Muchos besitos pa la Charuca!!!
 
 
 
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Homenaje a Parálisis Permanente
en el 8 y 1/2
:
De luto y a lo loco


Parece que el recurso más fácil para ganar dinero en la industria musical es rendir un tributo. Da igual que sea un disco o un concierto, se juntan unos cuantos grupos y montan el homenaje de turno.

Esta vez, los elegidos fueron Parálisis Permanente y el hecho de organizar una fiesta en honor al grupo de Eduardo Benavente a estas alturas, ahora que la fiebre ochentera está de capa caída, da la impresión de que es menos oportunista y más auténtica. Claro que si empiezas a ver quiénes se esconden entre las actuaciones y encuentras así, de sopetón, a L-Kan, dan ganas de echar a correr. Aún así, una que escribe se acicaló, cogió el bolso y se presentó en el Ocho y medio para ver qué se cocía.

Quien buscara fiesta de lo más selecto de la capital se tuvo que dar una buena hostia porque, en contra de lo predecible, allí lo que se dice moderneo apenas había. En su lugar, aquello estaba atestado de góticos; y cuando hablo de siniestros no me refiero a esos que escuchan Placebo para sentirse una teenage drama queen y se pintan las uñas de negro en los lavabos del garito, no.

Lo que se podía encontrar esa noche era como para llenar el tanga de canela: que si cadenas, que si pinchos, que si lentillas blancas... y todo eso, aderezado con una buena dosis de Nelly. Ante tal panorama, uno no sabe dónde esconderse.

A pesar de que la tragedia se veía venir, siempre hay algo en tu interior que te dice que todo va a ir bien. Las palabras de mi Sméagol empezaron a cumplirse tras la toma de los platos por Smart. El dj residente del Ocho hizo una sesión de lo más variada, donde hubo hueco para la sordidez de “Bella Lugosi’s dead” de Bauhaus y la efectividad de “Quiero ser una zorra” de las Vulpess.

Cómo no, no faltaron a la cita algunos rostros familiares. Los primeros en entrar fueron Aviador Deluxe y la Flor de Alcorcón junto con La Toyota, que con tanto collar parecía una mujer jirafa de Tailandia. Tampoco se perdieron la ceremonia ni Roberta Marrero, ni Elektro, que para eso él es el Dark Teenager.

El rumor del sarao fue que por allí pululaba Ana Curra, algo que no puedo asegurar puesto que no la vi. Aunque, bueno, tampoco me voy a tirar el pisto, que si me la hubiera cruzado tampoco la habría reconocido.

Esto no es Halloween

La noche iba adentrándose y la sala se petaba por momentos. Con tanto gótico, la estampa era de lo más jalogüinesca. Si hubiesen puesto unos farolillos y unas calabazas, me hubiese puesto a pedir caramelos.

A eso de las dos de la mañana, llegó la hora de subir el telón. Una vez comprobado que L-Kan eran los encargados de abrir el show, me alejé y busqué lugar con respaldo por si me daba un jamacuco o algo. Con grupos así, nunca se sabe, oye.

El cuarteto apareció con batería y los miembros que manejan los sintetizadores y teclados portaban bajo y guitarra. Todo apuntaba a que en la cita no habría ración tontipop. Y así fue. Dejaron esa imagen de “soy feliz por mis santos cojones” aunque se presentaron como los invitados a una fiesta de disfraces.

Belén iba un poco Living Dead Doll, vestida de negro y con sombra de ojos oscura; y O-Kan, segundo vocalista, se convirtió en el Tim Curry de Rocky Horror Picture Show por una noche. Clavadito. El resto del grupo, como siempre, dejó que el papel de payasos lo hicieran los cantantes y salieron con ropa de calle.

En lo puramente musical, L Kan dieron una buena actuación. En serio. Y es que los alaridos tenían su encanto. Nada que ver con ese mundo ideal de burbujas y tulipanes al que nos tienen acostumbrados. Sacaron toda su agresividad –para lo que suelen hacer, claro- con “Vamos a jugar” y acabaron hilándola con la revisión del “Heroes” de Bowie que hicieron Eduardo Benavente y los suyos.

A continuación, llegaba el turno de Webelos con su toque geek gamberro typical spanish. Si el batería vestido de Spiderman, el guitarrista no se quedó atrás. Lo primero que hizo cuando tomó el escenario fue soltar la siguiente perla: “hemos cogido todos los botes de laca y los hemos rellenado con Cucal, que tengo entendido que eso para las cucarachas es mortal”. Y eso ante un público mayoritariamente siniestro, con dos cojones.

La reacción ya te la puedes imaginar, insultos y más insultos. Incluso acabó rociado con una copa, pero el tío se quedó más pancho que Carmen Sevilla presentando el Telecupón.

El trío ofreció lo que se esperaba de ellos, un sonido corrosivo de guitarra ratonera, como marcan los cánones punk. Y eso les funcionó de maravilla porque con sus versiones frenéticas de “Jugando a las cartas en el cementerio” y “Miedo”, los congregados perdieron la cordura. Comenzaron los saltos y algunos salvajes acabaron precipitándose los unos contra los otros, cual rebecos en plena lucha de cortejo.

Los siguientes en desfilar fueron Annie Baby y sus Zombies Rockeros o. lo que es lo mismo, Baby Horror sin J. Horror. La clónica de Bettie Page -¿por qué ahora todas las mozas llevan el mismo peinado?- y los suyos salieron a por todas. El grupo las tenían todas consigo ya que fueron los más afortunados a la hora de elegir las canciones. Tocaron “Autosuficiencia” con el aire rockabilly que les caracteriza y, para acabar, con un “Quiero ser santa” que haría defecar a los mismísimos Cradle of Filth. ¡Qué gritos, la virgen!

Después de tanta agitación, llegó un pequeño descanso que se prolongó hasta media hora. Paralíticos se hacían de rogar. Y allí estábamos como bobos, mirando al escenario mientras se ponían los cables y se solventaban los problemas de sonido. Y es que algunos no se enteran de que si pones un micrófono en frente de un altavoz, se producen acoples. Sin embargo, siempre hay remedios caseros y, en esta ocasión, el que se utilizó fue bajar el altavoz de la guitarra...

Tras la espera, el trío santanderino salía a la palestra con esa pose de “la vida es un valle de lágrimas”. El cantante de riguroso luto lucía un tocado a lo Robert Smith: todo de punta con un par de mechones colgando. Una imagen que contrastaba con la teclista, que iba pintada con las ceras Manley que todas hemos utilizado en la guardería. Por un momento dudé si aquello era Halloween, pero no (estábamos en septiembre!).

Paralíticos se arrancaron con “Adictos a la lujuria” y con ella ya dejaban claro sus parámetros musicales: sonido oscurillo y pausado, aderezado con un órgano que a veces alcanzaba las dimensiones cameloides. Luego hicieron “Nacidos para dominar” y lo mismo.

A pesar de la expectación creada, el público no pareció quedar muy satisfecho. También hay que reconocer que las revisiones no fueron muy animadas y allí lo que se pedía era música tipo Oi! para darse patadas y empujones.

Por si alguien estaba a punto de caer en las manos de Morfeo, P.A.J.E.R.O. estaban allí para solucionarlo. Así, a bote pronto, el nombre de grupo no te dirá nada, pero detrás de ese nombre se escondían, entre otros, los dos componentes de Focomelos. La fiesta estaba asegurada.

John Tones, líder de la banda, irrumpió una motosierra en mano y con un mandil salpicado de sangre. No habría mejor forma para tocar “Un día en Texas”. Sonaron las guitarras y el estruendo invadió la sala. La cosa alcanzó tintes esquizofrénicos cuando el cantante abrió su boca para berrear cual Marilyn Manson versión castratti. Muy járcor todo.

La gente se quedó un poco traspuesta ante tal derroche de talento, pero aún había más. Interpretaron “Todo el mundo” de la misma guisa para despedirse. El grupo consiguió su meta, la de entretener sin pretensiones ni poses.

Los encargados de clausurar el tributo a Parálisis Permanente fueron Naughty Zombies. Aunque pienses que no los conoce ni Lobatón, fueron recibidos con aplausos. Resulta que el grupo ha ganado cierta popularidad, como tantos otros, gracias a MySpace, Fotolog y otros rincones del ciberespacio.

El ahora trío salió a por todas. El primero en aparecer fue el nuevo miembro: un robot que sale al tablao a hacer el carnaval. A parte de dar al “play” al CD de los instrumentos pregrabados, el artista se dedica a ir de un lado a otro sin dejar claro cuál era su función en la actuación... ¿dar miedo? ¿animar? ¿ser insultado? Me imagino que es el que se encarga de la parte técnica en las grabaciones o el que compone las bases porque, tal y como está la vida, tener a uno que chupe del bote así como así...

Su cantante, Lilymunster Scalofrios –no comentaré nada con respecto al nombre-, fue la siguiente en tomar el escenario. Iba ataviada solamente con un conjunto de sujetador y bragas (negros, por supuesto) que mostraba su esqueleto, porque la chica, lo que se dice carne, mucha no tiene. Por su parte, el guitarrista H. Zombie, también de luto, lucía un bombín negro.

La estética sería bastante aceptable a no ser que ambos llevaran la cara pintada de rojo, intentando que pareciera sangre. Y en este caso también desconozco el motivo de tales estilismos. Y es que algunos confunden el vestirse de góticos con ir disfrazados de Halloween.

Pero como lo que importa se supone que es la música, diré que el directo de Naughty Zombies tuvo una calidad bastante aceptable y más si se tiene en cuenta la acústica del Ocho y Medio. Ya quedó claro con “Tengo un pasajero” y volvió a ser demostrado con “Unidos” que, aunque iban a destiempo en relación con las bases, les quedó muy cuca.

Y así transcurrió la noche. Nada fue como se predecía y la cita resultó curiosa. Eso sí, aún no comprendo mucho eso de salir disfrazado a tocar, pero supongo que eso se debe formar parte del espíritu gótico. Ahora sólo me queda una pregunta por hacer: ¿para cuándo el siguiente homenaje?.


Antonia Delata ladelatamemata@gmail.com

Los Mentideros 2005-2006

 

22 Septiembre 2005

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