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Baywatch: Los vigilantes de las tetas
Por
Diego Titán

TEMPORADA 1. 22/09/1989-06/04/1990. EL COMIENZO.

Después del éxito de audiencia conseguido con la emisión, el 23 abril de 1989, del episodio piloto de Baywatch, "Panic at Malibu", la serie arranca con bastantes ganas, inocentes intenciones, y rentables expectativas por parte de los productores, que contaban con la baza de David Hasselhoff, discutible y discutido sex-simbol catódico (lo de "El coche fantástico" había sido lo más, y aún vivía de sus rentas) y representante máximo de lo que había sido el modelo de belleza masculina de la festiva década de los 80 (prototipo estético que, con el paso de las temporadas y la progresiva flacidez de Hasselhoff, iría evolucionando gradualmente, hasta los hormonados e hiper-sexuados vigilantes de las últimas entregas de la serie).

La serie, a priori, tenía todos los elementos para triunfar: acción, parajes y entornos de película, historias de amor ligth, y chicos y chicas sexys en bañador. Lo de las chicas protagonistas de Baywatch, neumáticas diosas embutidas en bañadores rojos dos tallas menos de lo médicamente recomendado, júbilo y concreción del eterno agradecimiento que millones de cirujanos plásticos de todo el planeta profesarán hacia ellas de por vida, debería formar parte de algún ensayo antropológico acerca de la estética de la mujer a lo largo de la Historia, o, cuanto menos, en la última década del siglo XX.

Imposibles modelos a imitar por adolescentes de todo el mundo; explosión en las ventas de tintes rubio platino, implantes de silicona por doquier, socorristas de pueblos pesqueros en el punto de mira de cachondos adolescentes tele-adictos...

En su primera temporada en antena, aparte de David Hasselhoff, se contaba, en el bando masculino, con John Allen Nelson, bohemio y solitario héroe de carretera metido a salvar vidas cuando le venía en gana o su amigo Mitch se lo pedía (estuvo las dos primeras temporadas, y apareció en algunos capítulos de la quinta, como novio mentiroso y esquivo de la ya super-star playera C.J. Parker... hay que ser); Billy Warlock, galán de medio pelo (1,64 de estatura, feo y con mala leche) de la temporada, cuyo logro fue que el romance ficticio con Erika Eleniak pasase a la vida real; y Parker Stevenson, escuálido y metido en años, abogado de profesión, aunque compañero incansable de fatigas de Mitch, eterno segundón en la serie y en el gremio, aguantó las dos primeras temporadas en "Los vigilantes de la playa", para irse a probar fortuna en los telefilms de sobremesa; fortuna no muy solvente, pues años después (temporada 1998/1999) hubo de regresar, nuevamente de segundón, en media docena de episodios.

Respecto a las chicas, verdaderas heroínas de la serie, musas audiovisuales, muñecas en serie creadas a golpe de gimnasio y bisturí, predecesoras perfectas de las posteriores bellezas virtuales con cuerpos diez a base de pixel, Baywatch empezaba correctamente, sin estridencias, pero marcando inteligentemente las pautas que posteriormente le darían el éxito planetario sin parangón que llegaría a conseguir. En esta primera temporada se contó con Shawn Wealtherly, rubia de belleza oficial, pues había sido nada menos que Miss Universo; y Erika Eleniak, de belleza no oficial sino popular, pues había sido chica Playboy (se descubre el filón); mucho más rubia, voluptuosa y cárnica que la anterior. Mientras Shawn, en el papel de Jill, pasaba más o menos desapercibida para el populacho, Erika copaba portadas y sueños americanos y europeos (la serie se vendió desde el primer momento muy bien), lo que hizo que la relación entre ambas muchachas no fuese del todo amistosa. La envidia de Shawn hacia Erika le hizo abandonar la serie hacia el final de la temporada. Los guionistas decidieron que se la comiese un tiburón. Evidentemente no podía irse de la serie sin despedirse, así que en realidad el tiburón no la mató en el momento, sino que le permitió vivir unas horas más el hospital, donde pudo, como no, abrazar a Shauni en un guiño que los adictos a la serie con más mala leche agradecieron enormemente, y, en una escena que luego se repetiría, declararle en el lecho de muerte a Mitch lo mucho que le quería.

TEMPORADA 2. 29/09/1991-24/05/1992. PROBLEMAS.


Hacia el final de la primera temporada vigilantera, los índices de audiencia, cual verdugos implacables, descendían semana tras semana de emisión. Tanto que los productores de Baywatch, y la propia cadena NBC, con bastante acojone en el cuerpo, decidieron que la serie sería cancelada.

Enamorado de su personaje, y con bastantes ideas picaronas en su mente (se ve que lo de que K.I.T. condujese solo le dejó bastante tiempo para reordenar alguna neurona y pensar fechorías catódicas futuras), David Hasselhoff decidió comprar los derechos de la serie y producirla él mismo desde ese momento. Le encantaba exhibir su tripa en bañador, y verse rodeado de chicas guapas que constantemente le decían a Mitch lo mucho que le adoraban.

Difícil desprenderse de un personaje así para alguien tan narcisista como el propio Hasselhoff declaró que era. Eso sí, la serie, desde ya, con el comienzo de esta segunda temporada, debería coger otro ritmo distinto al que tenía: la acción y los salvamentos y rescates marítimos varios quedarían en un segundo lugar, prevaleciendo por encima de todo la belleza del elenco de socorristas protagonista .

Esta segunda temporada, si bien consiguió alzar progresivamente el share de pantalla, tampoco estuvo exenta de problemas, que comenzaron cuando, tras la marcha de Shawn Weatherly, a nadie se le ocurrió contratar a una actriz para hacerle sombra a Erika, que, si bien brillaba por sí sola sin necesidad de complementos ornamentales y/o competencias corporales, los fans querían nueva carne en forma de socorrista sexy.

Hasselhoff se mostraba satisfecho, ya que, además de su fama recuperada, sus bolsillos de empresario hostil al más puro estilo americano aumentaban de temperatura a medida que transcurrían los episodios y aumentaba el número de planos de los pechos de sus chicas.

Estaba muy seguro del rumbo que la serie debería tomar, pero no contaba con el contratiempo con el que se iba a encontrar al final de esta segunda temporada: la estrella femenina de la serie, Erika Eleniak, que ya había hecho alguna breve escapada de la serie para participar en alguna película cuya historia mereciese la excusa de mostrar sus curvas, decidía abandonar la serie.

Quería comenzar lo que se le avenía como una prometedora carrera cinematográfica (aparte de personal, pues se casó con Billy Warlock, que daba vida a Eddie en la serie -que también se fue-).

Lo de prometedora se quedó a medias, pues después de unos cuantos protagonistas en aceptables películas mainstream, digamos, vinieron las decisiones mal tomadas, las pelis cutres, y los malos rollos. De vez en cuando la vemos en algún telefilm que programa Telecinco, y aún sigue siendo una autoridad en Internet y en las fiestas anuales que se celebran en la mansión de Playboy de Los Angeles.

Pues eso, que el primer problema serio de la vida de David Hasselhoff había hecho presencia: había que sustituir a Erika Eleniak...


TEMPORADA 3. 20/09/1992-16/05/1993. ... Y LLEGÓ ELLA.

Después de ver el fichaje que David Hasselhoff contrató para hacernos olvidar a Erika Eleniak, la conclusión que sacamos es que el bueno de David estaba (¿estará aún?) suscrito a la revista de Hugh Hefner.

Pamela Anderson, una rubia canadiense, de supremas curvas mareantes y deslumbrante sonrisa que negaba a borrarse del recuerdo de aquel incauto que la mirase de frente sin ponerse gafas de sol, fue la elegida.

Se había curtido en sesiones de fotos y videos calientes para Playboy, aparte de en "Matrimonio con hijos" y "Un chapuzas en casa", teleseries de corte familiar que no le pegaban demasiado.

Interpretaba a C.J. Parker, antigua amiga de Mitch (al final del reportaje sabreis en qué acaba exactamente esta relación) que decide presentarse a las pruebas para ser socorrista de la inquieta playa de Santa Mónica.

Con la incorporación de Pamela, fenómeno mediático que probablemente jamás se repetirá, los índices de audiencia se dispararon hasta el infinito, en las escenas en las que C.J. salvaba, corría, nadaba, se secaba, se cambiaba en los vestuarios...

Todas las publicaciones peleaban sin tregua a golpe de talonario por tenerla en la portada, y los talk-shows americanos, ávidos de carne fresca y deslenguada, por invitarla y así poder conocer los entresijos del socorrismo y los primeros auxilios.

Paralelo al nacimiento mediático de Pamela Anderson, vio la luz Internet (como red popular y civil que tanto hoy queremos), y con ella, miles de páginas web dedicadas a ella; miles de páginas que en 2002 son ya cientos de miles, concretamente 500.000, siendo la arrolladora Pamela desde entonces y creo que para rato, el personaje con más presencia en la red, por ser, precisamente, el más buscado.

Pamela Anderson aparte (el mito fue creciendo con los años, a medida que se iba desmadrando su vida), varios personajes se incorporaron esta temporada a "Baywatch"; una plantilla regenerada que aguantaría varios años, y que, ayudados por el fenómeno Pam, consiguieron que la serie llegase a más de cien países en todo el mundo, con audiencias de más de mil millones de televidentes.

Estos nuevos fichajes fueron: Nicole Eggert, menuda actriz americana que, debido a sus formas "naturales", le daba un toque real a la serie. Como actriz fue bastante problemática desde el principio, ya que constantemente tenía que soportar el chaparrón de comparaciones odiosas que los medios le lanzaban, y no llevaba del todo bien verse eclipsada así porque sí. Iba a luchar por impedirlo...

La otra actriz contratada para vigilar la playa más famosa del mundo fue Alexandra Paul, andrógina scream-queen de segunda reciclada en socorrista fashion. Sus limitadas beldades físicas, a gusto popular, se veían compensadas con sus bastante buenas (en comparación) dotes dramáticas. Suyo fue el papel de teniente Stephanie Holden, y el aún más duro papel de enamorada perpetua de Mitch Buchannan (por suerte para ella, en la mayor parte del tiempo, sólo existía TSNR -tensión sexual no resuelta-).

En la parte masculina, se contó con David Charvet, depilado guaperas moreno (las chicas también tenían derecho a forrar sus carpetas), para interpretar el papel de Matt Brody. Según el capítulo que fuese, se enrollaba con C.J. o con Summer, para darle chicha al personal.

Su personaje era, al igual que el vigoréxico de UPA, el de hijo de rico empresario de las finanzas, que pasa bastante de currar al rabo de papá, y que su sueño ideal es vivir su vida como él quiera, aunque por estar esclavizado doce horas al día cobre una puta miseria. Lo que pasa es que éste curraba con Pamela, y el otro con la "morenita"...

TEMPORADA 4. 21/09/1993-17/05/1994. COMPETENCIA FEROZ.

No hay cambios en el elenco protagonista que tan buenos resultados había dado en la temporada anterior. Tan sólo la incorporación al equipo artístico de Kelly Slater, varias veces campeón mundial de surf. A la vista de muchas y muchos, el hombre más atractivo que piso Baywatch.

Le dieron bastante cancha, y su personaje se lio de manera bastante seria con Summer Quinn (Nicole Eggert). Solamente aguantaría esta temporada en la serie, aunque los lazos que unió desde entonces con Pamela Anderson le hicieron en tiempos futuros convertirse en su perrito faldero particular, y, a falta de rollito heavy metal a la vista, compañero infatigable de catre.

Por lo demás, la serie en esta temporada de 1993/94 se caracterizó por la continuidad en los escotes y la suavidad de las tramas, aunque destacable es la imposición de los productores a la actriz Nicole Eggert de ponerse implantes de silicona hasta conseguir una talla 110, para acercarse al volumen torácico y atrayente a ojos de la audiencia de la Anderson.

Eggert denundió este trato y presiones por parte de los productores en varias publicaciones y programas, desatándose una polémica absurda, y muchísimas críticas a la serie, que, según importantes asociaciones feministas americanas, ofrecía y representaba un trato vejatorio hacia las mujeres.

Las críticas continuaron cuando Pamela también confesó que en su contrato se especificaba que no podía ni engordar ni adelgazar un solo kilogramo, y que debía enseñar el escote veinte veces por capítulo.

A pesar de su voluminosa transformación física, Nicole Eggert no consiguió ni acercarse a Pamela, que seguía siendo la estrella indiscutible del show, a ojos de la audiencia y de los responsables de la serie, así que después de esta tanda de episodios se largaría con un rebote considerable, quitándose inmediatamente la obligada silicona y poniendo a parir a Pamela y a toda la serie en todo lugar que le dejasen. Ni rastro de ella desde entonces.

Ver la segunda parte de este artículo

 

Enero 2003

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