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¿Quién es la verdadera
princesa del Pop?

Por Antonia Delata

El mundo del Pop ha estado reinado por Jacko y Madonna. Ni una enana con tacones sin nombre, ni ninguna morsa o yonki con síndrome de Diógenes ha sido rival para los monarcas. Sin embargo, ese absolutismo no se aplica en el título de Princesa del Pop.

Hubo un tiempo que Kylie Ann Minogue era la delfina del mainstream. Y hablo en pretéritos, porque en los 90 perdió su puesto. Eran los comienzos de la década de Sensación de vivir, de la NES y de los Máquina Total y la enana publicaba el disco con el que pretendía dignificar su carrera.

Let’s Go To It cambió el rumbo de su vida, pero no de la forma que ella esperaba. El álbum fue todo un fracaso –a día de hoy se han vendido sólo 800.000 de copias- y acabó como Inés Ballester, en el paro. Llegó entonces la era indie, días en los que tenía que embaucar a Nick Cave (dicen que fue su novio) y Manic Street Preachers para publicar material.

 

La cantante que sólo levanta 1,52 del suelo abrió su perímetro de actuación y conoció a Pet Shop Boys. Ellos le propusieron hacer un dúo, “In Denial”. El resultado fue tan satisfactorio que pronto llegaría al buzón de Minogue el contrato con Parlophone. La chica jugaba de nuevo en ligas de primera división.

Sin embargo, en la reconquista mainstream de Kylie se cruzó una chica de 17 años, de aspecto inocente y virginal que respondía al nombre de Britney Jean Spears. A lo tonto y a lo bobo, la mojigata de Louisiana alcanzó el número uno en más de treinta países y se convirtió, del tirón, en la cantante más exitosa del nuevo milenio. Léelo otra vez porque es así: la cantante más exitosa del nuevo milenio.

Con esta facilidad de atrapar talifanes, Brit fue apropiándose el título de Princesa del Pop, sin que la Minogue pudiese hacer nada. Sin embargo, el flop de Body Language remató la situación y se dejaba muy claro que la Spears era la digna sucesora de Madonna.

A pesar de todo, ambas peliteñidas siguen agenciándose el término, para confusión de toda marica. ¿Cuál de ellas es la infanta en realidad? ¿Quién merece ser tratada como  Princesa del Pop? LMC sube las dos cantantes a un ring para eliminar dudas. Veamos qué pasa en los asaltos.

 

Round  #1: El comeback

Kylie y Britney dejaban la escena en 2004 tras publicar sendos gritis jits. Eso sí, cada una se alejaba por motivos muy diferentes. La primera sufría un cáncer que amenazaba con dejarla tetimanca e, incluso, llevarla con las Rocíos.

La vida de la Spears no correría mejor suerte. Su infierno comenzó a arder el mes de mayo de ese mismo año. En el rodaje de “My Prerogative” conoció a Kevin Federline, un jeta con ganas de vivir del cuento. La soledad de la artista y la ambición de su marido hicieron que sonasen campanas de boda de la noche a la mañana.

A los meses de pasar por el altar, se sucederían dos partos, el divorcio y la posterior guerra sin tregua por la custodia de los querubines. Con tanto jaleo, Brit se refugió en la noche alcohol y terminó haciendo escala en las rehabs. Como no, acabó loca del coño.

Análisis del asalto: Siendo maltratada, yonki y tarada, Britney tiene tres motivos para ganar el primer encuentro. Pero el cáncer siempre ha tenido más calado social. Además la Minogue ha sido pionera y Lamari de Chambao, Luz Casal y la guapa de Azúcar Moreno han seguido sus pasos. Por ese poder para marcar tendencia, el tanto es para la gnomo australiana.

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Round #2: Gestación del disco.

Britney se convirtió en víctima de una campaña de acoso y derribo que hacía peligrar su prolífica carrera. No tenía alternativa alguna: Si no quería acabar como Nadiuska, tenía que hacer un disco lleno de jitazos. No dudó en llamar hasta los que venden el HP Pavillion para lograr su propósito. De esta forma, la Spears congregó a los mejores productores ever: Stuart Price, Quincy Jones (Jacko), Pet Shop Boys, Scott Storch (el “Beautiful” de la Cagalera es suyo), Dallas Austin (Madonna, Gwen Stefani, Sugababes, TLC, Jacko...), Timbaland con Justin Timberlake, Xenomanía (Kylie, Girls Aloud, Cher). Más de cuarenta crea-temazos entre los que no faltaba ni Royksopp.

Tener una lista tan larga hizo que la coordinación de las agendas fuese prácticamente imposible. Durante todo ese tiempo, hubo unos cuantos que se hartaron de esperar (como Ne-Yo, que escribió “Irreplaceable” para Beyoncé), otros que fueron rechazados (¡Britney no quiso el “Umbrella” y fue a parar a Rihanna!) y otros que declinaron colaborar con la Spears (Keane, Lucky Twice).

Así se redujo hasta siete los elegidos para entrar en el estudio. Además la de chica Club Disney enfocó su atención en Pharrell, Bloodshy And Avant (sí, los autores del “Toxic”) y Danja, la mano derecha de Timbaland. ¿Por qué reducir tanto el equipo? Pues porque así el álbum tendría un sonido más uniforme.

Kylie, que tenía todavía la quimio corriendo por sus venas, logró que una veintena de buitres merodeasen a su alrededor. La bienqueda se comprometió con todos ellos y, por culpa de ese afán diplomático, se metió en un berenjenal de cojones: encajar las canciones en el disco. La cosa no era fácil.

La selección de la mayor de las Minogue tampoco fue buena: decidió recuperar antiguos demos (“Sensitized”, descarte del Body Language) y se desprendió de algunos nuevos. Si Britney metió la pata con “Umbrella”, la Polly Pocket de Melbourne también hizo lo suyo con “Let Me Know”, temazo que aceptaría encantada Roisin Murphy. Encima rechazó cortes de sus “amigos” los Scissors Sisters y a Boy George y dio esquinazo a artistas independientes como Hot Chip o Mylo.

Análisis del asalto: Porque es más guay decirle que no al mismísimo Justin Timberlake que a un acabado que limpia calles como Boy George, Britney anota su primer punto.

Marcador: Kylie 1 – Britney 1

 

Round #3: El single de adelanto

¿Qué podía hacer Brit en su caída hacia el abismo? Los fans estaban acojonados y con razón. Los miedos se despejaron el día que la Spears misma filtró “Gimme More”. Ese “It’s Britney, bitch” y ese magnífico loop se ganó la admiración de sus seguidores, pero también de sus detractores. De hecho, ni el vídeo de 25.000 míseros dólares, ni ser el bufón etílico de la gala de los Mtv ha conseguido hundir la canción.

En el caso de la Minogue, todo el mundo daba por sentado que tres años de inactividad sentarían como el mejor barbecho. ¿A que esperabas un estallido de glitter? Pues no. Kylie prefirió ir de guay y se decantó por una canción aburrida, imbailable y con un vídeo muy a lo Goldfrapp (“Ooh La La”, para más datos). Vamos, que decepción 100%.


 
Análisis del asalto: Si el éxito se mide por la repercusión, Britney ha ganado el punto de sobra más que de peso. Además el jitazo de la que salía en Club Disney ha sido interpretada por fauna de lo más variopinta:

desde Patrick Wolf ...

 

...hasta la pornstar Francoise Sagat ...

 

 

. ...Si vemos, encima, que el tema ha sido parodiado con un gusto exquisito ...

 

...pues para qué hablar más. En cambio, ¿Qué ha conseguido “2 Hearts”? Pues sólo un refrito insoportable de La Terremoto de Alcorcón

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Round # 4: El artwork

El hecho de que Britney prefiriese irse a comer bollos que ir a preparar coreografías no sólo repercutió en el vídeo. El diseño del Blackout, claro está, se resintió. Entre muffin y muffin del Starbucks, la moza sólo realizó un par de sesiones de fotos, instantáneas que dieron para la portada y poco más. La discográfica tuvo que tomar capturas del vídeo (para jiñarse) e imágenes de unos asientos para rellenar el libreto. Y hay excusa: Ella fue quien se empeñó en sacar el disco cuanto antes. Obviamente, las prisas hicieron que el producto fuera una puta mierda.

Kylie siempre ha tenido más olfato. De poco le ha valido a la pobre porque hasta Goya Toledo le levantó el novio. Sin embargo, ese arte sí que se ve plasmado en los retratos de la microdiva: máscaras y pestañas de cristales de Swarovski, redecillas y un arsenal de laca que hacía olvidar que sólo dos años atrás la muchacha estaba completamente calva.

Análisis del asalto: La enana lo tenía todo para ganar a Spears el apartado del artwork. No obstante, se emperró en poner una tipografía ininteligible. Para colmo, puso los créditos en vez de las letras. Por cutre y por poner esos garabatos que nos aumentan las dioptrías, el reparto del punto se declara desierto.

Marcador: Kylie 1 – Britney 2

 

Round # 5: Los jitazos

Teniendo los dos discos en la mano, la misión es buscar futuros o posibles rompecharts. Tras la escucha, el Blackout de Britney ofrece al menos cinco temazos que están a la altura de “Toxic”, “Overprotected” o “Baby One More Time”. A parte del ya mencionado “Gimme More”, brillan “Radar”, “Break The Ice”, “Piece Of Me” y “Toy Soldier”. ¿Qué tienen para desmarcarse del resto? Que indican hacia dónde irá el pop en los próximos años. “Heaven On Earth” es igualmente otro jit.

La más baja de las Minogue, en cambio, intentó reinventarse y ha reventado. No hay más que ver cómo X se desploma en las listas. Todo por su falta de homogeneidad. Y es que tan pronto te topas una canción electro, como escuchas una de glam u otra de rollo rnb. Un mejunje de aupa, tía. Aún así, la cantante que mide menos que un niño de primaria tiene un claro temazo: “The One”. Es más, LMC augura que será todo un jit en Europa y Australia.

El disco de Kylie incluye otros dos sencillos potenciales: El primero es “Like a Drug”, que debía haber sido la presentación del trabajo y no “2 Hearts”. El otro, “Wow”, que sería la mejor elección para cerrar la promoción del disco. “All I See” podría ser elegida perfectamente. De hecho, conseguiría algo insólito en la carrera de la hermana de Dannii: calar en el mercado americano.

Análisis del asalto: Entre cinco jitazos de Britney y cuatro de Kylie ¿Quién gana? Está claro, cuqui.

Marcador: Kylie 1 – Britney 3

 

Round #6: El relleno

Si bien es verdad que un disco vende por sus singles, los dos pelagatos que se gastan la pasta agradecen que el CD contenga temas decentes. La Spears tiene un álbum muy apañao, pero recurrirás al botón de “skip” cuando te encuentres con “Freakshow”, “Perfect Lover” y “Why Should I Be So Sad”. ¿Por qué? Porque son una puta mierda. Las únicas audibles en Blackout son “Ooh Ooh Baby” y “Get Nacked”, y ésta termina haciéndose eterna.

Por su parte, X contiene dos truños que bien podrían haber sido compuestos para Noelia De Mingo: “Heartbeat Rock” y “Nu-di-ty”. Son inaguantables. No obstante, el décimo trabajo de la australiana incluye canciones chulas que no deberían ver la luz como single. En ese saco metemos “Speakerphone”, “No More Rain”, “Stars”.

Análisis del asalto: El veredicto es claro: Kylie ha reunido mejores temas de relleno que Britney, pero ¿quién se acordará de ellos dentro de un lustro? Ni Perry. Aún así, punto para la miniartista

Marcador: Kylie 2 – Britney 3

Análisis del combate: Siguiendo este análisis exhaustivo, imparcial y respaldado por estudios hermenéuticos, Britney es la absoluta Princesa del Pop. Su disco es respalda la decisión: Blackout es divertido, arriesgado y efectivo. En el caso de Kylie, X es un batiburrillo de diferentes sonidos y que no está a la altura del Light Years y ni siquiera Fever.

Pero para que los talifanes de la gnomo austral no se queden chafados, LMC da a Kylie el título de Duquesa del Pop. Menos es nada.
 

 

 

 

21 de diciembre 2007

 

 

 

 
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