Muchos besitos pa la Charuca!!!
 
 
 
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Lujo, drogas, liposucción

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vida de Mario Vaquerizo está llena de interrogantes: ¿Cómo pasó de entrevistar a Olvido Gara a llevarla al altar en Las Vegas? ¿Cómo entró en Subterfuge y cómo terminó cogiendo el control de Fangoria? ¿Por qué siempre sale su cara al final de cualquier declaración pública de Elsa Pataki? (Vale que sea su representada, pero eso no le da derecho a robarla planos) ¿Cómo una persona que canta como una urraca puede tener un grupo de música?

Todas estas preguntas parecen no encontrar respuesta. Todas, menos la última. Cuenta la leyenda que Warner, a través de su filial DRO, andaba detrás de Fangoria. La multinacional quería fichar al dúo, ahora que consigue discos de platino, pero éste tenía aún contrato con Subterfuge. La Vaqueriza tomó cartas en el asunto y logró que se llevara a cabo la expropiación. Al final “Arquitectura Efímera” salió con Dro aunque con cláusulas que le ataba al sello independiente.

Conseguido su objetivo, se dice, se cuenta, se rumorea que DRO quiso obsequiar a Mario. El manager-periodista vió la posibilidad de cumplir su sueño –el de ser una rockstar- y, ni corto ni perezoso, pidió un disco. El deseo fue cumplido. El marido de la Gara reunió unas cuantas canciones, un par de versiones e, incluso, “inspiraciones” del “Be my baby” de Ronettes y del “I love Rock and Roll” de los Arrows.

Resuelto el tema del álbum, sólo quedaban los músicos. Vaquerizo no tardó en crear su grupo y alistó a su hermana, a Juan Pedro (que es el estilista de Alaska), un tío muy majo y a Susi Pop, que dejó colgado a Luisito Pop en sus andanzas como Puti Records. Aunque ninguno de ellos sabía cómo encender el teclado, quedaban muy bien para la portada. Y así nacieron las Nancys Rubias.

Dicen las malas lenguas que sólo La Vaqueriza es la que tiene contrato con la compañía, de tal forma que si algún componente da por el ano, va a la puta calle sin problemas. ¿Sólo un rumor?

Dejando a un lado los temas legales, hay que decir que lo que empezó como una coña terminó dando sus frutos. El single de presentación, “Nancys Rubias”, alcanzó el número 5 de la lista Afyve, (batiendo a gente como Rammstein, Björk o Bunbury) y se lograron encasquetar 1.200 copias. Actualmente, “Maquillaje” es el décimo sencillo más vendido en España. Es jevi, eh!

A pesar de esto, no hay que olvidar que Nancys Rubias son un proyecto-regalo de DRO y que están condenadas a morir cuando se finalice la promoción del disco. Por eso, viendo que el chollo se acaba, La Vaqueriza decidió montar su propio sarao, Nancy Boite (de pronunciación “buat”, la palabra no significa otra cosa que “discoteca”).

El objetivo era montar una especie de EPT para las masas, un encuentro mensual más mainstream y con famosos de los de verdad como principal reclamo. De esta forma, se conseguiría sacar los cuartos a todos los que deseaban llenar su fotolog de personajes archiconocidos y a aquellos que ansiaban con convertirse en otro satélite fangoril y que aún no habían podido arrimar la cebolleta lo suficiente.

La inauguración de la fiesta se celebró el pasado 4 de noviembre con un concierto de las propias Nancys. Diría que hicieron lo mismo de siempre, si no fuera porque presentaron en “directo” sus dos nuevas canciones, “Doctor Spock” y “Estoy al rojo vivo”, que son las caras b del single “Maquillaje”. Quitando eso, el espectáculo no dio mucho de sí. Y es que eso de cantar sobre playback no permite muchas sorpresas.

Aun así, el público arropó al grupo, y Mario y compañía estuvieron menos comedidos y menos forzados que cuando estuvieron como teloneros de Fangoria. Tan desatados estuvieron que incluso La Vaqueriza soltó “y ahora, vuestro himno” justo antes de que sonara “Nancys Rubias”!!!

Tras un aplaudidísimo concierto, Jet 7 o, lo que es lo mismo, Nacho Canut se puso a los platos. Su sesión estuvo bastante aceptable. Tiró de jits, de los de ahora, de los que comienzan a cansar “(What you waiting for” de la Gwendolin) y de los que ya están más rancios que el coño de la Saritísima (qué pereza da escuchar el “Confortably numb” de Scissor Sisters a estas alturas!). Aún así, también intercaló temazos que prometen convertirse en clásicos, como el “Evil” o el “Seventeen” de Ladytron o el “I believe in you” de Kylie remezclado por Mylo.

Pero lo más importante del sarao no fue ni la actuación ni la pinchada, sino ver quién pululaba por allí, porque aquello estaba lleno de gente veri VIP: desde la mismísima Belén Esteban hasta Almodóvar o Amenábar, pasando por Alejo Sauras (de Los Serrano) o la auténtica madre de Alaska, de quien se dice que es santera (a ver quien tiene cojones ahora de criticar a la pelirroja!!).

A la salida de la primera Nancy Boite, me dí cuenta de que era una estafa: 10 euros la entrada y sin copa. Encima, la fiesta se celebra en el Cool y, a eso de las 3 de la mañana, está atestado de musculosas. Por esas horas, la música cambia por completo y el local se convierte en un verdadero Holiday Gym. Realmente era muy chungo.

“Carroña, carroña”

Aunque dije que no volvería a poner un pie en la Nancy Boite, me tuve que tragar mis propias palabras el día que me enteré que Pedro Marín estaría en la segunda edición. El intérprete de “Aire” presentaba su disco homenaje a Amanda Lear. Vamos, que no me lo perdía ni de coña.

Aunque hay que decir una cosa, la Lear sería un icono insuperable pero como cantante era una auténtica giña. Y no lo digo por su voz nada aterciopelada -algo obvio- sino porque sus canciones merecen que se mantengan como algo nostálgico, que en el recuerdo las cosas siempre salen ganando.

Una vez dentro, comprobé que sólo unos pocos habíamos picado de nuevo: la sala no consiguió llenar ni la mitad de su aforo. La organización estuvo esperando pero, al ver que no venía más gente, decidió dar el pistoletazo de salida.

Pedro Marín tomó el escenario y lo hizo vestido con un traje ultraceñido que marcaba toda la orografía de sus genitales. La imagen sería impecable si no se hubiese puesto en la cabeza un postizo del que, para más INRI, colgaban dos trencitas... Por un momento llegué a dudar si eso era un felpudo o un mapache disecado. Un verdadero espanto.

El cantante salió acompañado de una banda: teclista, guitarrista, corista, una que tocaba unas maracas luminosas ultrakitsch y un pedazo de geiperman al frente de un Mac que era pecado puro. Todo apuntaba a que iba a ser un directo de los de verdad. Pero no. La parte instrumental estaba pregrabada. Lo jevi era que la clavija del cable del teclado estaba pegada con celo en una de sus patas. ¡Cuánto descaro! Entonces, ¿qué hizo aquel tío cañón frente a su portátil durante la hora que duró el concierto? Supongo que jugar al buscaminas porque si no dime tú.

Afortunadadamente, Pedro Marín sí que cantó en vivo. Su voz rozaba el susurro, como tan estupendamente lo hacía Julio Iglesias Jr. (su “One More Chance”es un hito!!). Pedro cantó ocho versiones de Amanda Lear, algunas en castellano y otras en inglés. No faltaron ni “Run, baby, run” ni “Follow me”, que además fueron interpretadas dos veces.

Lo mejor del show fue la actitud de Pedro Marín. Totalmente alienado, bailó hasta se dejó la piel en el escenario. De vez en cuando, el hombretón del Mac levantaba la cabeza y miraba de reojo al público... Su cara de “quién coños me mandaría meterme en este berenjenal” fue antológica.

A pesar de los esfuerzos del cantante, la reacción de los asisententes fue prácticamente nula. Sólo un pequeño grupo de la primera fila estaba entregado. Y es que todos aquellos que esperaban que tocase “Aire” y que ansiaban que se quitara la camiseta se quedaron con las ganas. Eso sí, el pantalón ajustado terminó cediendo y se descosió un poco el pantalón a la altura de la zona pélvica.

Al final de la actuación, Pedro agradeció su apoyo a los que se encontraban en las primeras filas. Señaló a uno de ellos y le dijo “Tú y yo nos vemos luego”. ¿Quién fue el afortunado? Nada más y nada menos que el mismísimo Carlosh!!

Terminado el concierto, la Nancy Boite continuaba y no en la pista grande. Fuimos trasladados a la llamada “Sala roja”, un habitáculo pequeñísimo pero suficiente para los que aguantábamos. Si alguien buscaba famosos se tuvo que quedar a dos velas porque, quitando a las travestís, sólo se dejaron ver Capi y Víctor Sandoval. Todo hace presagiar que la Nancy Boite tiene un único destino, el naufragio.

Mientras Carlosh y Pedro Marín entablaban una larga conversación de más de dos horas, Spunky pinchaba en la Sala Roja. Su sesión no fue bien acogida aunque no estuvo nada mal. Y es que canciones como el “Dare” de Gorillaz remezclado por Soulwax no siempre son comprendidas y menos cuando se pedía insistentemente el “Hung up” de la Rubiajaputa.

Al final de la noche, la Vaqueriza retomó el control de los platos y pinchó Madonna. Sin embargo, a esas horas ya poco se podía hacer. La estampa era de lo más dantesca: unos estaban hasta las trancas y otros tirados en los sofás medio dormidos... En ese momento, un amigo que me acompañaba. se giró hacia mí y definió la imagen como “carroña, carroña”. Ante tal panorama, cogimos los bolsos y nos marchamos a casa.

Ahora queda saber una cosa ¿Cuánto durará el Nancy Boite? Esperemos que mucho porque, a pesar de todo, el sarao ofrece un poco más de variedad a la poca oferta nocturna de Madrid. Sobreviva o no, las Nancys ya han conseguido bastante: unas han aumentado sus cuentas corrientes; otras, su ego; y otras, su busto. “I wanna be a Nancy”

 

¿Quieres ver fotos de la actuación de Pedro Marín?


Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com

Los Mentideros 2005-2006

 

27 Noviembre 2005

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