista, Madonna se decantó por “Drowned World/Substitute for love” y la interpretó en directo. Hay que reconocer que ella cantó bastante, bastante bien, algo que es prácticamente inaudito en ella. Eso sí, el tema le quedó un poco insulso ya que carecía la mayoría de los efectos que aparecen en la versión de estudio. Y encima, el moro de “Isaac” hacía los coros, que había que sacar partido al hombre
El bajón del concierto fue Paradise. ¿A qué viene ese tema si no fue ni single? No tiene que demostrar a nadie que sabe tocar una guitarra acústica!!! Totalmente prescindible.
La recta final
Después de tanta calma, se necesitaba algo de meneíllo. Se como música de fondo la parte instrumental del “Disco Inferno”, de los Tramps, y aquello se convirtió en una verdadera pista de baile. Los bailarines desfilaban en patines recorriendo todo el escenario a gran velocidad. Yo temía que alguno saliese disparado al público y que alguna loca acabase con un patín incrustado en la cabeza, de verdad.
Sin que parase la canción, Madonna tomó el escenario vestida de Tony Manero e hizo otro playback de Music utilizando la base del tema central de “Fiebre del sábado noche”. El bootleg acabó con la repetición el estribillo de “Where's the party” totalmente vocodizado. El número entero realmente le quedó muy chulo.
Al acabar se quitó el traje para quedarse de nuevo en mayotte, aunque en esta ocasión de color morado y blanco. Sonó entonces una versión totalmente nueva de “Erótica” muy Confessions en la que recurría por quinta vez al lipsynch. Eso sí, la parrafada sadomaso se omitió. Estaba claro que, siendo ahora madre de dos hijos, la defensora del mundo no se va a poner a decir toda la sarta de guarradas. A pesar de todo, el tema es una auténtica pasada
El momento más espantoso de la noche llegó con “La Isla Bonita”. Una versión a pestosa rollo Miami-Latino aderezada con una percusión muy Safri-Duo ¡Y encima en playback!!! Realmente abominable. Eso sí, el show con trece bailarines meneándose como cobras quitaba el sentido.
La fiesta siguió con “Lucky Star” en la que salieron a bailar las dos coristas, quiénes habían estado ocultas a lo largo de toda la noche. Durante su interpretación, la Puta Vieja apareció con una capa con bombillas. Ultra cutre! Seguro, que esta temporada que va a ser tendencia en las vendedoras ambulantes chinas que van con las diademas de colores, flores y demás souvenirs. Lo peor de todo es que, al darse la vuelta, se puede leer “Dancing Queen”, acuñándose ella misma el himno de Abba. Con dos cojones, oye.
Durante “Lucky Star” se fueron introduciendo los samples de “Hung up”. En ese instante , desaparece la Viejuna para dar paso a los bailarines. Durante unos cuantos minutos allí estuvieron todos dejándose la piel, agitándose como locos.
Después de unas cuantas danzas, se ilumina un lado del escenario. Había vuelto ella y lo hacía para cerrar el show con el mayor éxito de toda su carrera. ¿Quién le iba a decir que, a las puertas de los 50, iba a resucitar con un single y conseguir encasquetárselo casi a nueve millones de personas? Ni ella misma.
Lo curioso de “Hung up” es que el número era clavadito al de Belén Esteban en Ana Rosa. Pero cuando digo igualito, es igualito. En un instante llegué a pensar que Madonna se iba a poner a cantar el “Pim Pam Pum”, pero no.
Allí alargando el momento durante casi 10 minutos. La pobre Viejuna, que ya no podía ni con los tacones. Apenas terminaba las coreografías y viendo que ya no tenía voz para más, le ponía el micro al público para que cantase por ella . Fue entonces cuando comenzó una lluvia de globos dorados que ponían las guindas al pastel.
“Hung up” cerró un concierto inigualable y en la pantalla se proyectó un “Are you confessed”. Sinceramente, el mejor espectáculo que he visto jamás. Y eso que ella desafina como una grulla y que recurre al playback en 7 de las 20 canciones. Nada puede hacer despreciar al show, ni siquiera esas versiones espantosas de “Live To Tell” y de “La Isla Bonita”, ni siquiera el no haber tocado “How High”, una de las pocas decentes del disco. Bravo, Hija de Puta!
¿Qué opina Johnny Mentero ?
Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com
Los Mentideros 2005-2006 |