Holocausto Canibal:
No es para tanto
Por Diego Titán
Holocausto. Caníbal. Holocasuto Caníbal. La verdad es que el título de esta peli posee, cuando menos, un inigualable impacto sonoro. Y la peli en sí también se las trae; no es un filme convencional, para qué nos vamos a engañar; pero de ahí a ser considerada referencia del horror en dos dimensiones, summum de la violencia audiovisual, gore en estado puro, hay un abismo.
Comencemos por recordar brevemente el argumento de este filme, dirigido en 1979 por el italiano Ruggero Deodato (los italianos desde siempre han sido unos avanzados en esto de los subgéneros cinematográficos: el giallo, el mondo, el porno...).
Pues bien, la historia comienza cuando el doctor Monroe, prestigioso antropólogo neoyorquino, decide organizar una expedición en busca de unos periodistas americanos, que, realizando un documental sobre la vida y costumbres del hombre primitivo en la selva amazónica, desaparecen misteriosamente.
En su búsqueda de estos muchachos, se enfrentará a todo tipo de peligros, hasta descubrir por fin, después de unos días de convivencia con una aparentemente tranquila tribu indígena, la terrible verdad, escondida en unas latas de película abandonadas junto a unos cadáveres mutilados y semi-devorados.
Sí, sí, como estáis pensando, esto os suena de otra peli; cierto, pues los simpáticos directores de la exitosa "El Proyecto de la Bruja de Blair", de aficionados, como nos quisieron hacer creer, tenían poco; eran, cual Ana Rosa Quintana cualquiera, unos simples plagiadores de una idea original anterior.
Pues eso, básicamente, es todo el argumento de Holocausto Caníbal (que no es poco, teniendo en cuenta el 90 % de las pelis que vemos en las carteleras de unos años para acá). Todo ello, eso sí, rociado con abundante sirope de maíz, y algo de sangre de cerdo y casquería.
Sorprendentemente, la película tuvo entonces (aún colea) un éxito sin precedentes. No es que fuese la primera que se realizaba con temática caníbal, pero, a alguien se le ocurrió decir (nuestros amigos de "Interviú" tienen algo que ver, y en Reino Unido también "The Sun") que lo filmado no era ficción, sino realidad: cuerpos humanos verdaderos siendo, por amor al arte, devorados sin piedad por primitivos en ayunas.
Y es que, para variar, el morbo es el morbo, amig@s; hemos de reconocerlo; y todos fuimos al cine a comprobar los hechos (seamos sinceros, todos nos queríamos creer que lo que veíamos era realidad pura, dura y cruda).
Así que ya veis, millones de dólares para el señor Deodato, polémica y controversia a nivel mundial, y junglas del Amazonas súbitamente pobladas de reporteros que, emulando a Giuseppes, el protagonista, y cámara al hombro, comenzaron a perturbar la paz de los pobres nativos, pidiéndoles que royeran algunos huesos descarnados para coger unos planos con los que sacar partido a la nueva fiebre que asolaba las pantallas de todo el planeta.
Queda dicho, por si hay aún incautos: ¡es sólo una película!.
Y es que, como digo, tampoco es para tanto; todo se debe a, repito, la abyecta y morbosa fiebre mundial, que hizo que los espectadores que apenas pudieron soportar con dignidad los 108 minutos que dura el melodrama infantil "El Exorcista", se empeñasen, por puta cabezonería, en ir a verla, y claro, fueron los que alzaron el grito al cielo, y convirtieron a Holocausto en la, para muchos (aún sin haberla visto), la película gore por excelencia. Bendit@s mí@s, moveos un poco e intentad conseguir perlas como Nekromantik (1998, Jörg Buttgereit), Aftermath (1993, Nacho Cerdá), Burning Moon (1993, Olaf Ittenbach), o "Guinea Pig" (ésta sabe Dios de quién es, pero os aseguro que es para cogerla con pinzas y bisturí); viéndolas vais a saber a ciencia cierta qué es, y qué no es una película "fuertecilla". Si existen los apelativos de "ultragore alemán" y "bloodshed japonés" será por algo...
Si es que además las escenas álgidas de "Holocausto Caníbal" (las gore propiamente dichas), a fin de cuentas, no son para tanto: a Manuel, el guía de la primera expedición, le amputan una pierna con un machete al no poder extraerle el veneno de una serpiente mortal; hemos visto cercenar cientos y cientos de miembros humanos en otras tantas películas. La escena de la nativa embarazada a la que el resto de los miembros de la tribu sacrifican y extraen el feto para devorarlo y enterrarlo; es filmada desde detrás de unos juncos y árboles, con lo que la visión de la escena es bastante precaria e inofensiva a la sensibilidad que nos altera.
El empalamiento que da cartel a la película, y que es sin duda la imagen más recordada de la misma; dura apenas unos segundos, y se ve a leguas que es fictícea (la chica estaba sentada en un sillín de bicicleta colocado sobre el palo de abajo, y en boca colocó otro trozo de cartón piedra imitando madera, para lograr el efecto real). El ataque final de los caníbales; tampoco es para tanto, aparte de que el que obtiene el relativo logro de no salir de la sala y enterarse bien de la historia, lo que quiere es un ajuste de cuentas, así que toma esta secuencia como justa venganza de los primitivos, y se aligera y solivianta bastante el visionado de la misma.
Eso sí, algo que sí que debería escandalizar a cualquiera que vea Holocausto Caníbal (al menos a mí sí lo hizo), es ver cómo se asesinan (esto sí es de verdad) varios animales durante todo el metraje, desde una tortuga hasta un mono, pasando por serpientes y demás, todos ellos sin ningún pudor, y en secuencias interminables a la vista del sufrimiento de los mismos.
Deodato justificó estas matanzas animales alegando que aquellos animales iban a ser de todos modos sacrificados para alimentar a nativos y miembros del equipo de rodaje. Pero, ¿realmente fue necesario torturar a la pobre tortuga durante diez minutos antes de comérsela? Esta justificación no cuela.
Pero es que ya se sabe, toda obra que pasa a la posteridad, o realmente es porque se califica como "obra maestra", por su inigualable calidad técnica o artística, o bien porque genera una controversia y polémica tal, que está en boca de todos durante mucho tiempo (que le pregunten a David Delfín).
Para terminar, un consejo: vedla.
Más cine!!!
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