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Madonna en París
¡Sigue siendo una zorra!
Por Fission Boy

 

A lo largo de sus trece años La Mesa Camilla ha hablado muchas veces de Madonna. Hemos visto a Madonna en la Nuevo Vale, esa Biblia adolescente, se ha destapado su procedencia extraterrestre y se han comentado todos sus discos y muchísimas curiosidades más del universo Ciccone. Pero hace mucho que no se publicaba una crónica de un concierto de la Doña porque últimamente no le da por pasarse por España. Supongo que ella situará el país debajo de México e identificará a sus habitantes como unos caribeños morenos sedientos de bachata y sexo en la playa. Pues eso va a cambiar. Antes de que la web cierre  y a modo homenaje preparaos para conocer cómo fue el concierto exclusivo que la coolhunter más famosa del mundo ofreció el pasado 6 de mayo en la ciudad de París. Ahí queda eso.

En la cola esperando tan ricamente

Después del miniconcierto promocional de Hard Candy celebrado en de Nueva York le tocó el turno a París, porque en Francia siempre les ha gustado mucho Madonna y es el único país donde todos sus discos, hasta los que han sido un auténtico flop, han tenido mucho éxito. Así, el pasado día 6 de Mayo el teatro Olympia acogía el show de Madonna del que tan sólo podrían disfrutar dos mil personas y que además no fue grabado por ninguna televisión. Si algo quedó claro en el concierto es que la cantante, y aspirante a actriz, diseñadora de moda, escritora y directora de cine, sigue siendo una auténtica zorra.

 

Se supone que la cosa empezaba a las ocho pero allí había talifanes acampando desde dos días antes por lo menos, aunque no es que fueran demasiados para lo que es Madonna. En realidad el público francés tiene como mucha más clase que el español, para qué mentirnos. Allí tienen a Alizée y nosotros a Melody.  Pero a las seis de la tarde de ese mismo día la puerta del Olympia ya estaba totalmente intransitable y hordas de homosexuales aguardaban para ver a la señora desgañitarse y disfrazarse de hip hopera. Una vez dentro del teatro se podía comprobar que la presencia de talifanes con camisetas de Madonna o disfrazados de cowboy, de militar o de Timbaland eran los menos. Vamos, que no había casi ni uno de esos fans ridículos que caracterizan a la parroquia Madonniana. Para mi sorpresa allí reinaba el gafapastismo y, en una sala de apenas dos mil localidades, más que una diva marica parece que iba a salir Deluxe a cantar.

Cómenos el candy

Después del caos de la entrada y con un control de seguridad más que deficiente, allí podíamos haber colado una  recortada y habernos cargado a Madonna fácilmente para que se convirtiese así en una leyenda tipo Lennon, unos DJs amenizaban la espera de los asistentes. La salida de Madonna estaba prevista para las 21.30 pero, claro, como ella es toda una diva se hizo esperar hasta más de las 22.45, con lo que la gente estaba ya hasta el parrús de los pinchadiscos. Lo cierto es que menudo papelón tenían encima porque tener a dos mil personas deseando que te vayas de una puñetera vez no tiene que ser nada agradable. Pincharon cosas como "Conga" de Gloria Estefan, abucheada por los hijos de la república allí agolpados, o "Love Generation" de Bob Sinclar. Vale, que el tío haya hecho remixes de "4 minutes" pero yo ya después de eso me esperaba que me pusieran Estopa.

Concierto gratis...Merchandising caro

Poco a poco se acercaba el momento de que apareciera la señora de una vez y después de un tema de los Jackson Five, quizá un guiño a Michael, comenzó a sonar algo parecido a "Candy Shop". Efectivamente, era "Candy Shop" y los otrora educaditos franceses comenzaron a gritar como unas locas. Será que el fondo todos los europeos somos iguales.

 

Arreglá pero informal

 

Aunque a veces cante como una grulla es indiscutible que Madonna puede montar unos espectáculos impecables y la plataforma del DJ, que estaba situada entre dos enormes pantallas que proyectaban la carátula del disco, comenzó a girar. Y ¡Oh Mon Dieu! la madre de Lola apareció al otro lado sentadita en su trono de Reina del Pop para delirio de los asistentes. Para dejarnos claro que sigue siendo aquella choni con pelo rubio oxigenado y cejotas negras llevaba unos pantalones de seda negros con unas rayas a modo chándal hechas con pedrería y unas botas altas de tacón. Todo muy inspiración Martirio y una mezcla entre gentleman y Jenni de extrarradio.

El dj más pesado del mundo

Una camisa con transparencias y una americana negra completaban el modelito y su pelo y su cara eran como los de las fotos que vemos cada día. Vamos, que sí, que Madonna es real, no es un cyborg. Mención especial merece la intensidad de los focos dirigidos a la cara de Madonna que la hacían parecer una especie de ectoplasma. Supongo  que estaban súper estudiados para ocultar sus arrugas y para que saliera perfecta, aunque también puede que Madonna con los años se haya convertido en una especie de gusiluz que desprende luz propia por la piel. En todo caso, se puede decir que salió muy guapa y que parece mentira que tenga 50 añazos.

"Candy Shop", esa canción que a Madonna le encanta, pero que suena fatal en su disco, gana mucho en directo. Además de ser con la que abre el espectáculo, con lo que al público le daría absolutamente igual lo que  cantara, como si se arranca  con Spanish Lesson, es la que más voces pregrabadas llevaba de todo el show. Vamos a ver, no quiero decir que cantara en playback, que no me apetece que sus seguidores más integristas me empiecen a mandar cartas bomba, pero a veces Madonna estaba bailando con el micro bien lejos y allí se seguía escuchando la canción…

Sticky and Sweet

Después de bajarse del trono y mientras se proyectaban caramelitos en las pantallas unos cuantos bailarines salieron al escenario disfrazados también de gentleman-chandalero y empezaron a bailotear con ella. Madonna se abría de patas mientras decía cosas como "My sugar is raw". Toda una lección de cómo ser una guarrona, lo que me parece muy bien. La coreografía de "Candy shop" no es que fuera espectacular pero fue efectiva para abrir el concierto.

Antes de que terminara la canción la señora se calzó una guitarra acústica y agarró una botella de champán de la que se puso a beber a morro. Vamos, que le quedó todo muy fino, y más aún después de morrearse con la bailarina chinorra que le había traído la botella. Esta fue la primera señal de que nunca ha dejado de ser muy zorra, algo que, no nos mintamos, nos encanta, y una de las pocas variaciones con respecto al show de Nueva York, que, por lo visto,  fue calcado. Eso sí, espero que la pobre china a la que le comió la boca no se convierta en la  Britney 2.0 y empiece a parir como una coneja y se haga yonki.

Después de este momento bollo le tocó el turno a "Miles Away" en plan acústico. Madonna la cantó con pie de micro y una voz impecable, mientras en las pantallas aparecían imágenes del globo terráqueo o de los paneles de un aeropuerto. Todo muy inspirado en los viajes.

Vuelven las tatu

Tras esto, la tonadillera de Michigan desapareció del escenario mientras  en las pantallas comenzó a proyectarse el video de "4 minutes". Fue una de las más aplaudidas después de "Candy Shop" y en la que todo el mundo sacó el móvil o la cámara para intentar grabarla en video. Supongo que muchos pensaban que el ex de Britney iba a aparecer por allí para desafinar los dos juntos,  pero Justin no apareció y en su lugar unas pantallas proyectaron su imagen a tamaño natural mientras se movían por el escenario. La coreografía de la canción consistía principalmente en Madonna haciéndole un Lap Dance a Justin, rollo Showgirls, acompañada de los  Hamutsun Serve, esos bailarines asiáticos que salen en el video de la canción.

Lo cierto es  que se le fue la voz unas cuantas veces y las voces pregrabadas, bonito sinónimo de playback, se escuchaban más que a ella. Después de desafinar lo que desafinó en Nueva York supongo que no quería parecer una gata en celo y se cubrió las espaldas.  Bueno, que la actuación no le quedó nada mal y sirvió para hacernos una idea de cómo hará "4 minutes" en la gira, porque no creo que se lleve a Justin en plan mascota para sacarlo sólo en un canción.

 

Toda una hija de su madre

 

Y justo a la mitad del show la doña se dispuso a hacer su speech con el que dejó claro, una vez más, que es una hija de la gran puta. En su discursillo de apenas un minuto tuvo guiños a sus fans franceses, que se dejaron la voz gritando, y dijo cosas tipo "Vive la France". Muy previsible. Sin embargo, una vez que se calzó la guitarra eléctrica se trasformó en toda una punki, por su actitud, y empezó a entonar "Satisfaction" de los   Rolling Stones. Así, soltó perlas como "¿Quién os gusta más? ¿Los Rolling Stones o yo?". La respuesta del público pues os la podéis imaginar. "Ah, ya sabía yo que diríais eso", respondió la muy zorrupia. Una vez ridiculizados los Rolling Stones le tocó el turno a las grandes divas de la canción francesa. "Es realmente un momento único para mí cantar en el mismo escenario que Edith Piaf, Mistinguett, Juliette Gréco o Marlene Dietrich. Pero bueno… todas ellas están muertas", dijo. No me negaréis que hay que ser muy hija de puta. Es como si en España hace la misma broma con la Jurado y la Durcal. De hecho, ojalá la haga.

En plan cantautora

Después de dejar claro que ella se caga en los muertos cuando haga falta se puso roquera y arrancó con la versión metalera de "Hung Up". La versión es horrible, pero mira chica, una vez metidos en harina allí todo el mundo la disfrutó. Su voz no estuvo mal, porque la cantó con pie de micro y sólo los bailarines se movían pero el final fue de estos apoteósicos con mucho guitarreo que no le va nada a "Hung Up". Espero que en la gira recapacite y deje a un lado esa vena roquera.

Abajo Mick Jagger

Habían pasado ya veinte minutos del comienzo del concierto y sólo quedaban dos tonadillas por cantar. La siguiente, "Give it 2 me", fue sin duda la más bailada por los asistentes y con la que la Ciccone se quedó sin respiración teniendo que dejar de cantar por momentos. La pobre ya no está para estos trotes y se tendrá que esmerar en la gira. En el Olympia se evidenció lo que ya sabíamos, que "Give it 2 me" es un temazo, y que su estribillo se baila casi sin querer. La señora no paró de saltar durante toda la canción y secundada de dos negratas hizo que  todo el mundo allí presente hiciera lo mismo mientras unos láser invadían el techo del teatro parisino. Una pasada vamos. En la gira le va a quedar un número espectacular con este tema.

 

Fin de fiesta

 

Y el show terminó con "Music", tal vez uno de los mejores temas de la rubia que todavía sigue sonando futurista y revolucionario hoy día. Por lo visto, el mismísimo Mirwais, productor del tema, se encontraba en el palco de Olympia y supongo que debió cagarse un poquito en la Ciccone por haber mezclado su hit con un tema tan de mal gusto como el "Put Your Hands Up For Detroit" de Fedde Le Grand. Bueno, la mezcla quedó curiosa pero era totalmente innecesaria.  Durante  la actuación, la señora, muy a lo "Cuando Harry encontró a Sally", comenzó a fingir un orgasmo en medio del escenario. Lo que es un fin de fiesta por todo lo alto y con mucha clase. Para terminar el show la cantanta y toda su trouppe se subieron a la plataforma y ésta se giró  dejando al público con ganas de más.

Muy sencillos saliendo del Metro

Lo lógico, al menos en España, hubiese sido que los DJs saliesen tras el concierto a animar al público, que todavía seguía con ganas de fiesta. Pero como en Francia son muy suyos, mientras sonaba "Beat Goes On" unos armarios roperos nos echaron poco más o menos que a patadas del mítico teatro parisino. Eso sí, en el vestíbulo te podías quedar todo el tiempo que quisieras comprando camisetas y sudaderas de Hard Candy. Y vaya precios, preparad el bolsillo para la gira.

Music. La cara de Madonna no tiene precio

Dentro de las limitaciones que tiene la doña a nivel vocal, porque parece que involuciona después de lo bien que cantó en Evita, el show estuvo la mar de bien. Madonna todavía tiene cuerda para rato y ahora le ha dado por ir de hip hopera pero en su próximo disco lo mismo se pone un palestino al cuello y le da por grabar con Manu Chao y Amparanoia, cosa que espero que no, o se pone a hacer Tecktonick, cosa que espero que tampoco. Después de un mini concierto como este sólo podemos esperar ansiosos el show que tendrá preparado para la próxima gira. The  Bitch is back.

Fin del show

 

 

 

8 de Mayo 2008

 

 

 
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