Sueños eléctricos:
Ligando con el ordenador en los 80
Por Misternny
"Electric Dreams" es una tonta película de 1984. Cuando decimos "tonta" lo hacemos con todo el cariño.
A mediados de los ochenta los ordenadores personales estaban al alcance de muy pocos, y en el cine se representaba siempre a estas máquinas de una forma bastante engañosa.
En los ochenta todo era posible, y para los ordenadores más.
En "Juegos de guerra" un chaval se colaba en el sistema de seguridad del Pentágono ese. En" Tron" un programador de videojuegos se introducía dentro de una de sus creaciones, en "Star fighter" un quinceañero aficionado a los videojuegos era contratado por unos extraterrrestres como piloto de guerra...
En" Electric Dreams" la cosa es más sencilla, sólo se trata de una historia de amor a través del ordenador, antes de que nadie conociese ni siquiera conceptos como IRC (ya no digamos el bakala o el bear), y todos esos inventos que ha creado el demonio para que la gente ligue en el siglo XXI.
Miles (Lenny Von Dohle) es un arquitecto torpe y despistado que se compra un ordenador, al que conecta a todos los electrodomésticos de la casa para que le controle las tareas del hogar. Poco tiempo después de estrenar la computadora, está celebrando el acontecimiento con champán, y por accidente lo derrama sobre el ordenador. Trata de arreglarlo con un secador de pelo.
Pero es demasiado tarde. "Edgar", el ordenador, toma conciencia de sí mismo y comienza a actuar por su cuenta.
Llega Madeline (Virginia Madsen), una nueva vecina que por las mañanas toca el violoncello, y "Edgard", como se aburre, comienza a tocar música junto a ella, al otro lado de la pared.
Madeline queda enamoraita del misterioso intérprete que todas las mañanas la acompaña con un soniquete de casiotone... Juntos hacen perversiones de famosos temas de la música clásica, pero la cosa se queda ahí, pues Madeline nunca consigue conocer a su misterioso acompañante.
El resto de la historia se lo pueden imaginar, Miles también conoce a Madeline y se enamora de ella, pero tendrá que enfrentarse a los celos de "Edgard", que le pone un montón de trampas para que Miles no consiga ligarse a Maddy, pero al final...
¿Qué es lo mejor de esta película? ¿La ingenuidad de todas las situaciones? ¿El look ochentero de la gente, las calles, los ordenadores? Nada de esto. Lo que hace que "Electric Dreams" sea una de mis películas favoritas de los ochenta, es su banda sonora, que contiene unos pedazo de temas tecnopop que quitan el sentío. Culture Club, Jeff Lynne, Heaven 17,... Los nombres más importantes del tecnochochi ochentero están en esta película.

La mayoría del tiempo la música es la protagonista de la cinta, es por eso que la estética videoclipera es llevada al extremo.
Como digo siempre, Busquen esta película y/o su música, aunque, si aman los ochenta tanto como yo, seguro que no necesitaban leer este artículo.
Más cine!!!
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