Estás aquí > Archivo>Cine >Batchicas
 


Bat-Chicas:
Las grandes olvidadas
Por Javier Quevedo Puchal

Uno de los grandes puntos de disensión con los que se encuentra la petarda moderna frente al friky de toda la vida es llegar a un cierto acuerdo respecto a las películas de Batman. En mi caso, que quizás me englobe más en el primer grupo, lo tengo claro: me gusta toda la saga, eso es así. Bueno, toda menos "Batman begins", pero es que eso no es una peli de Batman ni es nada... es... no sé qué es, pero vamos, que tiene poco o nada que ver con el hombre murciélago tal y como lo concibe cualquiera con dos dedos de frente (y respecto ese “Dark Knight” que está a punto de caramelo, a mayor gloria del desaparecido Ennis del Mar, de momento mejor reservarse la opinión hasta el día de su estreno). En todo caso, hay que admitir que la de Batman es una serie muy mal entendida, que se suele reducir tristemente a reconocer las virtudes de las dos primeras cintas (las de Tim Burton) y denostar las no pocas excelencias de las últimas, las de Miss Joel Schumacher. Sin embargo, el presente artículo no pretende poner paz en una discusión que es francamente absurda en sí misma, sino más bien hacer homenaje a los elementos más importantes (y olvidados) de estas películas: las chicas-Batman, obviamente. ¿Por qué? Pues porque ellas tienen los ovarios cuadrados, pasan de todo y de todos, van siempre monísimas e intimidan a Batman (o a Bruce Wayne, que tanto monta, monta tanto). Todo lo cual es, de por sí, mérito más que suficiente frente a todos los villanos y héroes, que al final son unos sosos y unos raros. ¿O no? Claro que sí, pues ya está. En fin, que vayamos entrando en materia...

VICKY VALE


Si Ana Obregón es bióloga, ¿por qué no va a ser Vicky fotógrafa? Eso es lo que primero que uno piensa cuando se topa con la primera aparición de este personaje interpretado por Kim Bassinger: con unas piernas que comienzan pero nunca acaban, enfundadas en unas medias Marie Claire y apoyadas con premeditación y alevosía sobre la mesa del periodista Knox. Ella es así: decidida y sexy. Después, se disfraza de la princesa Giselle para ir a la fiesta de Bruce Wayne, lo llama fantoche en sus propias narices para demostrarle que tiene personalidad y, cuando éste la invita a cenar, por supuesto acepta. Polvo en la primera cita (porque Vicky es así: pragmática).
Por supuesto, me rindo ante un personaje que miente sobre su propio peso incluso en una situación en la que era vital decir la verdad. Y es que correr peligro de muerte no es excusa para flirtear y estar divina, eso Vicky lo tiene más claro que el agua, que para eso combina los reportajes fotográficos para la Elle con el periodismo de guerra.
Por otro lado, el sentido de lo apropiado y la etiqueta de este gran personaje no ha sido (ni será, posiblemente) superado por ningún otro personaje de la saga: ella siempre con unos taconazos de infarto, sí, pero en su visita-sorpresa a la bat-cueva se pone calzado plano. ¿Por qué? Porque recuerda de su última visita que el suelo es de rejilla. Una chica observadora y apañada. Por cierto, a saber qué oscuras tretas usó para convencer a Alfred de que la guiara hasta la bat-cueva.

Una frase: "Joker... eres realmente maravilloso. Los colores de tu ropa me gustan, ¡sobre todo el violeta! Me encanta el violeta..."

Una escena: Vicky cabreada como una bestia parda, diciéndole a Bruce Wayne que ya le vale y que a ver si le hace más caso... y, cuando éste trata de decirle que es Batman, mostrándose conciliadora para ponerle las cosas fáciles. Con esa escena, Kim asentó las bases de lo que debe ser la novia de un superhéroe.

 

 

CATWOMAN


Con la Iglesia hemos topado. Sin duda alguna, la bat-chica por antonomasia. Vestida de dominatrix y con un manejo del látigo más creativo incluso que el de Indiana Jones, Catwoman aportó un toque hardcore al circense universo burtoniano. Decían que el papel era tan codiciado que Sean Young llegó a plantarse disfrazada de mujer-gata en las oficinas de la Warner. No logró el ansiado rol pero, en contrapartida, consiguió ser recordada por mucho tiempo como la mamarracha más insuperable de Los Angeles.
Lo que tiene Catwoman es, además, un alter ego: Selina Kyle, que en los cómics digamos que ejerce la profesión más vieja del mundo, por decirlo finamente, pero que en las pelis (que se promocionan en el McDonald's y eso) es una oficinista gafotas que prefieren que la llamen "ayudante" mejor que "secretaria" (porque lo segundo suena un poco al "1, 2, 3... responda otra vez", ahí le doy toda la razón). Una noche, Selina se altera un poco porque su jefe ha tenido la torpeza de empujarla por la ventana (el colmo del mobbing) y es entonces cuando, en lugar de llevar el asunto a los tribunales, como hubiera hecho cualquier otro ciudadano estadounidense, decide que se convertirá en una superheroína/supervillana. Tan sulfurada está que hasta le salen las artes marciales por todo el cuerpo y se confecciona un disfraz superajustado con unos costurones fabulosos. Vamos, que antes muerta que sencilla.
Michelle Pfeiffer estuvo tan memorable en este papel (el mejor de su vida) que consiguió eclipsar absolutamente a todo "Batman vuelve": al reparto, los escenarios, los efectos especiales, la banda sonora, la dirección, el montaje, los gazapos... en fin, la película ES ELLA.
 
Una frase: "La vida es una perra... y yo también." (No podía ser otra)

Una escena: Desde que Selina es lanzada por la ventana hasta que se convierte en Catwoman. Absolutamente genial. Quizás la mejor escena de toda la saga.

** Justo es mencionar que (muchos) años más tarde, Halle Berry se enfundó el traje de Catwoman en la película homónima. No consiguió eclipsar a la Pfeiffer, pero enseñaba más mamella. Lo mejor del despropósito, sin la menor sombra de duda, fue la pelea de gatas entre ella y una Sharon Stone con más filtros que nunca. Pa mear y no echar gota. **

 

 

CHASE MERIDIAN





Podría haber sido la gran favorita, pero al final se ha quedado en un discreto segundo puesto. Retomando la verosimilitud inaugurada por Vicky Vale, esta pájara pelirroja interpretada por la ex del señor Holmes es nada menos que... ¡doctora! Y vuelvo sobre la misma pregunta: si Ana Obregón es bióloga, ¿por qué no va a ser Chase Meridian doctora en psicología? 
Su primera aparición se asemeja más a la de una señorita de compañía con estilo (o sea, putón caro) que a una doctorada en psicología, pero eso es lo bueno de ella, que sabe entender muy bien las enseñanzas clásicas y aplicarlas al día a día: "mens sana in corpore sano". Claro que sí... y qué corpore. Porque "Batman forever" (nunca hubo mejor título) es de la época en que Nicolasa no era una gran actriz, sino una gran chotorra.
Pero vamos al meollo del asunto: Chase es la reina de Gotham. Y punto. Ella está de vuelta, sólo hace falta ver su primera aparición, explicando la personalidad de Dos Caras y de paso aprovechando para tirarle los tejos a Batman. ¿Por qué? Porque sí, hombre, porque una cosa no quita la otra.
Y es que lo de Chase es un ejercicio de auténtico acoso y derribo... pues aquí es donde viene el auténtico valor del personaje: ¿quién es la única persona que ha conectado la batseñal, a parte del comisario Gordon? Sí, señor, la Chase, con un par, porque lo vio la forma más efectiva de atraer a Batman y ligar con él. Eso es una chica con actitud y lo demás son tonterías. En la memoria colectiva ha quedado la escena en que Batman la regaña con ese esplendoroso "La batseñal no es un busca"... y es que uno casi puede oír a Chase, lúbrica perdida, respondiendo "¿Me vas a dar unos azotes, Batmanorro?"
Si la pelirroja se queda en un segundo puesto es porque, al final, sucumbe a Bruce Wayne y no es la chica mala que parecía ser. Bueno, y porque Catwoman es mucha Catwoman.

Una frase: "¿Por qué me atraerá el tipo de hombre equivocado? En el colegio fueron los chicos con pendiente, en la universidad las motos y las chupas de cuero, y ahora... la goma negra". (A Chase Meridian le gusta el perreo). 

Una escena: El encuentro con Batman después de haber conectado la batseñal por su cara bonita (aún sin botox).

 

 

POISON IVY ("HIEDRA VENENOSA")

"Batman y Robin" supuso la puesta de largo del hombre-murciélago como mamarracha. El mérito, todo de Joel Schumacher, otra petarda recalcitrante que no tiene vergüenza ni la conoce. La película fue mal entendida por todo el mundo, que no supo ver que aquello no era otra cosa que una simpática puesta al día de la serie televisiva de los 60... y es que Batman tiene una Bat-Visa, no te digo más ("no salgo de la batcueva sin ella"... sniff).

La verdad es que hubo dos razones de peso para eclipsar a Poison Ivy: por un lado, los bat-pezonacos del soltero de oro, y por otro, sus bat-glúteos, todo muy respingón por gentileza de Miss Schumacher. Pero no, también esta vez se hizo la chica con la película entera. En realidad, Poison Ivy se queda en un frío tercer puesto debido a que es un refrito, que aúna lo peor de Catwoman y lo mejor de Chase Meridian, pero elevándolo a la máxima potencia. En cuanto a lo peor: antes de renacer como esa supervillana estupenda, Poison es una científica aún más gafotas y aún más rara que Selina Kyle, que ya es decir. Pero es que además es fea, fea de cojones, vamos, como debe serlo Uma Thurman recién levantada. Claro que eso la honra, pero vamos, que donde se ponga una científica con eyeliner y liguero, que se quite todo.

Sin embargo, entonces llega lo bueno: la científica solterita tiene un accidente super aparatoso con sus plantas de goma-espuma y sufre una mutación la mar de simpática, que le da una serie de poderes y tal (esos besos mortales)... pero que, sobre todo, la vuelve sexy, que es lo que nos importa. Pero de un sexy rollo drag-queen, eso sí, con más make-up que Christina Aguilera, unas uñas como de Nomi Malone y unas pelucas que ni Cher en sus momentos más delirantes. Y además, se vuelve lúbrica perdida, siendo ahí donde reside la grandeza del personaje.

Porque Poison no es sólo una arquitecta paisajista un tanto excesiva, claro que no, sino sobre todo una zorra cinturón negro que acaba de salir del armario de la castidad. ¡Que tiemble Gotham! Y como a ella de pequeña le daban dos Petit-Suiss, pues ahora también se los come de dos en dos: que no tiene bastante con Batman, oye, que también se quiere cepillar a la otra. Hay que ver cómo es la Ivy...

Una Frase: Ninguna. Ella liga con la mirada.

Una escena: Su aparición vestida de gorila violeta y emulando a Marlene Dietrich. Life is a cabaret.

23 de Mayo 2008

 

 

 
© 2005 La Mesa Camilla