
Los 10 encuentros
más desafortunados
con el bisturí
Si te digo que “fama” y “bisturí” son dos sustantivos más ligados que las trompas de Letizia, no te descubro Roma. Lo que sí te tiene que quedar clarito es que la cirugía estética es un recurso a reivindicar. Te sonará muy esnob y frívolo, pero no hay más que ver el maravilloso artículo sobre Dannii Minogue que escribió Carlosh para LMC, para darse cuenta el bien social que cumple.
Retocarse el cuerpo nunca ha del agrado de la opinión pública. Es más, siempre que un famoso se realiza alguna mejora, se lleva a cabo un linchamiento por no ser guapo de nacimiento. Pero, ¿acaso tiene algún mérito el azar y la Naturaleza hayan sido piadosos contigo? Hay que subrayar que lo loable es acertar con un buen cirujano que cambie aquello que Dios te quiso dar. Como no podemos realizar una lista con las mejores intervenciones, hemos querido elegir las diez visitas más desafortunadas que se realizaron por una clínica estética.
10. Farrah Fawcett y Mickey Rourke: Cualquier tiempo pasado fue mejor
Parece mentira que Farrah y Mickey hayan sido en su día dos mitos sexuales. Todo cambió cuando el estrellato les abrió las puertas al mundo de alcohol y drogas. Como no, esa vida de excesos pasa factura y eso es algo que no se solventa ni con todo el botox del mundo. Rourke se ha estirado la cara tanto que podría hacerse toda una colección de bolsos y zapatos con la piel sobrante. Fawcett también se lifteó el gepeto aunque su retoque más espantoso es la nariz de periquito que hoy luce sin pudor.
9. Kalina de Bulgaria: Un drama nasal
La pesadilla de Kalina llegó el día de su boda. Y la desgracia no fue casarse con ese costroso aventurero que es Kitín Muñoz, sino someterse a una rinoplastia días antes del enlace. El fruto de la intervención fue nefasto: le quedó la napia como un enchufe. Lo peor de todo era tener que mostrar sus aberrantes fosas nasales a todos los invitados y que, encima, todos los medios se las mostraran a toda la humanidad. Por ello, no era de extrañar que la pobre apenas se atreviera a quitarse el velo durante toda la ceremonia. Tan traumatizada quedó tras la operación, que Kalina aún hoy, cuatro años más tarde, no ha logrado superar la depresión que le acarreó su paso por la clínica estética.
8. Tara Reid: Llevando a Gran Bretaña en su pecho.
Después de saltar a la palestra con El Gran Lebowski, Tara Reid consolidó su fama gracias a las películas para adolescentes (American Pie 1 y 2, Crueles Intenciones). Su público pronto la convirtió en la protagonista de los pensamientos más cochinos aunque éste no tuvo reparos en manifestar su disconformidad ante su talla 80 de pecho.
Ella, que es una chica entregada, quiso satisfacer a sus fans y se recauchutó las domingas. Al poco tiempo de pasar por quirófano, Tara no tuvo reparos en mostrar asombrosos resultados: unos pezones con la forma del Imperio Británico!! Realmente sobrecogedor
7. Jennifer Grey: La desdicha de convertirse en guapa
Por el nombre, pocos se acordarán de esta bella dama. Y por el careto, aún menos. Jennifer Grey se convirtió a finales de los ochenta en uno de los rostros más populares después de protagonizar Dirty Dancing junto a Patrick Swayze. Ya en el Olimpo de las celebridades, lo primero que hizo fue pulirse esa nariz de Don Pimpón que tenía.
Aunque el producto final fue excelente, su rinoplastia fue nefasta para su carrera: nadie conseguía identificarla. Por eso, los estudios de Hollywood se negaban a pagar un caché de una actriz que no era reconocida por los espectadores. Hoy en día, Grey sobrevive gracias a telefilmes de sobremesa y a cameos (Dirty Dancing 2, Friends), papeles que pasan totalmente desapercibidos porque nadie sabe quién es.
6. Courtney Love: Ser pija puede dañar seriamente la salud.
Tras la muerte de Kurt Cobain, la que fuera cantante de Hole decidió lavarse la cabeza con Filvit y lucir versaces. Tanto pijerío tuvo efectos secundarios y uno de ellos fue su adoración al bisturí. Al principio, la chica quedó tan contenta que no había concierto en el que no se despelotara y alabase sus nuevas tetas. Sin embargo, esta afición se le ha ido demasiado de las manos a Courtney (nariz, labios, pómulos, estiramientos varios...) y actualmente parece toda una señorita de Avignon.
5. Loli Álvarez: La que nace fea, muere fea.
Loli Álvarez quiso ponerse en las manos del Doctor Zelikovich para remodelar su figura: lifting, rinoplastia, mamoplastia, lipectomía, otoplastia... ¡Todas de una tacada! Soñaba con parecerse a Julia Roberts. Pero cuando se quitó las vendas en directo en Crónicas Marcianas, la archienemiga de Yurena parecía que llevaba una careta de Sloth de los Goonies (sólo le falta raparse la cabeza). Y es que era de prever. ¿¡Cómo se deja en manos de un doctor que se ha hecho un cuadro con su propia cara!?
4. Amanda Lepore: Modernamente abominable.
En este mundo de superficialidad extrema, Amanda Lepore es todo un icono. Desde que la descubriera David LaChapelle, allá por 1989, ha sido venerada por su aspecto trasgresor, y eso que da más grimita que arañar una pizarra. La Tranny está encantada y no descarta regresar a los quirófanos para parecerse más a Jessica Rabbit, su modelo a seguir.
3. Jocelyn Wildenstein: Si te encantó la Lepore, Jocelyn será tu diva.
La vida de esta bella joven de origen humilde cambió por completo cuando conoció a Alec Wildenstein, un heredero de una fortuna de 10.000 millones de dólares. Ambos comenzaron a frecuentar los saraos más selectos de todo el mundo y pronto se convirtieron en la Gunilla y el Luis Ortiz de América. Aquella vida idílica se desvaneció el día que Alec, harto de tanta frivolidad, cogió las maletas y se fue Kenia. Allí Alec encontró la paz que tanto ansiaba y desarrolló una admiración enfermiza por los gatos, leopardos y guepardos.
Viendo cómo su marido perdía el interés en ella, Jocelyn dio con la clave: adoptar rasgos los felinos con la ayuda de un maxilofacial sin conciencia. La treintena de intervenciones le proporcionó un aspecto de tigresa aunque no consiguió su propósito. A mediados de los 90 el matrimonio protagonizó uno de los divorcios más jugosos y tormentosos que se recuerdan. En la actualidad, La Mujer Felina –que es así como se la conoce- vive rodeada de chaperos (quién va a quererse follar eso si no es a golpe de tarjeta?) y frustrada por haber perdido la batalla nupcial contra unos míseros gatos.
2. Michael Jackson: El hombre de las mil caras
Que su padre le llamara “Narizotas” con tono despectivo, no le vino demasiado bien al chico. Jacko quedó tan trastornado que recurrió a la cirugía para rebajarse la napia una y otra vez. Michael se aficionó al bisturí casi tanto como a los niños, de tal forma que desde 1973 no ha sacado un elepé con el mismo careto.
A parte de los retoques nasales, Jacko ha pasado por los quirófanos para blanquearse la piel, ponerse pómulos, marcarse el agujero de la barbilla, tatuarse los labios y la raya del ojo... Si hasta se limó tanto el tabique que los médicos tuvieron que reconstruirle las fosas nasales con cartílagos procedentes de sus orejas! Un verdadero espanto, vaya.

1. Pete Burns: Pa-gi-ñar-se De tanto hacer girar discos, el líder de Dead Or Alive perdió el norte. Se ha estirado cada milímetro de su cutis, se ha cambiado la nariz en numerosas ocasiones y se ha puesto colágeno hasta en las tetas para parecer una musculoca. Lo peor de todo es verle sin maquillaje... ¿Qué pasaría si vas a mear por la noche y te encuentras en el pasillo con este personaje de Bola de Dragón? Lo que no se entiende es que, después de haberse operado tantas veces, su mujer (sí, es hetero!!!) siga queriéndole.
Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com
Los Mentideros 2005-2006 |