Bloody Murder I & II
Por Naxo Fiol
Muchos somos los que recordamos con especial cariño el auge que el video vivió durante los 80, cuando todas las ciudades estaban a rebosar de video clubs, cuando los fines de semana tenías que pedir tu número y hacer cola -como si fuera una pollería- para alquilar una peli.
Era una época en la que no habían revistas que informaran de las novedades, y cuando las localizabas era por pura chiripa e igual te veías obligado a pelearte con otro cliente por esa única copia perseguida.
Cada vez que llegaba un título gordo, se lo reservaban a los socios amigos, y podían pasar tranquilamente tres meses o más hasta que era puesto a disposición del resto. A medida que el asunto se desmadraba, más y más eran los films exóticos que abarrotaban las estanterías, pelis de ignota procedencia que no sabías de dónde cojones habían surgido y que, por lo general, se adecuaban a la moda imperante del momento.
Si el éxito en los cines era "Rambo", en tu video club disponías de 500 plagios entre italianos, americanos y filipinos. Tremendo. Imaginaos el cachondeo cuando, coincidiendo con este auge, surgió el boom del cine "slasher"... si, el de psicópatas enmascarados que asesinan adolescentes.
Dado que era una fórmula simple que daba beneficios, vivimos una verdadera invasión de esta clase de cine, que iba desde sorpresas que han perdurado con el tiempo a grandes mierdas de las que nadie se acuerda. Pasados unos años, la moda se evaporó, las multinacionales se comieron el mercado del video y la clásica avalancha mensual de cine de quinta división pasó a formar parte del pasado.
Muchos éramos los que lo echábamos de menos, hasta que un buen día surgió el DVD y con este un montón de distribuidoras casposas empeñadas en llenar las estanterías de producciones de ínfima calidad.
Dado que los tiempos cambian, el mercado crece, la competencia se incrementa y el público se atonta, todo este material resulta especialmente malo y en muchos casos asume perfectamente y sin vergüenza su condición de refrito poco inspirado.
Antes aún podías localizar joyas en el video-club, hoy, a la que una peli destaque, por mínimo que sea, es rápidamente explotada y se pierde todo su misterio. Dicho de otra manera, actualmente cuando una película es ignorada es que es realmente MALA, sin concesiones.
Aún así, y dado que estamos todos un poco quedamos del abuso de publicidad y la sobreexplotación que se hace de cada título que se estrena, abrazamos con ilusión y ganas todas estas mierdas, las alquilamos, las vemos, las despellejamos y mañana será otro día.
Igual que en los 80, hoy están de moda el cine de psycho-killers y las comedias de adolescentes en celo. El indudable éxito de cosas como "Scream", "Sé lo que hicisteis el último verano" o "American Pie" ha generado una oleada de imitaciones cada vez más rastreras y en las que se abusa del ingrediente secreto: en los psycho-killers los clichés, las tías buenas y el gore, en las comedias el humor escato y las referencias sexuales.
Pero a nosotros lo que nos interesa son toda la ristra de pseudo-"Screams" que cada vez proliferan más y que a medida que pasan los años se vuelven más cutres y descarados. Títulos entre los que elegir hay de sobras, veamos una sutil muestra: "The Pool", "Suicide Run", "El asesino de Lover Lane", "Paranoid", "Secreto" y el prometedor "Shredder" (sobre un esquiador psycho que mata a pijillos adictos al snowboard).
Sin embargo, hay una peli que destaca por encima de todas por su cuasi fascinante condición de plagio, por su avasalladora falta de imaginación, por su ya mítico descaro y porque ha osado incluso generar una segunda parte, es, en definitiva, el título perfecto para ilustrar el ejemplo, hablamos de la saga "Bloody Murder" (es decir, "Campamento Sangriento" y su continuación "Campamento Infernal").
Al principio era casi como una leyenda urbana: "¿Has visto la peli esta tan mala que es como Viernes 13 y que ha salido hace poco en video?", "No se, copias de Viernes 13 hay muchas", "Pero es que el caso de esta es especialmente raro, ya que el asesino lleva una máscara de hockey", "¡¿Que?!... ¿cómo se titula?", "Pues "Campamento Sangriento"", "¿Te refieres al título español de "Sleepaway Camp 2"?", "Tenía gore esa que dices?", "Pues si...", "Entonces no es esa, porque la que yo te digo no tiene ni tetas ni sangre".
Difícil de creer, pero cierto. Por todo ello, el día que en mi video-club me crucé con aquella peli no sentí ni el más mínimo deseo de alquilarla.
Sin embargo, varios meses después DePlaneta lanza en dvd una cosa titulada "Campamento Infernal". En cada visita semanal a mi Sodoma y Gomorra particular me dejaba impresionar por las fotos de la carátula de aquello, que se prometía razonablemente gore, así como por su trillado argumento.
Me prometí a mi mismo que la acabaría alquilando. Y eso hice. De entrada me sorprendió descubrir que se trataba de una secuela, y tardé lo mío en asociarla a "Campamento Sangriento". Cuando di con ese dato, quede anonadado y corrí a contárselo a mis amigos.
Había oído hablar varias veces de la falta de truculencia en "Campamento Sangriento", pero afortunadamente ese no era el caso de "Campamento Infernal". Sin ser tampoco "Posesión Infernal", la peli era generosa en cuanto a hemoglobina, destacando un tío atravesado por una sierra mecánica, otro al que le cortan las piernas mientras se arrastra vomitando (¡cañera, cañera!, probablemente lo más salvaje que ha dado el terror americano en años) y una degollación filmada hasta con gracia.
Por lo demás, estaba ante un producto rastrero y trillado que echaba mano de material más que sobado (el falso susto que es una broma y provoca el pique entre los personajes, el consiguiente susto que el chaval de turno se niega a tomar en serio hasta que ya es tarde, los amoríos entre campistas, los diálogos idiotas, los chistes malos en referencia al mismo género y que, para más coña, incluso estaban robados de otras pelis precedentes -el personaje del negro asegura que ellos siempre son los primeros en fenecer en esa clase de películas-, las chicas con tops ceñidos y ¡oh! sorpresa: TETAS, generosas y húmedas... aunque todas las escenas subidas de tono se las debemos a la misma chica, la única que se despelota).
No había duda de que me encontraba ante carne de video-club, por su tono telefílmico y por inserciones grabadas directamente en cinta magnética, pero ello no les impedía incluir hasta un making of alucinante durante el cual quedaba claro que aquel era un producto de ínfima categoría rodado con tres chavos, una cámara y mucha artesanía.
Aún así, el director se esforzaba en dotar a su obra de materia profunda como la complejidad humana de sus personajes -¡con lo planos y burros que son!- y la utilización de efectos infográficos (mínimos, casi inexistentes... pero hay que cumplir con la papeleta). Realmente triste.
¿Podía haber algo peor que eso?, me pregunté. ¡Por supuesto!, "Campamento Sangriento", la anterior y que al final, en un alarde de sadomasoquismo, acabé alquilando. Parece mentira pero en este caso aquello de "segundas partes nunca fueron buenas" estaba totalmente fuera de lugar, por lo menos la secuela era generosa en cuanto a tripas y erotismo rancio, y hasta dentro de su absoluta nulidad se permitía algún hallazgo simpático (el crimen de las duchas, con las luces parpadeando) pero aquel "Campamento Sangriento" era menos que nada.
De entrada daba la casualidad de que la saga no solo plagiaba con descaro títulos punteros del psycho-killer de los 80 (¡incluso el personaje del borrachín del pueblo que advierte a los campistas previo susto!, ¡¡si hasta va vestido igual!!... o el idiota que coloca las dianas en el campo del tiro al arco y termina atravesado por una flecha), sino que incluso se copiaba a si misma.
Descubrí que "Campamento Infernal" era calcada en cuanto estructura y resoluciones a "Campamento Sangriento". El único punto "original" de esta era su supuesta trama estilo Agatha Christie en la que se nos recrean las escenas anteriores al asesinato de turno intentando hacernos sospechar de todos los personajes, ¡¡como si nos interesara y no supiéramos que todo se lo debemos a un psicópata enmascarado anónimo que se erigirá como pretendido héroe de la función!!, un asesino, por cierto, con menos carisma que una almeja... y es que las escenas de asesinato y persecución estan filmadas con tan poca gracia que el tipo en ningún momento resulta temible o amenazador... mas bien da pena.
Cuando terminé de ver aquello comencé a plantearme qué clase de cineasta podía rodar un film así y creer realmente que estaba haciendo algo de valor, de no ser consciente de su condición de plagio trillado, ¿cómo se puede ser tan ingenuo?, por lo menos "Scream" aportaba algo de originalidad y optaba por el humor y las citas paródicas para salvarse de la quema pero eso... ¡¡si se lo estaban tomando en serio!!, ¿cómo osaban ser TAN tontos... o tener TANTA jeta?...
La verdad es que es todo un misterio, un misterio al que se le suma el hecho de que tanto los títulos de la saga "Blooy Murder" como la antes mencionada "Shredder" son propiedad de Walt Disney/Buena Vista (!!), al parecer empeñados en sacar tajada a base de productos baratos especialmente diseñados para engañar al jovenzuelo impresionable de turno... tanto es así que no solo se ha sacado de la manga toda esta ristra de psychos casposos, también se han atrevido con comedias de tendencia escatológica de idéntica mínima calidad.
Y es que cuando la crisis asoma, y el dinero escasea, hasta el papá de Bambi se corrompe. ¡Ya no quedan ideales!.
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