
915 271 418
Fotos y vídeo por Susana Ford
Aquí puedes ver el vídeo y juzgar por tí mismo!
¿QUÉ? Actuación de Richy Bastante en Wateke.
¿DÓNDE? Sala Flamingo, Madrid.
¿CUÁNDO? Domingo 7 de mayo.
En el duro viaje hacia el estrellato viaje siempre hay un atajo. La traición y aprovecharse de una persona es la manera que sólo los mezquinos y los miserables se atreven a elegir. Ésta es la senda por la que camina Richy Bastante, un fantoche sin escrúpulos que en su día tuvo la suerte de ser recibido por la artista que admiraba.
Cuando se ganó la confianza de su ídolo, se sucumbió ante los encantos de las cámaras de televisión y cobró un protagonismo que no le pertenecía. Así comenzó uno de los infiernos de Yurena, el que montó un niño de tan sólo 16 años.
Convertido en un absoluto bufón de toda corte catódica, Bastante comenzó a frecuentar los platós para calumniar y difamar a la persona que en su día le tendió la mano y le abrió las puertas de su casa. El presidente de club de fans de Tamara se aprovechó de su minoría de edad para verter mentiras a cerca de la cantante. Al no poder hacerle pagar sus delitos, lo único que pudo hacer la Justicia retirarle del panorama hasta que cumpliera los 18 años. Y así fue
Richy se hizo mayor y reapareció para arremeter de nuevo contra Yurena. También anunciaba el comienzo de su carrera como cantante. Al ver que nadie le prestaba demasiada atención, buscó asilo en el underground madrileño. Su manager o titiritero, Choccorola, se ponía en contacto con En Plan Travesti para poder llegar a una contratación de Bastante por 400 €. Ni que decir tiene que la organización del sarao desestimó la oferta, no sólo por su evidente falta de talento y gracia ni por cuestiones económicas, sino por mera ética. Las travestis no querían dar cancha a semejante parásito y más a quien atacaba a una persona tan querida por ellas.
¿Es sano todo esto? Evidentemente, no. Su claro desequilibrio mental se manifiesta con un continuo afán por llamar la atención. Los motivos pueden ser diversos pero todo apunta a una carencia afectiva. En vez de asistir a un profesional que le ayudara a superar su desestabilización emocional, el chico decidió superar su problema en el mundo de la canción. Lo grave de la situación no es que Richy actúa ante la pasividad de su familia sino que cuenta con el beneplácito de un ser muy querido, su abuela.
Friki y bastante
Como cada domingo, la sala Flamingo abría sus puertas para dar lugar a un nuevo encuentro semanal de Wateke. Unos cuantos curiosos, entre los que se encontraba Óscar Shocking de Locking Shocking, esperaban para ser testigo de lo ridículo que puede ser un ser humano.
La Flor de Alcorcón y Aviador Deluxe, recién llegadas del Otros Mundo Pop, aparecieron en el escenario para dar el pistoletazo de salida. Le tomó el relevo Choccorola quien, vestido de Glenda Galore, declaraba que “no estábamos ante el nacimiento de una artista, sino ante su consagración de una estrella”. Lo cierto es que allí fuimos testigos de la confirmación o, mejor dicho, de la reafirmación de un lunático.
Richy Bastante salió vestido con un ceñidísimo vestido negro con una raja lateral que dejaba ver su colosal muslamen. Había copiado de Yurena el peinado (aunque en él pareciese un espantapájaros), esas cejas, la pose... Era como ver a la diva en versión Supersize me o como si el ex presidente de su club de fans se hubiese comido a la artista del “Yo cambié”.
Después de dar las gracias a todos los que se habían acercado a verle, comenzó con “Así soy, aquí estoy”, que copia la idea del “Yo soy así” de Ámbar con la base de “You’re my heart, you’re my soul”, de Modern Talking. Sin quedar satisfecho por calcar su imagen, el engendro se esforzaba en imitar la voz de Yurena. También intentó reproducir sus bailes aunque quedaron como simples convulsiones.
El siguiente tema fue “Diva”, anunciado por el chico como “la canción que va en contra de la persona que más daño que más le ha hecho en su vida y con se que se defiende”. Qué poca vergüenza, acusar a otra persona de ser la causante de sus propios desequilibrios emocionales. Vamos, que no hay que prestarle demasiada atención porque busca enfrentamientos con alguien que pasa de él.
Pero como intenta ser polémico cada vez que abre la boca, quiso hacer un inciso para recalcar que él cantaba en directo, “no como otras”. No hacía falta que lo jurara. Todos los que estuvimos allí tuvimos que sufrir esos alaridos que se convertían atentados acústicos. “Para cantar así de mal, mejor que hiciese playback” pensé.
Mis deseos se hicieron realidad. En “Tentación” (su insultante adaptación de “It’s a sin”, de Pet Shop Boys), Bastante optó por simular que cantaba en directo. Yo, personalmente, se lo agradecí y más cuando sus registros vocales eran cada vez más chungos. A pesar del favor que nos hacía, cabe decir que hay que tener muy poca decencia para criticar a una persona por hacer algo que vas a hacer tú mismo a continuación. ¿Pero qué se puede esperar de tal sujeto?
Lo que estaba claro es que, a esas alturas del concierto, el público se cansaba de Richy y comenzaban los cuchicheos sobre lo bochornoso que estaba resultando el show. Y es que no se pueden destrozar esos clásicos de esa manera sin que ningún melómano se irrite.
Para cerrar, Bastante se decantó por una aberrante versión del “Boys, boys, boys” de Sabrina Salerno llamada “La solución”. Al terminar, sí que hubo multitud de aplausos pero también se oyeron bastantes abucheos. “Fuera” y varios insultos que no procede repetir fueron gritados por una parte importante de los espectadores.
Tengo que decir que todo esto me produce nauseas y miedo. ¿Qué juventud está dando este país, que lo único que quiere es ser famoso sin importarle los medios? ¿Qué seres sin escrúpulos se esconden entre nosotros, seres que traicionan a quienes les dan cariño?
Terminada ya la actuación, los Rebel Rebel tomaron los platos para poner un jitazo detrás de otro... Aquella magnífica sesión era la mejor forma de olvidar lo que por allí se había subido al escenario. Sonaron “Always on my mind” de Pet Shop Boys, “Just can’t get enough” de Depeche Mode, “Bailando” de Astrud, “Bizarre love triangle” de New Order... Si hasta le encantó a Johnny Mentero!
La que sí que pareció quedar contenta con la actuación fue la abuela de Bastante, quien estuvo en primerísima fila animando a la criatura. Y es que si Yurena tiene a la inigualable Margarita Seisdedos, Richy tiene a su yaya Conchi. La diferencia entre ambas mujeres es que mientras que la primera se dedica a defender a su hija de quienes no paran de hacerle la vida imposible, la otra empuja a su nieto a que siga mostrando sus trastornos psíquicos a todo el mundo.
No hay duda que el chaval sufre alteraciones psíquicas, ya que poner esta foto en su web no demuestra demasiada cordura, la verdad. Yo lo único que pido es que si hay alguien que le tenga un mínimo de aprecio, que le de a Richy Bastante el siguiente número de teléfono: 915 271 418. Le vendrá bien.
Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com
Los Mentideros 2005-2006 |